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El 19% de la población española es ya de origen extranjero

El 19% de la población española es ya de origen extranjeroEP

Tres millones de niños en España son hijos de madre o padre de origen inmigrante

Un informe del Consejo Económico y Social revela que el 19 % de la población en España es de origen extranjero, aunque los hijos de inmigrantes son ya más de un tercio de los niños

De los más de ocho millones de menores de edad que hay en España, un total de tres millones de niños en nuestro país son ya hijos de madre o padre de origen inmigrante. O lo que es lo mismo, más del 34 % de los menores en nuestro país son extranjeros, o hijos de extranjeros. Así se desprende del reciente Informe sobre la realidad migratoria en España: Prioridades para las políticas públicas, elaborado por el Consejo Económico y Social (CES).

El documento destaca que la inmigración ha servido para «amortiguar» el «declive demográfico», no sólo por el incremento de nacimientos, sino por el propio aumento de la población de origen extranjero.

Así, tomando como referencia los últimos datos del Padrón, el informe del CES confirma que 9,5 millones de habitantes en España (es decir, el 19 % de la población) ha nacido en algún país extranjero, y el 14 % posee una nacionalidad distinta de la española. El 52 % son mujeres.

Cambio en los hogares españoles

A estas cifras hay que añadir los tres millones de hijos de madre o padre de origen inmigrante, «lo que incrementa significativamente su contribución demográfica en España», según los autores del documento.

Del mismo modo, el análisis del CES constata el cambio radical en la composición de la sociedad y de los hogares españoles, sobrevenido en las dos últimas décadas.

«La inmigración ha venido a amortiguar el impacto demográfico de la amalgama de circunstancias sociales, culturales y económicas que han transformado el tamaño y la composición de la población española, de manera especial desde finales de la década de los años 90, siendo la principal responsable del crecimiento poblacional», recalca.

En cuanto a las mujeres migrantes, el estudio indica que se enfrentan a una «confluencia de desventajas y riesgo de discriminación», por la doble condición de ser mujer y migrante, junto a una «mayor vulnerabilidad frente al riesgo de violencias de género».

Además, el informe refleja que España destaca como el país de destino con mayor porcentaje de mujeres inmigrantes, «un rasgo relevante por la importante contribución de las mujeres en sectores tradicionalmente muy feminizados como el sanitario, la atención a la dependencia y actividades de servicio doméstico, pero también cada vez más actividades de otro tipo como la hostelería o el comercio».

El estudio del CES revela que la distribución de la población de origen extranjero es «asimétrica», con territorios de alta presión demográfica sobre todo en zonas urbanas, como la franja mediterránea y Madrid, y otros que «apenas» reciben flujos migratorios internacionales, aunque en las zonas rurales la presencia de familias extranjeras tiene una «relevancia creciente».

«Mínima presencia» de menores solos

La situación de los niños y menores que llegan a nuestro país sin sus padres, especialmente los que llegan por vía marítima, «representan una parte mínima» dentro del «elevado dinamismo» de la inmigración en España, apunta el informe. Que, además, tilda de «protagonismo desproporcionado» en el debate social, fruto de «las dificultades de coordinación de las distintas administraciones» y de la «instrumentalización partidista», la llegada de estos niños y adolescentes sin sus padres.

«Más allá de su distribución territorial, existe un problema de fondo que debe afrontarse: la necesidad de reforzar el sistema de protección de menores y los recursos de acompañamiento, emancipación e inserción laboral al llegar a la mayoría de edad, fundamentales para prevenir situaciones de vulnerabilidad y marginalidad», reclama el informe.

Hijos inmigrantes «de segunda generación»

Asimismo, el CES pide reforzar las políticas universales de protección a la infancia y a los hogares con niños; dotar de mayores recursos al sistema de protección de menores; facilitar el acceso a «la regularidad administrativa» de los niños, en caso de que carezcan de ella; apoyar con programas y recursos específicos la transición a la vida adulta de los jóvenes, especialmente de los hogares más vulnerables, y apostar por «la educación inclusiva y la convivencia intercultural en la escuela».

Sobre los hijos de padres inmigrantes, llamados de «segunda generación», el informe revela que trabajan mayoritariamente en ocupaciones «de mayor cualificación» que sus progenitores. Aunque constata que «la mejora intergeneracional no se traduce todavía en una plena equiparación con las personas trabajadoras autóctonas».

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