Lista de «Los 10 más buscados» difundida el pasado mes de noviembre, ya se ha capturado a cuatro de ellos REMITIDA / HANDOUT por POLICÍA NACIONAL Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma 02/2/2026
Cronología de la operación relámpago para capturar en tres meses a seis de los fugitivos más buscados en España
A comienzos del pasado mes de noviembre, la Policía Nacional hizo pública la lista de los 10 fugitivos más buscados. El objetivo no era solo pedir ayuda a la ciudadanía, sino romper el anonimato del que se habían servido durante años algunos de los delincuentes más peligrosos del país. La difusión de sus rostros, sus nombres y sus delitos buscaba acorralarlos, obligarlos a moverse y, con ello, a cometer errores, con la esperanza de poder capturarlos. Tres meses después, el resultado ha ido mucho más allá de lo esperado y seis de los diez prófugos ya han sido localizados y detenidos en una sucesión de arrestos que se ha extendido desde Galicia hasta Centroamérica y el Caribe.
Pese a este éxito, la campaña arrancó con un punto de escepticismo. En el listado figuraban pederastas, asesinos y grandes traficantes de droga, muchos de ellos con experiencia en la clandestinidad, apoyos familiares sólidos o contactos fuera de España. Existían dudas sobre la viabilidad de sus arrestos, pero, apenas unos días después de que la Policía activara el correo confidencial para recibir información ciudadana, comenzaron a llegar los primeros efectos de una presión que ya no iba a desaparecer.
El primer indicio de que la estrategia estaba funcionando llegó casi de inmediato. Ionut Ramon Raducan, conocido como Florin, ciudadano rumano condenado por trata de seres humanos con fines de explotación sexual y laboral, decidió entregarse voluntariamente pocos días después de que su imagen comenzara a circular por medios de comunicación y redes sociales. La exposición pública, unida a la certeza de que su margen de maniobra se había reducido drásticamente, precipitó su decisión.
Paralelamente, también a finales de noviembre, la operación dio un salto internacional con la detención de Martiño Ramos Soto en La Habana. El exprofesor, condenado por abusar sexualmente de una alumna menor de edad, había huido de España tras conocerse su condena y había diseñado una fuga minuciosamente planificada que le llevó de Portugal a Brasil, Perú y finalmente Cuba. Durante meses vivió en la capital cubana bajo una identidad falsa, trabajando como fotógrafo y moviéndose con aparente normalidad. La emisión de una orden internacional de detención y la coordinación con la Policía Nacional Revolucionaria cubana permitieron cerrar una de las huidas más elaboradas del listado.
El siguiente arresto se produjo ya en plena campaña navideña. El 26 de diciembre, agentes de la Policía Nacional detuvieron en Cartaya (Huelva) a José María Pavón Pereira, condenado a 41 años de prisión por el asesinato de dos personas cuyos cuerpos fueron hallados en un pozo en 2019. Las informaciones recibidas tras su inclusión en los 10 más buscados, a través del correo habilitado para la colaboración ciudadana, permitieron localizarlo oculto en una nave industrial alejada del núcleo urbano. Fue arrestado cuando abandonaba el lugar en un vehículo.
José María Pavón Pereira, uno de los 10 más buscados por la Policía Nacinal
Con el inicio del nuevo año, la operación volvió a intensificarse. El 16 de enero cayó Juan Herrera Guerrero, conocido por su aparición en el programa de televisión First Dates bajo el alias de El Monje Vidente. Reclamado por delitos de corrupción de menores y extorsión, Herrera había trazado una huida en zigzag por distintos países de Centroamérica para dificultar su localización. La cooperación internacional, con el apoyo de autoridades estadounidenses y de cuerpos policiales de Guatemala, Honduras y Nicaragua, permitió reconstruir su itinerario hasta situarlo finalmente en Managua, donde fue detenido por su situación irregular en el país.
Solo una semana después, el 23 de enero, se produjo una de las detenciones más tensas de toda la operación. Daniel Vázquez Patiño, acusado de agresiones sexuales continuadas a menores y considerado de alta peligrosidad, fue localizado en Meicende, en el municipio coruñés de Arteixo. Llevaba cinco años huido, había cambiado de aspecto y se ocultaba con la ayuda de su entorno familiar. Cuando los agentes intentaron detenerlo, trató de huir por los tejados, amenazó con suicidarse y llegó a intentar agredir a los policías con un objeto punzante antes de ser reducido.
La sexta, y por ahora última captura, llegó el 30 de enero. Julio Herrera Nieto, reclamado por tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas, fue detenido en la localidad sevillana de Gerena tras una investigación que había obligado a desplazar el foco desde Toledo hasta Andalucía. Ante su peligrosidad y el apoyo que recibía de familiares para ocultarse, el operativo contó con la intervención de los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (GOES).
Entre finales de noviembre y finales de enero, seis de los diez fugitivos más buscados fueron localizados. Algunos cayeron por la presión mediática, otros por errores propios y varios gracias a la información anónima de ciudadanos. Pese al éxito de la operación, todavía quedan cuatro de ellos en libertad: Juan Miguel García Santos, nacido en Vilanova de Arousa (Pontevedra) hace 51 años, y acusado de ser el cerebro de un entramado del narcotráfico gallego implicado en el envío de cocaína desde Ecuador camuflada en cargamentos de plátanos; Sergio Jesús Mora Carrasco, alias Yeyo, onubense de 48 años considerado uno de los mayores traficantes de drogas de Europa; Manuel Rodríguez López, barcelonés de 63 años que acumula numerosas reclamaciones por atracos y robos con violencia, tenencia ilícita de armas, lesiones y quebrantamiento de condena y Jesús Manuel Heredia Heredia, alias El Pantoja, líder del clan de Los Pantoja, narcotraficante de 40 años natural de Algeciras que está reclamado por delitos contra la salud pública y quebrantamiento de condena. Viendo los precedentes, el cerco se estrecha sobre ellos.