La robótica doméstica aprende tu rutina sin que muevas un dedo a través de inteligencia artificial avanzada
Las frases que muestran que vives en una familia tóxica, según la IA
«Después de todo lo que he hecho por ti», «podrías parecerte más a...» son expresiones aparentemente inofensivas, pero que esconden tras de sí patrones de manipulación, culpa o control emocional. Reconocerlas es el primer paso para romper dinámicas dañinas dentro del hogar
A veces el problema no es lo que se dice, sino cómo y con qué frecuencia se hace. Bajo la apariencia de discusiones pasajeras se repiten con frecuencia, y en ciertos contextos, frases que evidencian claros signos de ciclos tóxicos, en ocasiones difíciles de detectar, en el núcleo familiar. En este sentido y ante los últimos avances de la tecnología, modelos de inteligencia artificial –a través del análisis de miles de interacciones– están empezando a identificar los discursos más comunes y dañinos que se producen dentro de las casas.
Según la aplicación 'ChatGPT' –desarrollada por la empresa de Elon Musk 'OpenAI'– estas son las ocho frases que, repetidas, denotan disfuncionalidad entre los miembros de una casa:
«Todo lo que tienes es gracias a nosotros». Implica chantaje emocional y manipulación. Es una forma sutil, o no tanto, de control. Emocionalmente supone la anulación de méritos propios y el cuestionamiento de la propia valía, tal y como señala la psicoterapeuta estadounidense Susan Forward en su libro Emotional Blackmail.«Nos lo debes, después de todo lo que hemos hecho por ti». Bajo la exaltación de sacrificio parental, la persona está obligada a corresponder. Es una forma de anular la autonomía o deseo individual con el objetivo de hacer sentir mal a la persona (sentimiento de culpabilidad como herramienta de control). Según Susan Forward estas fórmulas entran dentro del patrón 'FOG' que son las siglas en ingles de miedo, obligación y culpa, un círculo vicioso de los chantajistas.
«Estas exagerando, no ha sido para tanto». Esta frase puede hacerte dudar de tu propio juicio y percepción de las cosas. Un claro ejemplo de invalidez emocional, y es especialmente dañina cuando se repite dentro de relaciones cercanas. Aunque puede parecer una frase inocente o una forma de calmar a alguien, en realidad anula lo que la otra persona siente y genera confusión emocional.«Si de verdad me quisieras, harías lo que te pido». Al igual que las dos primeras, entra dentro del paquete que utilizan algunas personas para hacer chantaje emocional. «Así somos en esta familia, acostúmbrate». Se utiliza como recurso para justificar comportamientos inadecuados (burlas, gritos, desprecios...) y negaciones de problemas internos dentro de un grupo, cerrando la opción de replica o diálogo para un cambio. Para la terapeuta familiar Virginia Satir, muchas familias se protegen detrás de estas reglas implícitas para evitar hacer frente a conflictos reales. «Te lo digo por tu bien». Suele emplearse como una forma indirecta de control, dando por supuesto que el sujeto no es capaz de tomar sus propias decisiones o que, en caso de hacerlo, estas no son acertadas.
«¿Por qué no puedes ser más como tu hermano/a?». Sin duda, una de las más comunes y dañinas en ambientes familiares. Usada a veces como pretexto para motivar al que la recibe, lo que provoca es, más bien, todo lo contrario; inseguridad, celos, rivalidad y sensación de insuficiencia, como afirma una de las conferenciantes más famosas de 'TED x' Amy Morin en un artículo publicado en Psychology Today.«Estás loco/a, eso nunca ha pasado». Una forma directa de invalidación en la que se niega rotundamente que algo ha sucedido, aunque la persona lo recuerde claramente. Por ello, la persona puede comenzar a cuestionarse internamente, llegándose a creer lo que dice la otra. Según Lisa Ferentz, terapeuta especializada en trauma, expresiones como esta son una estrategia típica del gaslighting (en español, hacer luz de gas) para que el otro individuo dude de su propia razón o juicio, desacreditándole.