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El estudio sueco muestra la relación entre el exceso de tablets antes de los 5 años y un peor vocabulario

El estudio sueco muestra la relación entre el exceso de tablets antes de los 5 años y un peor vocabularioGetty Images/iStockphoto

Las pantallas afectan al vocabulario: así daña el exceso de tablets al lenguaje de los niños

La escena es absolutamente cotidiana: un niño desliza el dedo por la pantalla mientras los adultos terminan la comida, hacen una llamada o van absortos en su propio dispositivo durante un trayecto de autobús.

Ya se venden, incluso, gadgets para carritos de bebé que sirven para enganchar el móvil o la tablet a la sillita de paseo, para que los niños «no se aburran» con el ritmo natural de la vida que acontece por la calle. No hay gritos. No hay conflicto. Solo quietud... aparente. Y muchos adultos aún interpretan esa quietud como una especie de «victoria».

La tablet funciona como «niñera», y hay incluso quien habla de «chupete digital»: es útil, eficaz y socialmente aceptada. El problema es que no es inocua, que desplaza aspectos para el desarrollo de los niños y que esa quietud es en realidad una derrota para el niño.

Así se infiere de un estudio realizado en Suecia y publicado en Acta Pediátrica, que ha llevado a cabo el seguimiento de 72 niños. El estudio se inició en 2017 y ha seguido durante años a los participantes, desde los 9,7 meses hasta los 5,4 años. Y su resultado es inequívoco: los datos permiten afirmar una relación negativa entre el tiempo de pantalla en los primeros años de vida y la adquisición y desarrollo del vocabulario (y, por tanto, del pensamiento).

Cada vez más tiempo y menos vocabulario

En concreto, los investigadores midieron el tiempo de pantalla en tres momentos (10 meses, 2 años y 5 años) mediante encuestas a los padres, y evaluaron el vocabulario con pruebas adaptadas a cada edad (online a los 10 meses y 2 años; en laboratorio a los 5).

Y la fotografía general es que, en contra de lo que muchos padres creían de su propio estilo educativo, el tiempo de pantalla sube con la edad. De hecho, la media pasó de 31 minutos al día a los 10 meses, a 78,5 minutos a los 2 años y a 115,9 minutos a los 5 años (casi dos horas).

No obstante, lo decisivo no es sólo la correlación puntual, sino la predicción: el modelo demuestra que mayor uso de pantallas a los 2 años predice un vocabulario más bajo a los 5. Además, también observaron continuidad: quien usa más pantalla temprano tiende a usar más después.

Por qué una tablet «roba palabras»

El hallazgo no significa que la pantalla «estropee» por sí sola la adquisición del lenguaje. El propio planteamiento del estudio apunta a un mecanismo más sencillo: el tiempo es finito. Y, por tanto, si una parte creciente del día se va hacia un dispositivo que «apaga» el cerebro, disminuyen las oportunidades de conversación real, de lectura compartida, de juego simbólico y de ese «toma y daca» humano que construye el vocabulario.

De hecho, el estudio habla de una asociación «predictiva negativa» entre exposición a pantallas y vocabulario: no es una alarma moral, sino un aviso de desarrollo infantil. Algo de lo que, también, ya ha alertado la Asociación Española de Pediatría, que ha pedido reducir al máximo el uso de pantallas en la infancia al actualizar sus recomendaciones, con una insistencia en que la exposición temprana afecta a áreas clave del desarrollo.

Ahora que en España el debate se centra en limitar las redes sociales a los adolescentes, el estudio sueco recuerda que el terreno ni se limita a las redes, ni llega con la pubertad. Comienza antes, en la primera infancia, cuando el desarrollo del lenguaje (que configura el pensamiento y hasta la capacidad de razonar) se genera prioritariamente en el hogar, y abarca todos los dispositivos, no sólo a los smartphones.

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