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La psicóloga Isabel Rojas ha escrito una serie de cuentos para abordar el problema

La psicóloga Isabel Rojas ha escrito una serie de cuentos para abordar el problemaPlaneta

La psicóloga Isabel Rojas alerta sobre un detalle que afecta a la salud de los niños: «A veces es muy heavy»

La psicóloga y escritora, hermana de Marian Rojas y miembro del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, ha publicado ya tres cuentos infantiles para alertar a los padres sobre un problema muy común en los más pequeños... y en los adultos

Pocas cosas ponen tan nerviosos a los padres, e incluso les asustan tanto, como la posible enfermedad de un hijo. Y lo mismo da que sea un simple resfriado o una dolencia más seria: hasta que no tienen un diagnóstico claro y una hoja de ruta en forma de dosis de Dalsy o Apiretal, los padres, sobre todo los primerizos, no respiran tranquilos y su imaginación se dispara a escenarios a cuál más catastrófico.

Por fortuna, las más de las veces la situación queda en poco más que un proceso vírico y, tras la pertinente visita al pediatra, el pequeño termina por reforzar su sistema inmunitario natural después de atravesar, con más o menos penalidades, un surtido de gastroenteritis, otitis, gripes o catarros comunes.

Extraños dolores recurrentes

Sin embargo, cuando un niño refiere a sus padres dolores frecuentes de cabeza, de estómago, o erupciones cutáneas, cuyas causas parecen aleatorias, extrañas o esquivas, la preocupación puede asentarse en el hogar y generar altos niveles de angustia en padres y madres.

Bien lo sabe la psicóloga y escritora Isabel Rojas Estapé, miembro del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, hermana de la psiquiatra y divulgadora Marian Rojas, e hijas del también psiquiatra Enrique Rojas.

En su consulta (y en las conferencias con que llena auditorios no solo en España, sino también en países como México o Guatemala), Isabel Rojas escucha a multitud de padres y madres de familia preocupados por la compleja salud de sus hijos, y ha llegado a identificar patrones de conducta que revelan el origen de no pocas de esas anómalas afecciones infantiles.

La raíz de muchas enfermedades

Por ese motivo, Isabel Rojas se ha lanzado a escribir una serie de cuentos infantiles, protagonizados por Cris y Neurita, «la neurona exploradora», enfocados a desarrollar la inteligencia emocional y a explicar, a niños y mayores, «la importancia de hacer caso a lo que nos va diciendo nuestro cuerpo».

Porque, según explica Rojas Estapé, muchas de estas alteraciones de salud en los niños, con rostros y sintomatologías muy diversas, comparten un mismo origen: la somatización física de problemas emocionales.

«Vivimos cada vez más disociados»

«Por el ritmo de vida que llevamos –explica la psicóloga para El Debate–, los adultos, y también los niños, vivimos cada vez más disociados: separamos casi por completo lo que tiene que ver con los sentimientos, lo que tiene que ver con la razón y lo que tiene que ver con nuestro cuerpo. Como si no fuésemos un todo».

Y además, «todo lo vivimos intensa, compulsiva y exageradamente», añade.

Por eso, «cuando pasamos las cosas por la cabeza, le damos mil vueltas, a lo bestia; el corazón parece que se desboca cuando me brota un sentimiento bueno o malo; y, o me obsesiono con el cuerpo, o me olvido de él y solo aparece cuando empiezo a somatizar, es decir, cuando lo que me pasa en la cabeza y en el corazón acaba por afectarme a la salud física, que es lo más común en el caso de los niños», explica.

Somatización infantil «muy heavy»

«Las personas somos un todo, y no podemos dar la espalda a cualquiera de las dimensiones que nos constituyen sin que el resto se vean afectadas», asegura Isabel Rojas. «Y por eso, uno de los objetivos de los cuentos de Neurita es ayudar a unir, de nuevo, cabeza, corazón y cuerpo».

Esta disociación que sufren los padres les impide darse cuenta del impacto que tiene en sus propios hijos: «Y las consecuencias que vemos en consulta –dice– son somatizaciones infantiles realmente muy preocupantes, y en ocasiones, de forma muy heavy».

Enfermedad rara, intolerancia y cáncer

Y pone ejemplos concretos: «Hoy sabemos que por el impacto de las emociones en el sistema inflamatorio surgen enfermedades raras que no tienen antecedentes en la familia, intolerancias alimenticias, enfermedades autoinmunes impropias de la infancia, e incluso están vinculadas al aumento de casos de cánceres pediátricos».

«Y por desgracia –añade Isabel Rojas–, solo entonces hacemos caso al cuerpo de nuestros hijos, que nos ha estado lanzando mensajes que hemos ido minimizando».

Alertas «con forma de dolores de cabeza o de estómago, que tenían causas emocionales por conflictos en casa, divorcios, excesiva carga de tareas o de presión, o problemas en el grupo de amigos o en el colegio», asegura para El Debate.

Nunca es tarde para cambiar de rumbo

Y concluye con un llamamiento a los padres: «Los adultos necesitamos unidad de vida, entre cabeza, corazón y cuerpo, entre pensamiento, emoción y respuesta física. Por eso tenemos que examinar si estamos viviendo así, y si no lo estamos haciendo, examinar si a nuestros hijos les puede estar afectando. Porque nunca es tarde para cambiar el rumbo, pero sin duda, es mejor hacerlo cuanto antes».

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