La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz
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El lado más personal de Yolanda Díaz: su marido, hija y cambio de estilo
Elegante, comprometida y muy familiar, conocemos de cerca a la ministra de Trabajo
La ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, es una mujer muy comprometida con su trabajo. Según cuenta Ramón Luque a Vanitatis, su gran amiga y compañera de profesión «no duerme. Tres horas, a veces cuatro. Te lo digo porque me tiré toda la pandemia viviendo con ella».
Luque recuerda que Yolanda vivió con gran desazón aquella etapa en la que los ERTE no dejaban de sucederse por la crisis sanitaria que estábamos viviendo a nivel mundial. «Aquí viví los ERTE, los decretos, los lloros, las tristezas, las alegrías. Fueron momentos terribles. En un solo día se cayeron 800 mil puestos de trabajo. Nos plantamos en tres millones de parados en un mes. Y hubo que inventar los ERTE. Ella lo vivió con angustia. Cuando se aprobó el decreto y la gente estaba protegida, había que pagarles. Pero los bancos estaban cerrados y todas sus estructuras bajo mínimos. El día que por fin cobraron fue una fiesta. Abrimos una botella de vino, y dos, y tres… Y ya no te sigo contando», explica el político.
A día de hoy, deja claro que Díaz «sigue durmiendo muy poco. Y es un problema. No se da descanso. Tiene demasiado sentido de la responsabilidad. Se va a dormir a las doce pero a la una sigue enganchada a las redes sociales. ¡Pero si te tienes que levantar a las cinco para coger un vuelo a las siete a Gran Canarias! Nada. No hay manera. Es rebelde en eso», concluye Luque.
Una de sus amigas más cercanas, Marta Lois, define a Yolanda como una «optimista militante», mientras Luque añade que siempre busca «reuniones breves, con pocos gritos y pocas bromas y vámonos de vinos». Además, deja claro que su punto fuerte es la negociación, algo que heredó de su padre, el dirigente de Comisiones Obreras Suso Díaz. «Él le enseñó que uno no se levanta de la mesa nunca. Mientras haya otro sentado y aunque parezca imposible, uno se sienta y negocia. Si no se soluciona hoy, mañana, si no, pasado y si no dentro de tres meses. Es muy correosa», explica Luque. Según apunta, su marido Andrés «sabe gestionar que no es esposo de la ministra, sino el compañero de Yolanda. Es una decisión muy reflexionada».
La política con su marido Andrés
Yolanda procura cuidar su imagen y al parecer es una gran amante del mundo de la moda. Según una fuente del ministerio, Yolanda «siempre ha sido coqueta y tiene mucho estilo. Antes de instalarse en Madrid, cuando iba y venía de Ferrol, tenía el armario del Congreso lleno de zapatos. Compra mucha ropa en los outlets de firmas gallegas».
El peor momento de su vida llegó con la muerte de su madre en 2013, que falleció con solo 66 años. «Sigue siendo un pilar en su vida y en la educación de su hija Carmela traslada muchas cosas de su madre. La vinculación afectiva es muy estrecha. Era una mujer muy guapa, bien plantada, bien vestida», señala la misma fuente. Aunque su marido tiene grades dotes culinarias y es habitual que prepare un gran cocido gallego, Yolanda echa mucho de menos su tierra y procura ir de visita siempre que puede.