Los problemas de salud mental de los adolescentes se pueden detectar en familia
Cómo diferenciar «una mala racha» de un problema serio durante la adolescencia
Los cambios de humor típicos de la pubertad pueden ser algo normal, pero también esconder problemas de salud mental o de comportamiento; reconocerlos en la familia puede ser clave para el futuro
En un momento tan convulso en lo hormonal y en lo afectivo como la adolescencia, los brotes de mal humor, las ráfagas de euforia o las tristezas repentinas pueden ser una parte más del paisaje emocional de cualquier hogar. Sin embargo, muchos padres de adolescentes se preguntan cómo pueden diferenciar si su hijo está pasando una mala racha –natural e incluso positiva para fortalecer el carácter–, de un problema más serio, que afecte a la salud mental o emocional de los menores, o que esconda otros problemas.
Como explica Cristina Sarabia, máster en Psicología Clínica por el Centro de Terapia de Conducta de Valencia, y responsable de la Unidad de Psicología de HLA Vistahermosa, lo primero es tener los ojos bien abiertos para observar a nuestros hijos: «Como indica el propio concepto, una mala racha es normal cuando se trata de algo temporal, no muy prolongado en el tiempo».
Ojo a la duración y a la intensidad
Además, esta experta en acompañamiento a la infancia y a la adolescencia explica que esa etapa más complicada «suele venir acompañada de señales que aparecen con una intensidad no especialmente alta, en un periodo corto-medio, y que afectan de forma moderada a alguna de las áreas de la persona, bien a nivel de pensamiento, de emoción o de comportamiento».
Sin embargo, como matiza Sarabia, «lo característico de un mal momento puntual es que no afecta más que de forma moderada a la rutina diaria, y sin llegar a bloquear la capacidad operativa del día a día de nuestros hijos».
Por el contrario, «cuando el malestar persiste, o la intensidad del malestar es alta y esas señales afectan a distintas áreas del día a día de nuestros hijos –bajo rendimiento escolar, problemas con los amigos, malas contestaciones en casa, aislamiento...– es cuando puedes ir encendiendo las alarmas», indica.
Emociones escondidas
Y en esos casos «si tenemos dudas, lo mejor es consultar con un profesional de la salud mental, para prevenir. La intervención temprana puede ahorrarnos muchos problemas a futuro, porque cuando hay problemas de verdad, esas cosas se enquistan, y por así decirlo, quedan guardadas en un lugar profundo y surgen de nuevo en la edad adulta», explica Sarabia.
Esta experta recuerda la importancia de no minimizar los problemas afectivos de los adolescentes, sin caer «en alarmismos».
Por ejemplo, «una mala contestación puntual a los padres, depende de qué contestación y depende de en qué conversación sea, podría ser normal. Pero muchas veces la ira es la emoción de supervivencia de la tristeza, que esconde detrás alguna preocupación o miedo, y tenemos que ir al fondo para ver qué está provocándolo».
¿Cansancio o problema de hace tiempo?
Así, «si es algo puntual, por un momento de cansancio o una mala racha causada por el estrés de la época de exámenes, no es lo mismo que si vemos que esas conductas disruptivas o esas malas contestaciones se mantienen durante mucho tiempo, o van en aumento», explica Sarabia.
Con el matiz de que «si nos imposibilita el día a día, convendría pedir ayuda y acudir a profesionales de salud mental para ver realmente qué está pasando, porque también puede ser algo que venga de tiempo atrás y que, por ciertas circunstancias, se manifiesta en este momento; es algo muy común que vemos mucho en consulta».
Consejo a los padres
Así, la responsable de la Unidad de Psicología de HLA Vistahermosa indica a los padres los pasos a seguir: «Conviene dejar un tiempo prudencial para no agobiar y no caer en la sobreprotección. Eso nos permitirá ver si afecta o no a otras áreas de la vida, como las notas, los planes con amigos o el comportamiento en casa».
«Pero –concluye Cristina Sarabia– si vemos que aumenta en intensidad, en duración y en otras áreas, tendríamos que actuar y pedir ayuda».