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"Cuando estamos desilusionados, aparece una reacción muy típica: el ataque camuflado", afirma Fernando Poveda

«Cuando estamos desilusionados, aparece una reacción muy típica: el ataque camuflado», afirma Fernando PovedaGetty Images / iStock

Cómo reconocer un «ataque camuflado» en el matrimonio, según el asesor de pareja Fernando Poveda

«Cuando estamos desilusionados, aparece una reacción muy típica: el 'ataque camuflado'. Sarcasmo, pullitas, frases pasivo-agresivas… ese famoso 'Nada, nada, da igual' que no arregla nada. Y el problema es que estas frases no comunican lo que te duele. Lo esconden». Así explica el asesor matrimonial Fernando Poveda, autor de La pareja que funciona, en qué consiste uno de los mayores enemigos del matrimonio.

Poveda, que es un conferenciante habitual en encuentros de familia, talleres de pareja y charlas para mejorar la convivencia en el hogar, ha explicado en sus redes sociales en qué consisten los «ataques camuflados» que minan la estabilidad matrimonial.

Este asesor de parejas –que es, además, uno de los grandes expertos españoles en la teoría de los cinco lenguajes del amor, de Gary Chapman– explica que, aunque en medio de una pelea, utilizar la ironía y el sarcasmo pueden parecer formas menos violentas de encarar la discusión que los gritos, en realidad, llegan a ser tanto o más agresivas que dar una voz más alta de lo normal.

Hablar «sin máscaras»

«El sarcasmo no construye puentes; levanta muros», apunta. Y explica que «el sarcasmo no expresa el dolor, lo que hace es esconderlo. Y cuando escondes tu dolor con sarcasmo, el otro reacciona, se defiende».

Por ese motivo, sobre todo en una relación de pareja, «las pullas solo hacen más grande la distancia».

Para evitar este tipo de situaciones, Fernando Poveda propone apostarlo todo a la carta de la claridad y la comunicación: «Si algo te duele, dilo, sin máscaras», aconseja.

«La claridad calma, las pullas incendian»

Con un importante matiz: no se trata de defenderse atacando al otro, sino de buscar el punto de encuentro para resolver la discusión, a partir del amor mutuo y el tacto.

«Dilo... y dilo con cariño: 'Me he sentido desilusionado por este tema concreto, y me gustaría que lo hablásemos tranquilamente, sin atacarnos'», ejemplifica.

Y concluye enfatizando la misma idea: «La claridad, calma. Las pullas incendian. Así que, si te duele algo, dilo. Desde el cariño, pero dilo».

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