El ex ministro José Luis Ábalos hace uso de su último turno de palabra
Última jornada del 'caso mascarillas'
Ábalos denuncia que se le ha abierto una «causa general» y que ha sido sentenciado en «un juicio mediático paralelo»
El ex ministro de Transportes se ha presentado como la víctima de una campaña «orquestada, financiada, guiada y nutrida de filtraciones de la propia investigación» a la prensa
«buenas noches», se dirige el ex ministro de Transportes José Luis Ábalos a la Sala de lo Penal del tribunal Supremo encargado de juzgarle. Y lo hace, en el uso de su último turno de palabra que dice va a aprovechar para hablar, aunque está ya muy cansado y desesperanzado .«Me juego la poca vida que me queda que tampoco es demasiada», se lamenta antes de presentarse como la víctima de una campaña mediática «orquestada, financiada, guiada y nutrida de filtraciones de la propia investigación».
El ex ministro de Transportes sostiene que se le ha abierto una «causa general» en la que se ha violado, constantemente, «su intimidad»; y, «también su derecho de acceso a los dispositivos electrónicos» que fueron incautados por la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil, al comienzo de la investigación que le ha llevado a sentarse en el banquillo. De hecho, Ábalos ha puesto de manifiesto cómo «los juicios paralelos intoxican los procesos judiciales» y que, a diferencia de en otros países, en España no están limitados.
«Se me juzga más como persona que por hechos» tras estallar la denuncia de los contratos de compraventa del 'caso mascarillas'. «Yo veo dos contratos temporales de dos plazas masivas, no sé cuántas dádivas... ¿Eso es colonizar la administración?», se ha quejado. En realidad una excusas para «hacer un poco un repaso de una actividad sobre los años, no solo de ministro, sino sobre 10 años de mi vida», ha dicho. «Esto es hacerles perder a sus señorías el tiempo», ha proseguido. «¿Creen que no tengo información de las gestiones de otros ministros, actuales y pasados? (...) ¿Se coloniza la Administración Pública con dos contratos temporales que ni siquiera se consolidan porque se las tira antes? Coloniza el que se queda, no el que se va», se ha despachado.
Además, ha sostenido que «la instrucción comenzó sin ninguna presunción de inocencia» porque desde el primer auto dictado por el magistrado Leopoldo Puente «la presunción de culpabilidad estaba presente». «Y sigue la instrucción así, hasta una declaración en octubre de 2025 en la que se me obligó a declarar con un abogado repudiado», ha recordado ante la Sala.
También ha cargado contra Víctor de Aldama que, a diferencia de los dos ex socialistas ha declinado hacer uso de su turno ante la Sala. «El fiscal me preguntó durante una declaración de instrucción qué creía que podía ganar Aldama inculpándose y hoy lo sabemos. Lo que gana es la acusación de la acción popular para lo que aprovechándose de un marco político con una polarización excesiva, vio una gran ventaja en politizar la cuestión y empezar a señalar a cargos del Gobierno. Pero con el tiempo estamos viendo que algunas de esas personas no aparecen imputadas, a excepción de Santos Cerdán».
El fiscal, Alejandro Luzón, «dice que su contribución ha sido completada con su declaración en el juicio, pero lo que dijo fue que Pedro Sánchez era el número 1. No creo que se completase la contribución con eso y ahora dicen que la organización empezó en el año 2015, fecha en la que yo no conocía a ninguno de los personajes», ha asegurado.
Y él, en la soledad de su celda confiesa que barrunta si en el arrepentimiento de Aldama, «que me parece muy bien», ha tenido en cuenta «los daños colaterales». «Le doy vueltas a la cabeza: ‘¿Qué mal le he podido hacer para desearme tanto daño?’», pregunta en voz alta en el silencio de la Sala.
Del empresario niega haber obtenido ningún beneficio: «Yo no tengo nada de beneficios». «Se me acusa, sin ninguna evidencia, que participo en el cobro de 10.000 euros. ¡Qué barato que soy!, y a repartir, y por cualquier tipo de servicio», ironiza. Y continúa asegurando que la única razón por la que se le atribuyen esos pagos es que el 'comisionista' «dice que me lo ha dado en persona delante de Koldo. ¿Quién se puede imaginar eso?».
«Transportes es un Ministerio que, si se quiere, las posibilidades son brutales. Pero no para 10.000 euros ni para un chalé, ni para un contrato simulado», concluye Ábalos en el último suspiro de un caso que, hoy, en el Supremo ha quedado «visto para sentencia».