28 de junio de 2022

Shakira y Gerard Piqué, en la Copa Davis, en Madrid

Shakira y Gerard Piqué, en la Copa Davis, en MadridGTRES

Crónica social de la semana

La defraudadora y el comisionista

Shakira y Piqué forman la pareja de la picaresca y han reinterpretado el famoso «pa la saca» con aires del Tibidabo

Parece poco probable que Shakira acabe bailando el Waka Waka en prisión, pero sí se sentará en el banquillo por un presunto fraude de 14.5 millones de euros a la Agencia Tributaria. Ya hemos visto a otros artistas y futbolistas defraudadores, que suelen llegar a un acuerdo con el juez o la fiscalía y en el caso de que la pena no supere los dos años, se conmuta por dinero. Puede llamar a Rubiales para dar otro pelotazo que de eso su novio Gerard Piqué sabe mucho. Después de aguantar las monsergas separatistas y el España nos roba, resulta que al final era su mujer la que defraudaba a Hacienda y nos robaba a nosotros. Lo más pintoresco es que la cazaron por unos tickets de las mechas que se hizo en la peluquería.
El bombazo informativo cayó mientras ella se contoneaba en la alfombra roja de Cannes y la prensa social alababa su vestidazo, inspirado en el viejo Hollywood, y sus joyas de Chopard. «¿Pero ustedes no se han enterado de que es una defraudadora?», se irritaban los lectores. Tirando de ironía algunos fantaseaban con que terminase ablandando a la Agencia Tributaria con su movimiento de caderas o pedían cadena perpetua no por el delito fiscal, sino por la tortura de sufrir sus canciones durante décadas.
Piqué y Shakira forman el matrimonio de la picaresca; el comisionista y la defraudadora. Redimensionan el «pa la saca» de Luis Medina y Alberto Luceño, pero con aires del Tibidabo.

Casillas no quiere fotos

Iker Casillas

Iker Casillas, en Le Tavernier, la azotea del hotel Innside by Meliá Madrid Gran VíaLE TAVERNIER

A Iker Casillas no le gusta verse en la portada de ¡Hola! ni que hablemos de su vida privada. La prensa social le produce alergia, pero debe entender lo que implica el precio de la fama. El miércoles se dejó ver en la fiesta la terraza Le Tavernier, en la azotea del hotel Innside by Meliá Madrid Gran Vía. Un eventazo, ambientado por el flamenco electrónico de las Dj Mestiza y donde la empanada de zamburiñas y los mojitos marchaban a buen ritmo, aunque el exfutbolista solo intercalaba vino tinto con botellas de agua.
El tiempo no acompañaba en las alturas y acabó arropado con una manta atada al cuello como un rey romano. Conversó con el futbolista Adrián López y se rodeó de un grupo de amigos entre los que estaban Magali Yus, directora de Relaciones Externas de El Corte Inglés y Blanca Oyanguren.
No quiso posar para los fotógrafos del evento, aunque alguna imagen hay. Se mostró atento y educado cuando un invitado le pidió un autógrafo para su sobrino. Menos ilusión le hizo mi saludo y me reprochó que en el pasado le atribuyese una complicidad especial con quien solo era una amiga. Espero que algún día me perdone.

Carlota Casiraghi, una filósofa en Cannes

Carlota Casiraghi y Dimitri Rassam, en el Festival de Cannes

Carlota Casiraghi y Dimitri Rassam, en el Festival de CannesGTRES

Carlota Casiraghi compagina su faceta de filósofa con la de embajadora de Chanel. Igual explora su yo más reflexivo que luce un vestido de la marca más emblemática de la alta costura francesa para pisar la alfombra de Cannes. Acompañó a su marido, el productor Dimitri Rassam, a la presentación de Frère et soeur, la película que dirige Arnaud Desplechin y protagonizan Marion Cotillard y Melvil Poupaud.
Comentarios
tracking