La vicepresidenta María Jesús Montero, atendiendo a la prensa en Sevilla
tiempo apremia
El Gobierno pone la otra mejilla a Junts tras la bofetada a su plan de reconciliación
La vicepresidenta Montero minimiza el «estamos donde estábamos» de Nogueras e insiste en que el Ejecutivo tiene «todo el interés» en cumplir sus compromisos con los independentistas
El Gobierno ha puesto la otra mejilla a Junts después de escuchar por boca de su portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, que su posición no ha cambiado, a pesar del mea culpa que Pedro Sánchez entonó el martes en dos entrevistas. «Estamos donde estábamos», según Nogueras. «Hay tiempo para negociar, hay tiempo para cumplir y hay tiempo para tomar decisiones. Nosotros hemos negociado, hemos cumplido y hemos tomado decisiones. A partir de ahora quien debe tomar decisiones es el PSOE», afirmó también.
El presidente tenía este miércoles un acto sobre el Plan España Auto 2030 y no hizo mención alguna, pero sí la hizo la vicepresidenta primera desde Sevilla. María Jesús Montero señaló que, a partir de ahora, el Gobierno pondrá «todo el interés» en cumplir los compromisos con Junts. «Si hasta la fecha no hemos sido diligentes, tomamos nota y estamos convencidos de que restableceremos confianza porque cumpliremos», prometió.
La número dos del Ejecutivo recordó que, este mismo martes, el Consejo de Ministros aprobó un real decreto ley con medidas que habían pedido los de Carles Puigdemont, y que seguirán dando «pasos» las próximas semanas. «Es importante que restablezcamos esa relación porque el impulso de la legislatura solo persigue el bienestar de los ciudadanos de Cataluña y del resto de España», según Montero.
En el Gobierno sabían de antemano, o intuían al menos, que Junts no iba a volver solícito al redil de Sánchez tras el gesto de este martes. Sino que los independentistas pedirían mucho más que un real decreto ley sobre transferencias pendientes, autorización a los ayuntamientos y comunidades para gastar el superávit de 2024 y aplazamiento de un año en la entrada en vigor del nuevo sistema de facturación para pymes y autónomos.
También sabían de antemano, como cuenta El Debate este miércoles, que Junts volverá a tumbar el jueves de la próxima semana la senda de estabilidad del Gobierno en el Congreso; en la que será la segunda y definitiva votación de los objetivos de deuda y déficit aprobados por dos veces por el Consejo de Ministros.
La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda es de las más interesadas en recomponer las relaciones con los de Puigdemont antes de fin de año, puesto que hay medidas del llamado «escudo social» del Ejecutivo que se han ido prorrogando semestral o anualmente y que decaerán a fin de año. Como la moratoria antidesahucios para las familias vulnerables. Y al Gobierno le urge encontrar alternativas, pero necesita a Junts de su parte.
Así que la orden de tratar a los de Puigdemont entre algodones es firme y extensible a todo el Gobierno y a todo el PSOE. Después del examen de conciencia, la contrición y el propósito de enmienda, ahora toca la contención frente a la posición de Junts. Aunque el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, no se dio por aludido y advirtió a sus compañeros de que Junts no va a respetar más al Gobierno «poniéndose de rodillas» que «de pie».
Para el PP, la humillación del presidente es insoportable. «El señor Sánchez ha perdido el control de la política española, ha perdido la credibilidad del conjunto de los ciudadanos de nuestro país y ahora está perdiendo la dignidad como presidente del Gobierno», lamentó Alberto Núñez Feijóo desde Toledo.