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Jose Elías, avaló la candidatura de Laporta con 40 millones de euros

A su juicio, la vida no responde a esquemas absolutos ni ideales inmaculados

José Elías, empresario, sobre la paternidad: «Disfrutad de vuestros hijos, sobre todo los primeros siete años»

El empresario reflexiona sobre la presión de la paternidad actual y defiende que el verdadero legado son los valores transmitidos con el ejemplo

La exigencia de la crianza moderna y la sensación constante de no estar haciendo lo suficiente pesan cada vez más sobre muchos padres. En un contexto en el que la conciliación se convierte en desafío diario y las redes sociales proyectan modelos de perfección inalcanzables, el debate sobre qué significa ser un «buen padre» vuelve a cobrar fuerza.

En este escenario, el empresario José Elías ha compartido una reflexión centrada en la culpa parental y la importancia de los valores frente al tiempo cuantificable. «Los padres nos autoflagelamos demasiado. Pensamos que si no estamos siempre con nuestros hijos, somos malos padres», afirma.

Elías cuestiona la idea de que el amor se mida en tiempo físico compartido. «No hay una relación directa entre las horas que pasas sentado en el sofá y el amor que les transmites», sostiene. A su juicio, la vida no responde a esquemas absolutos ni ideales inmaculados: «La vida no es blanca ni negra. No es perfecta».

En esta línea, advierte del riesgo de construir para los hijos una realidad edulcorada. «Y tratar de venderles a los niños una película donde todo es maravilloso es el peor favor que les podemos hacer», subraya. Según explica, la sobreprotección puede generar frustración cuando los menores se enfrenten a la dureza del entorno.

«El día que tú faltes, se van a frustrar. Se darán cuenta de que la vida es dura, que el vecino puede ser un cabrón y de que, si alguien puede meterte el dedo en el ojo, lo hará», expresa de forma directa.

La verdadera transmisión intergeneracional

Para el empresario, lo determinante no es el cómputo de horas, sino la huella moral que queda. Lo que, en sus palabras, permanece «grabado a fuego» son principios concretos: la lealtad, la honradez y el valor del trabajo duro.

Elías ilustra esta idea con su propia experiencia personal. «Yo recuerdo a mi padre como un tío trabajador y leal. No recuerdo cuántas horas estuvo en casa. Pero sí quién era y qué me enseñó con su ejemplo». Esa memoria, centrada en la identidad y el carácter más que en la presencia constante, es lo que define, a su entender, la auténtica herencia entre generaciones. «Esa es la verdadera transmisión intergeneracional», concluye.

Disfrutar sin martirizarse

Aunque reivindica la importancia del ejemplo, Elías también anima a aprovechar las primeras etapas de la infancia. «Disfrutad de vuestros hijos, sobre todo los primeros siete años, que son el paraíso. Pero no os martiricéis», recomienda.

Su reflexión final resume el núcleo de su planteamiento: «No te recordarán por las horas, sino por el tipo de persona que fuiste mientras te miraban». Una afirmación que desplaza el foco del tiempo medido al carácter demostrado y que reabre el debate sobre qué pesa más en la educación: la cantidad o la calidad del ejemplo.

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