24 de septiembre de 2022

Bill Murray, con una camisa de manga corta

Bill Murray, con una camisa de manga cortaGTRES

Moda

La camisa de manga corta

De la cama al salón y del piloto al mormón, razones para la eterna polémica sobre esta prenda

En verano retorna la cómoda pero poco agraciada camisa de manga corta. Su idoneidad y su curiosa polémica se discuten de antaño, nada más y nada menos que desde la Europa Medieval.
La manga larga supuso una barrera de diferenciación de clases durante siglos. Los puños blancos eran a la camisa lo que los tacones rojos de Luis XIV al zapato, toda una muestra del nivel de servicio del que se disfrutaba en cada casa y de la posición social que ocupaban sus miembros. De trabajar, poquito. Al igual que la golilla española decoraba el cuello con un exceso de incómoda tela blanca, cualquier labor de campesinos o artesanos se mostraba fácilmente en las manchas y hacía imposible que el resultado fuese impoluto. Solo una vida de «guante blanco» sin restos de polvo, sudor ni barro era posible con la camisa de manga larga y puño blanco.
La palabra camisa, que toma su nombre del latín camisia proviene de la palabra cama (camis en latín) según San Isidoro de Sevilla, ya que se utilizaba por la noche para dormir. Aunque la camisa se remonta al Egipto de 1500 a.C, cuando era una especie de poncho de lino, comenzó a tener mangas en el Imperio Romano. Hasta el siglo XIV, la camisa fue una prenda de ropa interior en blanco que protegía la piel de tejidos externos más rudos. Al final del Medievo comenzaron a asomar los puños de las mangas de las chaquetas, lo que permitió a la aristocracia lucir su blancura impecable y a otros utilizar camisas de manga corta para no mostrarlos sucios.
Camisa antigua de mediados del siglo XIX

Camisa antigua de mediados del siglo XIXWikipedia

Ya durante la segunda mitad el siglo XX, la única profesión en la que se llevaba camisa de manga corta al trabajo era la de piloto y auxiliar de vuelo, por su necesidad de comodidad y falta de obstáculos en el desempeño de su labor. Otras profesiones, como la de médico, han ido adoptando la manga corta por las mismas razones, mientras que en los países hispanoamericanos se encuentra por doquier. Para vestir con traje, se debe evitar una camisa de manga corta ya que seria mezclar una formalidad con una informalidad. De combinar la camisa de manga corta con corbata, ni hablamos.
En los países del sur de Europa, donde hace más calor, la manga corta es indicativo de una cierta obligación de llevar a cabo labores arduas, por lo que por ridículo que pueda parecer, incluso en verano, ellos van mejor vestidos con manga larga remangada. Y la alternativa a la camisa de manga larga son los polos.
En cambio, en el norte de Europa, las camisas de manga corta son una prenda para las vacaciones, ya que solo las recuerdan en las fotos de sus viajes a Mallorca, Benidorm o Canarias y en la imagen de las parejas de mormones con camisa de manga corta y Biblia en mano que recorren el sur de España a las 4 de la tarde durante el mes de agosto en busca de fieles para la causa. Meritazo.
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