Adelanto electoral o bunkerización: todos los pros y contras que maneja Sánchez
Desde septiembre, en la manera de comportarse del presidente hay señales contradictorias hacia un lado y el otro, y ninguna es concluyente. Con Ábalos en la cárcel, ¿qué pasa por su cabeza?
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una comparecencia pasada en la Moncloa
Son preguntas obligadas, las que toda España se hace desde hace tiempo. Empezando por los socios del Gobierno. Y más todavía después de la entrada de José Luis Ábalos y Koldo García en prisión provisional, solo ocho días después de la salida de Santos Cerdán. ¿Convocará Pedro Sánchez elecciones anticipadas?, ¿cuándo? O bien, ¿intentará aguantar en su torre de marfil hasta el colapso?
El presidente insiste en que llegará a 2027. Sin embargo, su palabra no es garantía de nada -más bien al contrario- y, además, no ha agotado ninguna de las dos legislaturas anteriores: en marzo de 2019 disolvió las Cortes porque ERC tumbó sus Presupuestos y, en mayo de 2023, porque el PP barrió en las elecciones municipales y autonómicas.
Desde que comenzó el curso, en la manera de comportarse de Sánchez hay señales contradictorias. Y ninguna es concluyente. Todo presidente siempre tiene en la cabeza distintos escenarios políticos a corto, medio y largo plazo, y el adelanto electoral es uno fijo. Que, además, suele ir acompañado del factor sorpresa. ¿Adelanto o bunkerización? Este domingo en el que miles de españoles salen a la calle para pedir al presidente que acabe con esta agonía, repasemos las señales y los pros y contras que maneja.
Adelanto
Lo más claro es el interés del presidente en aprobar en el Consejo de Ministros los Presupuestos Generales de 2026 y llevarlos al Congreso; aun sabiendo que están condenados a una derrota segura que, históricamente, siempre ha tenido como consecuencia la disolución anticipada de las Cortes. María Jesús Montero ha adelantado que serán unas cuentas públicas expansivas. Es decir, con mucho gasto. Qué mejor programa electoral que unos Presupuestos generosos con el gasto social y la inversión en infraestructuras.
No solo los Presupuestos están en vía muerta, sino toda la agenda legislativa del Gobierno: empezando por la reforma de la Justicia impulsada por el ministro Félix Bolaños. Esa incapacidad de legislar sería otro argumento a favor de un adelanto.
María Jesús Montero y Félix Bolaños. hablando en la distancia desde sus escaños
Más. El pasado jueves, el propio presidente presidió la firma del acuerdo entre el Gobierno y los sindicatos para subir el sueldo de los funcionarios un 11,4 % hasta 2028. Se trata de un colectivo de más de tres millones de votantes. El colectivo de perceptores de pensiones contributivas es mucho mayor, de unos diez millones de votantes, y el viernes el Ejecutivo garantizó que las pensiones subirán en 2026 al menos un 2,7 % (ese día se conoció el dato provisional del IPC de noviembre). También subirá el salario mínimo interprofesional, aunque de momento el Ejecutivo no ha dado la cifra.
Sabiendo que Vox está en máximos, desde septiembre Sánchez no ha hecho otra cosa que echar leña a la hoguera ideológica
Sánchez tampoco es ajeno a que, según todas las encuestas, Vox está en máximos mientras el PP lleva varios meses estancado en intención de voto. Esto es en lo único en lo que el CIS coincide con los demás sondeos. El barómetro de noviembre situaba a Santiago Abascal en el 18,8 %. Es otro punto a su favor, y de hecho desde septiembre el presidente no ha hecho otra cosa que echar leña a la hoguera ideológica, buscando la confrontación con Vox: inmigración, Franco, su propuesta (imposible) para meter el aborto en la Constitución, cambio climático y energía verde…
El ascenso de Vox tiene otra cara de la moneda: Sánchez aspira a aglutinar el voto útil de la izquierda, y en una circunstancia así cree que lo lograría. Según repite machaconamente Bolaños, la elección es entre «socialdemocracia o barbarie». El presidente también ha hecho varias incursiones exóticas en TikTok y entrevistas con influencers, con el objetivo de acercarse al electorado más joven. Y a los barones les interesa que, esta vez, Sánchez se someta a las urnas antes que ellos para que el desgaste lo asuma él, no como en 2023. Aunque los barones mandan poco en un PSOE lobotomizado.
Montaje de Pedro Sánchez, TikTok y Radio 3
Además, está a punto de empezar diciembre y el presidente no ha acometido la remodelación de su Gobierno con la que los socialistas contaban para este trimestre; como forma de superar -argumentaban- aquel final de curso en el que vieron entrar a Cerdán en la cárcel.
Y lo último es una cuestión puramente prosaica. Con semejante cerco judicial a su partido, a Gobierno y hasta a su familia como el que tiene Sánchez, ¿no será mejor barajar las cartas y repartirlas de nuevo antes de que todo estalle?
Bunkerización
Sánchez ha hecho de la resiliencia su lema de vida. Así que, ¿por qué no lo iba a hacer ahora también?, ¿por qué no aguantar a la espera de un giro de guion, una ventana de oportunidad, un error no provocado (tendría que ser enorme) del rival?
Primero, el presidente juega con la ventaja de que sus socios siguen sin tener ninguna intención de apoyar una moción de censura de Alberto Núñez Feijóo. De la gesticulación por los casos de corrupción y los compromisos incumplidos no han pasado, ni siquiera Junts. Son varios, empezando por Yolanda Díaz, los que han situado la línea roja en la financiación ilegal, pero con la boca pequeña.
Al margen de ello, el mayor freno a un adelanto electoral es que la derecha está en el entorno de los 200 escaños desde hace meses, aunque el peso del PP en ese bloque sea ahora menor y el de Vox mayor. Ello quiere decir que, sobre el papel, no hay ninguna posibilidad de que Sánchez reedite una mayoría de investidura, ni con todos los independentismos. Y menos aún con una izquierda nacional dividida en tres marcas: PSOE, Sumar y Podemos. Por ahora, porque hay movimientos desde hace tiempo para que Sumar se disuelva (ya lo está en la práctica).
El presidente está convencido de que puede seguir parcheando los Presupuestos de 2023 como hasta ahora
Además, el presidente cree que puede seguir tirando millas con los Presupuestos de 2023, porque existen muchas formas de parchearlos: créditos extraordinarios vía Consejo de Ministros, transferencias directas, planes especiales, fondos de contingencia… Y sigue habiendo dinero de los fondos europeos, aunque algunos peligren por el incumplimiento de hitos. España tiene asignados 163.000 millones de euros entre subvenciones y préstamos, de los que quedan por ejecutar más de 90.000.
Sin salir del capítulo económico, la enorme crisis de vivienda es un tema extremadamente sensible para la izquierda y un motivo de enorme frustración entre su electorado, especialmente el joven. En los siete años y medio que lleva Sánchez en la Moncloa, el problema no ha hecho sino empeorar. Así que no es una buena carta de presentación electoral. A mayores, el PSOE ha caído en intención de voto entre las mujeres, que siempre han marcado la diferencia en favor de Sánchez. Las correrías del clan Ábalos con prostitutas son una losa difícil de levantar.
Montaje de Jessica Rodríguez y José Luis Ábalos
Tampoco hay que perder de vista la expectativa de que el Tribunal Constitucional de Cándido Conde-Pumpido alfombre definitivamente la vuelta de Puigdemont a España y redima al fiscal general del Estado. Hace un par de semanas, Montero deslizó que tal vez dentro de unos meses Junts se piense mejor lo de apoyar los Presupuestos. Estaba pensando precisamente en ese partido de vuelta en el TC.
Además, y como contó El Debate el sábado, Sánchez ya se las ha ingeniado para ganar tiempo hasta la segunda semana de febrero, con un único Pleno en el Congreso hasta entonces (el que empezará el 9 de diciembre) y la Moncloa funcionando al ralentí. Y luego está la tentación de pensar que, si deja que todos sus candidatos autonómicos y municipales pasen antes, el golpe se lo volverán a llevar otros. Aunque segundas partes del mismo truco nunca fueron buenas.