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La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria pide veranos menos estructurados y con más aire libre

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria pide veranos menos estructurados y con más aire libreGetty Images / iStock

Los pediatras piden recuperar «los veranos de antes»: más aire libre, menos pantallas y ratos sin horarios

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria recuerda los beneficios del tiempo libro y las actividades familiares para el desarrollo de los menores, en contra de «veranos excesivamente estructurados»

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha pedido que las familias traten de recuperar, en la medida de lo posible, «los veranos de antes». Es decir, unas vacaciones escolares con más tiempo al aire libre, menos pantallas, ratos sin horarios programados y espacios para el juego libre, la creatividad e, incluso, el «aburrimiento».

«La infancia –ha explicado la doctora Teresa Cenarro, vicepresidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), en declaraciones recogidas por Europa Press– necesita descanso físico, mental y emocional. El verano no debería convertirse en una prolongación del curso escolar, sino que los niños y adolescentes necesitan tiempo para jugar, dormir más, relacionarse con otros niños, asumir pequeñas responsabilidades y aprender también a no hacer nada».

Desde la entidad que aglutina a los pediatras de atención primaria, recuerdan que «el descanso no es tiempo perdido», sino una parte esencial del desarrollo infantil. Y el motivo es que en esos tiempos de pausa, el cerebro regula las emociones, consolida los aprendizajes y recupera la capacidad de atención después del esfuerzo sostenido del curso escolar.

Veranos «excesivamente estructurados»

Además, los pediatras advierten de que los veranos «excesivamente estructurados» con horarios y actividades constantes pueden generar el efecto contrario que deberían lograr las vacaciones: cansancio acumulado, sobreestimulación y dificultades para desconectar.

La AEPap insiste en que las vacaciones son un momento idóneo para fomentar la autonomía, pero recuerdan que ese «no significa dejar solos a los niños», sino aprovechar el verano para que participen más en la vida cotidiana y desarrollar responsabilidades adaptadas a su edad.

Por ejemplo, «pueden ayudar a recoger el desayuno, hacer la cama, poner la mesa o colaborar en pequeñas tareas familiares» en caso de que no lo hagan durante el resto del curso. «Son aprendizajes sencillos que fortalecen la responsabilidad y la autonomía personal», destaca la doctora Cenarro.

Más aire libre y más tiempo en familia

Además, los pediatras también recomiendan favorecer el ejercicio físico al aire libre, limitar el tiempo de pantallas, insistir en la lectura y dedicar tiempo a los planes familiares sin prisas, ni horarios rígidos. «También estos meses son una oportunidad para dar vacaciones a las pantallas», subraya la doctora Cenarro.

De hecho, la vicepresidenta de AEPap recuerda de forma especial que los adolescentes necesitan «recuperar espacios de libertad y autonomía durante el verano», frente a las rutinas de un curso escolar llenas de actividades o con un ocio ligado a las pantallas, que dificulta el verdadero aprendizaje de la gestión del tiempo.

«El verano es un momento muy valioso para que los adolescentes ganen autonomía de forma progresiva y segura», señala Teresa Cenarro.

E insiste en que «poder organizar planes con amigos, moverse más por su entorno, colaborar más en casa, participar en actividades al aire libre o incluso aburrirse son experiencias que forman parte de su maduración emocional y social».

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