José Luis Rodríguez Zapatero abandona la Audiencia Nacional tras declarar durante tres horas
El gatillazo de Zapatero ante el juez tras 29 días de silencio deja al PSOE más preocupado
No logró «desvirtuar los indicios racionales de criminalidad», a decir del instructor, para decepción de los socialistas
Sánchez evitó mostrarle su apoyo a primera hora en el Congreso, lo que resultó revelador
«He estado 29 días en silencio, preparando este momento y los que vendrán», escribió José Luis Rodríguez Zapatero en el comunicado que envió a la prensa tras su declaración como imputado ante el juez José Luis Calama. Cuatro semanas encerrado, obligando a los suyos a defender su presunción de inocencia sin argumentos, para al final no aclarar nada.
Esta frase del instructor del caso Plus Ultra en el auto en el que rechazaba la adopción de medidas cautelares contra el expresidente cayó a plomo entre los socialistas: «La declaración del investigado no ha logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad expuestos en el auto de imputación». Y eso en lo que se refiere a su presunta intermediación en el rescate de la aerolínea venezolana, porque sobre las joyas halladas en una caja fuerte en su despacho ni siquiera quiso declarar. Le dijo al juez que lo hará dentro de una semana o 10 días, después de que este hubiera rechazado un día antes su petición de posponer la declaración a la espera de una documentación que, supuestamente, Zapatero está tratando de reunir.
Las joyas halladas en la caja fuerte del despacho de Zapatero
Los socialistas confiaban en que el expresidente fuese capaz de dar una versión creíble en la Audiencia Nacional, a la que después ellos poder agarrarse. Pero el gatillazo de Zapatero los ha dejado peor de lo que estaban. Algo debía de temerse Pedro Sánchez cuando, a primera hora de la mañana en el Congreso, Alberto Núñez Feijóo preguntó al presidente si Zapatero «sigue contando con su apoyo» y Sánchez no contestó. Directamente no habló de su antecesor. Su silencio fue atronador. No en vano, en la sesión de control del 20 de mayo, un día después de la imputación de Zapatero, el presidente le trasladó todo su apoyo. En dos ocasiones, además.
La decepción y la preocupación en las filas socialistas es evidente. Concluida la declaración del presidente y su posterior comunicado, en el Congreso los diputados socialistas intentaban escapar sin hacer declaraciones. La prensa paró a Patxi López cuando este salía del hemiciclo y el portavoz del PSOE en la Cámara Baja se limitó a señalar que van a esperar a que Zapatero «aporte las pruebas». En parecidos términos se manifestó el ministro Ángel Víctor Torres, que también fue abordado por los periodistas a la salida de la Cámara.
El que espera, desespera
Esperar y esperar. Pero es que el expresidente había prometido que iba a «colaborar con la Justicia» en el vídeo que se grabó el 19 de mayo, el día de su imputación, y a la hora de la verdad ni siquiera contestó a las preguntas del fiscal. Solo a las del juez y a las de su abogado, el experto en Derecho Procesal Víctor Moreno. Sí dio al magistrado una autorización universal voluntaria para que pueda comprobar que no tiene dinero en el extranjero.
Poco antes de las 13.30 horas, el PSOE envió un comunicado que era un ejercicio de voluntarismo. El partido se declara en el mismo lugar donde ha estado este último mes. «El PSOE mantiene exactamente la misma posición que ha defendido desde el primer día: defensa de la presunción de inocencia y respeto absoluto a la Justicia. Por lo que mantenemos el apoyo al presidente Zapatero», rezaba este.
Pero las dudas son cada vez mayores. Y la explicación que ha dado en las últimas horas el expresidente a las joyas millonarias, cuando menos controvertida. Según su entorno, fueron un regalo oficial del rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdulaziz en junio de 2007. El monarca saudí viajó a España para recibir el Toisón de Oro, que le fue concedido por real decreto del Consejo de Ministros el 15 de junio de ese año. Pero es que el Código de Buen Gobierno que el Ejecutivo de Zapatero aprobó en 2005, dos años antes, prohibía aceptar un regalo así: «Se rechazará cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía o préstamos u otras prestaciones económicas que puedan condicionar el desempeño de sus funciones, sin perjuicio de lo establecido en el Código Penal. En el caso de obsequios de mayor significación de carácter institucional se incorporarán al patrimonio del Estado», según aquella norma.
Zapatero ha fiado su defensa a la anulación de las conversaciones obtenidas por Estados Unidos del teléfono del accionista de Plus Ultra Rodolfo Reyes —el que se refería a él como «nuestro pana»— y a la prescripción del delito fiscal en el caso de las joyas. Lo que para los socialistas es difícil de defender en términos políticos. No hay más que ver las piruetas que en los últimos días están haciendo varios ministros para evitar pronunciarse sobre si es ético recibir regalos de ese calibre. Y eso en el supuesto de que sean regalos, y no una contraprestación en especie.
«Ya está tardando el PSOE en retirarle el carné de militante y abrirle un expediente informativo al referente moral de la izquierda», pidió ayer el PP a los socialistas. El PSOE no tiene ninguna intención de hacerlo, al menos no en este punto. «Lo más doloroso es saber que mucha gente puede sentirse defraudada si cree las cosas que se afirman de mí. Mi mensaje es también a todos esos conciudadanos y conciudadanas: les pido confianza. No les decepcionaré. Nos costará más o menos tiempo demostrarlo, pero la verdad se abrirá paso y devolveré la confianza a quien ahora duda. Ya lo verán», prometió Zapatero en su comunicado.