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Varios menores durante una actividad en un campamento municipal de Torremolinos

Varios menores durante una actividad en un campamento municipal de TorremolinosEP

El equilibrio imposible de las vacaciones en familia: «abuelos-niñera», campamentos y menores solos

Las dificultades para conciliar los turnos de trabajo de los padres y los meses de vacaciones de los hijos obligan a miles de hogares a realizar enormes esfuerzos económicos y logísticos sin apenas ayudas

Aunque el verano sea uno de los momentos estrella para pasar tiempo en familia, es también sinónimo de quebraderos de cabeza para multitud de hogares en los que cuadrar los turnos de vacaciones laborales y escolares es una tarea casi imposible... y muy cara.

Mientras que la mayor parte de las empresas españolas sólo permiten un máximo de 30 días de vacaciones consecutivos –en muchos casos, sin posibilidad de escoger turnos o de tomarse más de 15 días seguidos–, los menores disfrutan de cerca de dos meses y medio de vacaciones escolares.

Esta desigualdad, heredada de los usos sociales del siglo XX cuando sólo trabajaba uno de los cónyuges –normalmente, el varón–, implica hoy una logística imposible e incompatible con la vida familiar: o bien los padres renuncian a coincidir a lo largo de todas las vacaciones, o tienen que abonar los costes de encadenar diferentes campamentos y colonias, o cargan a niñeras y abuelos con la responsabilidad de vigilar a los niños.

Niños sobrecargados o desatendidos

Niños que, por otra parte, salen altamente perjudicados, pues se ven obligados a llevar horarios similares al colegio (muchos campamentos urbanos, de hecho, se llevan a cabo en recintos escolares, aunque sin carga lectiva) o a concatenar campamentos y actividades que merman su necesidad de descanso.

La alternativa para muchos es, sin embargo, permanecer durante horas solos en casa, sin supervisión de un adulto. Un informe de la ONG Educo cifraba en cerca de 600.000 el número de menores de entre 6 y 13 años que están solos en su domicilio durante las vacaciones. La cifra, sin embargo, es de 2017, y no hay datos más recientes pues ninguna institución pública (como el CIS o el INE) han elaborado desde entonces ningún tipo de estadística al respecto.

Un coste inasumible para la mayoría

Según un estudio de la Plataforma de Infancia, el 50 % de las familias españolas recurre a campamentos de verano (deportivos, religiosos, de idiomas o multiaventura) como principal recurso de conciliación familiar durante las vacaciones escolares.

Sin embargo, el coste económico de participar en este tipo de actividades hace que no sean accesibles para todas las familias: la mayor parte de los campamentos superan los 400 euros por una semana, y pueden llegar a los más de 1.500 euros según las actividades y el lugar donde se desarrolle, como se constata en el portal especializado Buscocampamentos.com.

Incluso las opciones más baratas, como las colonias municipales sin pernoctación que financian algunos ayuntamientos suelen conllevar un coste derivado del transporte o la alimentación. Además, las actividades públicas suelen durar menos tiempo (una o dos semanas, sólo en julio o en agosto), por lo que, más que una ayuda real a la conciliación, suponen un pequeño parche.

En total, según la Plataforma de Infancia dos de cada 10 hogares no pueden ni siquiera permitirse económicamente este tipo de alternativas. Algo que evidencia una importante brecha en el acceso a recursos para la conciliación.

Leyes flexibles, trabajadores recelosos

La otra cara de la moneda son las implicaciones laborales que esta situación tiene para los padres.

Otro estudio reciente, realizado por la multinacional Protime, revela que el 74,2 % de los empleados españoles considera que las opciones para conciliar vida laboral y familiar que están disponibles en sus empresas son «insuficientes» o «claramente mejorables», sobre todo en los momentos de más carga familiar, como el verano.

En el caso de las pymes y autónomos, y en las empresas de hostelería, las posibilidades de flexibilidad laboral son prácticamente nulas durante las vacaciones veraniegas.

Y a pesar de que muchos convenios colectivos y normativas internas incluyen medidas para facilitar la conciliación (como, por ejemplo, el horario flexible, el trabajo a tiempo parcial, el teletrabajo o la jornada intensiva), su uso sigue generando reticencias, y no tanto entre los empleadores como entre los propios empleados.

De hecho, según el Estudio IFREI, elaborado por el Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE Business Schooll, el 73 % de los trabajadores españoles cree que hacer uso de las medidas de flexibilidad «puede penalizar su desarrollo profesional»... y genera recelos o maledicencias entre sus propios compañeros.

Penalizar a las familias

El dato no es en absoluto anecdótico, pues «refleja una cultura organizativa –más en el día a día que sobre la teoría de la normativa empresarial– en la que aún persiste la percepción de que la dedicación se mide en presencia física o disponibilidad constante, en lugar de en resultados», explican desde Protime. Como consecuencia, «muchos trabajadores renuncian a ejercer su derecho a la flexibilidad por miedo a perder visibilidad o proyección dentro de la empresa»... a riesgo de penalizar a sus hijos o a su cónyuge.

La situación se vuelve más compleja en el periodo vacacional, cuando disminuyen los recursos de conciliación externa, como el apoyo familiar, o los servicios extraescolares («los primeros del cole» o las actividades deportivas) dejan de estar disponibles.

Algunas voces apuntan a acortar las vacaciones escolares de los niños, algo que psicólogos y pedagogos descartan por el impacto negativo que tendría en los menores, y que de hecho sería la constatación del fracaso de una sociedad incapaz de propiciar que la familia tenga prioridad sobre la presencialidad laboral.

Así, esta presión que recae sobre los trabajadores y, por extensión, sobre sus hijos, el informe de Protime destaca «la necesidad de contar con entornos laborales que respeten de forma activa y consciente el tiempo personal de sus empleados», especialmente en verano.

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