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Imagen de archivo de dos agentes de la Guardia Civil

Imagen de archivo de dos agentes de la Guardia CivilEuropa Press

Jucil denuncia ante la Audiencia Nacional la filtración de datos personales de policías y militares

La asociación reclama conocer «toda la cadena de actuaciones» que ha recopilado y difundido el fichero de 500 páginas sobre los agentes de la Guardia Civil, Policía Nacional y Fuerzas Armadas

La asociación profesional Justicia Guardia Civil (Jucil) ha pedido a la Audiencia Nacional (AN) que investigue una filtración de un archivo 500 páginas de datos personales de agentes de la Benemérita, Policía Nacional y miembros de las Fuerzas Armadas.

La organización ha presentado una denuncia para determinar «quién obtuvo los datos, de dónde proceden, quién participó en la elaboración del documento, quién lo difundió y cuál era la finalidad perseguida con esta recopilación masiva de información», con vistas a «depurar las posibles responsabilidades penales».

En una nota de prensa alertaban de «la fuga, robo o filtración de datos», que se trata de un hecho «muy grave», y señalaba que han reclamado «medidas cautelares urgentes» para frenar la difusión del documento «mediante su retirada o bloqueo allí donde resulte posible», así como la conservación de «toda huella digital» que sirva para identificar a los responsables.

Conocer «toda la cadena de actuaciones»

Jucil agrega que se trata de un documento que «puede facilitar labores de localización, vigilancia, ingeniería social, intimidación o selección de objetivos» y reclamaba «la defensa» de los agentes, que no puede quedarse «únicamente en declaraciones públicas».

Desde la asociación piden que «se determine si existió acceso ilícito a sistemas, dispositivos, cuentas o bases de datos», así como «toda la cadena de actuaciones» que ha recopilado y difundido el fichero. En ese sentido, el secretario general de Jucil Ángel Lezcano, exigía que «que intervengan las unidades policiales especializadas, que se investiguen los canales y perfiles utilizados para la difusión, que se preserve la información disponible en Telegram y que se determine la identidad de todas aquellas personas que pudieran haber intervenido en la obtención, elaboración o distribución del fichero».

«Cuando existe un posible riesgo, hay que utilizar todos los instrumentos legales disponibles y exigir una respuesta de las instituciones», agregaba Lezcano, que apostillaba que la seguridad e intimidad de los agentes y sus familias no pueden ser tratadas como «moneda de cambio» ni quedar expuestos «impunemente» en internet.

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