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Agentes de la UDEF llevándose documentación del despacho de Zapatero

Agentes de la UDEF llevándose documentación del despacho de ZapateroEFE

Latigazo al PSOE

La imputación de Zapatero cerca a Sánchez como responsable del rescate con el que «Zapa» se enriqueció

El presidente obligó este martes a los ministros y dirigentes socialistas a salir en defensa de Zapatero antes de conocer el auto del juez Calama. No por elección, sino por puro instinto de supervivencia

En el PSOE, un partido que se declara laicista, muchos no creen en Dios. Pero casi todos creen en José Luis Rodríguez Zapatero, al que en buena medida atribuyen el milagro de las generales de julio de 2023: haber resucitado al PSOE de entre los muertos cuando la derecha se disponía a oficiar el funeral de Pedro Sánchez. «Es un hombre bueno, mi espejo, a quien quiero parecerme», le decía hace unos días María Jesús Montero en un mitin de su calamitosa campaña.

Por eso la imputación del expresidente del Gobierno en el caso Plus Ultra ha supuesto para los suyos un latigazo mayor que el que experimentaron cuando el 20 de junio de 2025 el Tribunal Supremo imputó al entonces secretario de Organización de los socialistas, Santos Cerdán, con quien todo el partido había cerrado filas hasta horas antes. Con la diferencia de que ese mismo día Pedro Sánchez dio orden de echar a Cerdán a los leones. En esta ocasión, la orden ha sido la contraria.

El presidente y secretario general de los socialistas escribió este martes un WhatsApp en un grupo donde están los miembros de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE instándoles a defender a Zapatero por lo mucho que le debe la «causa socialista». En realidad, para Sánchez la defensa del expresidente no es una opción, sino puro instinto de supervivencia: el caso Plus Ultra es el caso que conecta directamente al presidente con una trama corrupta, en tanto que el polémico rescate a la aerolínea con 53 millones de euros de dinero público habría sido imposible sin el visto bueno de Sánchez; sin el visto bueno del Consejo de Ministros que él preside. De hecho, el auto del juez José Luis Calama, conocido horas después, acusa a Zapatero de valerse de «sus contactos personales y su capacidad de acceso a altos cargos de la Administración» para tal fin.

Este era el texto del WhatsApp de Sánchez, según desveló la SER: «Hoy más que nunca, debemos reafirmarnos en nuestra tarea de seguir luchando por hacer avanzar a nuestro país y defender el buen nombre de un compañero, el presidente Zapatero, que tanto bien hizo y hace a favor de la causa socialista». Dicho y hecho, la portavoz del PSOE primero, y la secretaria de Organización después, ambas apuntaron en la misma dirección: «El que pueda hacer, que haga» llevado a su máxima expresión. El presidente Zapatero tiene todo mi apoyo. Respeto absoluto a la presunción de inocencia y a la Justicia», escribió en X esta última, Rebeca Torró.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a María Jesús Montero y José Luis Rodríguez Zapatero en un mitin

Pedro Sánchez, María Jesús Montero y José Luis Rodríguez Zapatero en un mitin de las andaluzasEFE

La petición de Sánchez a la cúpula de su formación se produjo de forma precipitada, con los registros de la UDEF en el despacho del expresidente, de la empresa de sus hijas y de otras dos en marcha. Y sin esperar a conocer los hechos que el juez instructor le imputa a Zapatero; únicamente que lo había sido por tres delitos: pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental.

Ferraz y la Moncloa fueron a ciegas durante buena parte de la mañana, sin saber la magnitud del iceberg contra el que habían chocado. La portavoz del Gobierno compareció para la habitual rueda de prensa de los martes y enarboló la presunción de inocencia de Zapatero, del que destacó la «inquina» que le tiene la derecha. El principal argumento de defensa de Elma Saiz fue repetir dos veces una mentira fácilmente desmontable: que la investigación partió de una denuncia de Manos Limpias, cuando fue la Fiscalía Anticorrupción la que la impulsó en 2024 tras recibir dos peticiones de colaboración por parte de las fiscalías de Francia y Suiza. Una periodista de RNE la corrigió en plena rueda de prensa y ni siquiera así se retractó.

Casi a la vez, el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, también sacaba la cara por el expresidente: «Los socialistas vamos a seguir defendiendo a un presidente que transformó nuestro país, que nos dotó de derechos y libertades como nunca, y que fue una referencia para la paz». Incluso los socios de Sánchez, empezando por Sumar y siguiendo por Esquerra y hasta Podemos, salieron a cuestionar la investigación. «Ya ha habido otras acusaciones falsas», sostuvo el líder de ERC, Oriol Junqueras, desdeñando el trabajo de la Fiscalía Anticorrupción y de la UDEF.

Un auto demoledor

Todos querían pensar y hacer pensar que era una imputación política y, a medida que avanzaron las horas, se hundieron con todo el equipo. A última hora de la mañana, los medios de comunicación empezaron a desgranar el auto de 85 páginas de forma descarnada: la figura de Zapatero como «líder» de «una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias», que se valió de «sus contactos personales y su capacidad de acceso a altos cargos de la Administración» para que el Gobierno de Sánchez aprobara el rescate de Plus Ultra. Justo lo que han declarado reiteradamente el empresario Víctor de Aldama y el hijo mayor de José Luis Ábalos, Víctor Ábalos.

Todo a cambio de comisiones del 1 % para él y para sus hijas a través de sociedades pantalla, principalmente Análisis Relevante, de su amigo Julio Martínez Martínez. La información obtenida del móvil del empresario venezolano Rodolfo Reyes Rojas, dueño de Plus Ultra hasta el año pasado, ha resultado de crucial importancia. Demuestra, entre otras cosas, que los gerifaltes de la aerolínea estaban celebrando el rescate una semana antes de que el Consejo de Ministros lo aprobara. Hay conversaciones en las que los miembros de la trama se refieren a Zapatero como «nuestro pana» (compinche en Venezuela) o del que afirman: «Zapa es nuestro contacto».

Sánchez se enfrentará este miércoles a Alberto Núñez Feijóo y a Santiago Abascal en la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso tras las elecciones andaluzas. El primero pidió ayer su dimisión para «no seguir manchando ni un minuto más el buen nombre de la política, de la Justicia y de España». El segundo insistió a Feijóo que presente una moción de censura porque Sánchez «es el número 1 de todas las tramas de corrupción» y para que sirva para «retratar ante los españoles toda la extensión de la mafia y la posición de todos los diputados respecto a ella».

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