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El presidente estadounidense Ronald Reagen

El presidente estadounidense Ronald Reagan junto con su mujer Nancy DavisCordon Press

La familia en una frase

Ronald Reagan: «Todos los grandes cambios comienzan en torno a la mesa familiar»

En su último discurso desde la Casa Blanca, Ronald Reagan pidió a los padres que transmitieran la historia y los valores de su país alrededor de la mesa. Sin memoria familiar, advirtió, una sociedad pierde su rumbo

La mesa familiar parece un mueble demasiado pequeño para transformar una nación. Sobre ella no se dejan tratados internacionales, ni mapas geoestratégicos, ni presupuestos estatales, ni legislaciones de ningún tipo. Sólo platos, recibos, libros escolares, bolsas de la compra y teléfonos móviles.

Sin embargo, también suele ser el lugar en el que los niños escuchan por primera vez de dónde vienen, qué sacrificios hicieron sus abuelos o qué principios merece la pena conservar.

Ronald Reagan defendió esa sencilla forma de transmisión en su histórico discurso de despedida a la nación, pronunciado el 11 de enero de 1989. «Todos los grandes cambios en América comienzan en torno a la mesa familiar», dijo el mandatario. Y no era un detalle menor: después de ocho años en la Casa Blanca, el presidente no terminaba hablando de economía, de diplomacia, de la carrera espacial o de la Guerra Fría. Al contrario, dedicó parte de sus últimas palabras a lo que llamó una «nueva forma de patriotismo», que debía comenzar en los hogares.

Una infancia con mudanzas y alcoholismo

Ronald Wilson Reagan nació en 1911 en Tampico, Illinois, y fue el menor de los dos hijos de Jack Reagan y Nelle Wilson. Su familia tuvo que mudarse repetidamente debido a la inestabilidad laboral de su padre, vendedor de zapatos, que además padecía alcoholismo.

Esta circunstancia marcó profundamente la infancia del futuro presidente. Su madre, miembro de una confesión cristiana protestante fundada en Estados Unidos (la Iglesia de los Discípulos de Cristo), cargó sobre sus espaldas la vida familiar y transmitió a sus hijos una fe basada en la providencia, el perdón y la capacidad de comenzar de nuevo.

Reagan se casó en 1940 con la actriz Jane Wyman, con quien tuvo una hija, Maureen, y con quien adoptó a Michael. Otra hija murió poco después de nacer. Sin embargo, aquel matrimonio terminó en divorcio en 1949.

En 1952 contrajo de nuevo matrimonio con Nancy Davis. Tuvieron dos hijos, Patti y Ron, y permanecieron juntos hasta la muerte de Reagan en 2004, dando siempre una imagen de matrimonio estable y feliz.

El último discurso presidencial

En su famoso discurso de despedida, Reagan repasó algunos de los logros que atribuía a su presidencia, pero, sobre todo, expresó una preocupación cultural: temía que las nuevas generaciones estuvieran recibiendo una versión cada vez más débil de la historia de su país, y sobre todo, de los valores de la civilización occidental.

Por eso apeló directamente a la responsabilidad de los padres: «Si olvidamos lo que hicimos, no sabremos quiénes somos», les recordaba. La transmisión no debía quedar únicamente en manos de las escuelas o de los medios de comunicación. Y quien piense que su diagnóstico y su recomendación son válidas sólo para Estados Unidos, se equivoca.

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