Asignaturas pendientes
El gran rival de una buena formación de hábitos intelectuales no procede de la falta de información de los interlocutores
Ya a estas alturas - cortas pero determinantes del partido - el drama de los dramas es que, todavía, en el comienzo de curso, hay asignaturas pendientes sin cuyo aprobado difícilmente sucederá verdadera promoción de curso. Puede que la primera de estas asignaturas pendientes pase por la resolución a una pregunta como la que sigue: -«¿Quién ha conocido verdadero maestro?».
Claro que la respuesta a tan acuciante pregunta exige primero resolver un dato tan incontrovertido como que en España – la fuente es el último número del boletín Pisa in Focus - un 38% de los estudiantes afirma que no escucha lo que el profesor dice en todas o en la mayoría de la clases y un 37% señala que suele haber ruido y desorden en todas o en casi todas las clases que reciben. Lo determinante es que «este maestro a conocer» es el mismo maestro que está harto de burocracia, que tiene que proclamar a los cuatro vientos las bondades de la inclusión y lidiar en el día a día con unas bondades de papel y una diversidad de cruda realidad. Parece que hemos olvidado, en este contexto de «golpe de click», que el gran rival de una buena formación de hábitos intelectuales no procede de la falta de información de los interlocutores, cómo en nuestra época tendemos a pensar, sino del acceso desordenado a una gran cantidad y variedad de información sobre una multitud informe de temas. Lo que hace que la educación sea más necesaria que nunca.
En esta atmósfera, según David Rieff en Deseo y destino, lo que prevalece es la realidad de «un vasto ejército de agraviados que creen que la nuestra es la época del ajuste de cuentas». Entre esos agraviados está el niño/a consentido y sobreprotegido y al que se le evita cualquier contratiempo o unos adolescente/¿as? que «son los héroes de las sociedades de ahora, utopías emocionales amnésicas, refractarias a las frustraciones y contradicciones inherentes a cualquier vida humana, utopías psicologistas rebosantes de buenas intenciones, buenos sentimientos y catálogos de deseos siempre inmaculados» (Damián Bardera, Incompetencias básicas).
Por si fuera poco en este poco halagüeño comienzo de curso con asignaturas pendientes surge el affaire «María Pombo». El speach de la influencer sobre la lectura ha puesto sobre la mesa otro dato incontrovertible: según el último barómetro sobre hábitos de lectura un 34,5% de los españoles reconoce que no lee nunca o casi nunca. Precisamente este verano he podido leer en Inger Enkvist, en su queja por la pérdida de capacidad lectora en niños, jóvenes y adultos, que se da toda una tendencia a evitar «los verdaderos textos literarios» en los libros de texto puesto que «no cumplen con los requisitos de lo políticamente correcto». A lo que añade Enkvist en su descripción: «Todo esto se acompaña por un antintelectualismo que se basa en la emoción en vez de centrarse en los conocimientos y el pensamiento».
A lo comentado hasta el momento ha de sumarse nuestra particular – caso de Andalucía – «fuga de cerebros». Según los últimos informes casi 4.500 jóvenes (18% de los egresados de la UCO tiene que trabajar fuera de Andalucía) egresados en nuestra comunidad, es cierto que en el peor de los casos, no regresarán a esta parte de Carpetovetonia hasta el momento de su jubilación. Sin una industria potente y una razonable oferta de vivienda ya me dirán ustedes. Salta a la vista que de nada sirve tener el mejor clima, las mejores playas y paisajes, la mayor riqueza cultural o gastronómica que quepa imaginarse si no somos atractivos a las nuevas generaciones.
¡Feliz pero difícil comienzo de curso!