Robert Pattinson como Batman
«Efecto Batman»: un experimento en el Metro de Milán muestra la importancia del padre como ejemplo de valores
Un test sociológico realizada en Milán ha demostrado que la presencia de un hombre vestido de Batman duplica los gestos de cortesía hacia las embarazadas. Si se asocia a la llamada «teoría de Bandura», muestra el papel paterno como referente de conducta
Milán. Hora punta. Un vagón de metro abarrotado de trabajadores y turistas. Una mujer con evidente tripa de embarazada entra cuando todos los asientos ya están ocupados... y casi nadie se levanta. En momentos y días sucesivos se repite la escena y el cómputo global determina que menos de tres de cada diez hombres se levantan a cederle su asiento.
Mismo vagón, mismo contexto, misma embarazada… pero esta vez aparece también un hombre disfrazado de Batman, en silencio, que no hace ni dice nada: sólo está apoyado en una barra. ¿Resultado? Los varones, de forma instintiva, al confrontarse inconscientemente con la figura del popular superhéroe, comienzan a ofrecer su asiento. En total, más de siete de cada diez.
No es una escena de película, sino un experimento real realizado en el metro de la ciudad italiana y que los psicólogos han bautizado como «efecto Batman».
El experimento de Milán
El estudio, publicado hace sólo unos días en la revista científica Nature Partner Journals: Mental Health Research, observó el comportamiento de los pasajeros en 138 trayectos del suburbano milanés.
En la condición de control, una investigadora que parecía embarazada subía al vagón con un observador que registraba cuánta gente le cedía el asiento. En la condición experimental, todo era igual salvo por un detalle: entraba también un segundo investigador vestido de Batman.
Los resultados fueron llamativos: cuando Batman no estaba, solo un 37,66 % de los pasajeros se levantaba; con Batman presente, la cifra subía al 67,21 %, casi el doble.
Según los investigadores, el simple hecho de tener cerca una figura que encarna protección, bondad, fuerza y justicia –incluso aunque no se mire directamente, ni intervenga en la acción– parece activar en los varones la atención hacia los vulnerables y la disposición a ayudar a las madres.
El héroe silencioso cambia el ambiente
Los investigadores apuntan que este «efecto Batman» no se debe sólo a que el superhéroe recuerde lo que está bien, sino a que rompe la rutina. Un personaje tan inusual en un vagón corriente obliga al cerebro a salir del piloto automático, mirar alrededor y darse cuenta de que hay alguien de pie que necesita el asiento.
Es un ejemplo muy gráfico de algo que la psicología y la psicopedagogía llevan años demostrando: los llamados «modelos prosociales» se contagian, de modo que ver a otros ayudar o tener comportamientos nobles aumenta la probabilidad de que nosotros también lo hagamos.
De Batman al padre como modelo
El «efecto Batman» encaja con la teoría del aprendizaje social de Albert Bandura, y en particular sobre cómo no sólo los adultos, sino también –y, sobre todo– los niños imitan lo que ven, no lo que les decimos que hagan.
La teoría de Bandura subraya que el comportamiento de los padres (su manera de tratar a los demás, gestionar el enfado, ofrecer ayuda, implicarse en las tareas domésticas y tratar a la madre) se asocia de forma clara con la tendencia de los hijos a compartir, consolar o colaborar.
En la práctica, eso significa que un padre que cede el sitio en el autobús, saluda con respeto al conserje, ayuda a un vecino, o se levanta por la noche a atender a los niños para que la madre descanse está mandando un mensaje silencioso, tan potente y llamativo como el traje de un superhéroe: «En esta familia, cuidar de los demás importa».
Si el experimento del metro de Milán ha demostrado que «las personas son significativamente más propensas a ofrecer su asiento cuando Batman está presente», en el «laboratorio» del hogar, ese «efecto Batman» cotidiano se llama padre, y su ejemplo, día tras día, puede duplicar también los actos de bondad de sus hijos.