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Succesion

Succession se convirtió en un gran fenómeno televisivo

Un apellido no basta para mantener la fortuna: por qué las familias pierden su riqueza en la segunda generación

El magnate de los medios Rupert Murdoch intentó entregar el control de todas sus empresas a su primogénito, alejando del poder a sus tres hermanos

La transmisión de los grandes patrimonios familiares ha nutrido grandes éxitos de ficción como la famosa Succession, que aborda la historia de una familia que busca la mejor posición para quedarse con el enorme patrimonio de Logan Roy. En España, tenemos la recientemente estrenada Legado, con José Coronado, en el papel de patriarca enfrentado a sus hijos.

Y si damos el paso a la vida real, nos encontramos con el caso del magnate Rupert Murdoch, de 93 años, que perdió por ahora la batalla judicial para modificar el fideicomiso de su familia a favor de su hijo mayor, Lachlan, y asegurar el futuro de uno de los imperios mediáticos más influyentes de la política de Estados Unidos. El patriarca de los Murdoch había solicitado cambiar los términos de su fideicomiso para que todas las empresas de medios quedasen en manos de su primogénito, alejando del poder a sus tres hermanos, James, Elisabeth y Prudence. En el juicio, se concluyó que Murdoch y el hijo mayor habían actuado de «mala fe» y no se le permitió este movimiento.

En España, a menor escala, hemos asistido a la pugna de los herederos de Eulen y Vega Sicilia o la guerra que se desató en las bodegas Pesquera. ¿Por qué son tan habituales estas luchas en las familias más poderosas?

Rupert Murdoch and Elena Zhukova during the 47th President of the United States at the 60th Presidential Inauguration in Washington, DC on Monday, January 20, 2025.

Rupert Murdoch con su quinta mujer Elena ZhukovaGTRES

«La clave no está en cuánto se hereda, sino en cómo se educa y prepara a quienes lo reciben», asegura Ramón Alfonso, socio fundador de Norz Patrimonia y director del programa ‘Estrategias de inversión y gestión de patrimonio’ en la prestigiosa escuela de negocios Esade de la Universidad Ramón Llul. Para él, el objetivo es claro: transformar a los futuros herederos en gestores responsables, con criterio, habilidades financieras y sentido de propósito.

Esta necesidad es especialmente urgente si se considera que más del 70% de las familias pierden su riqueza en la segunda generación, y un 90% en la tercera. Ya sea que la herencia provenga de una tradición familiar consolidada o de una fortuna construida con esfuerzo y trabajo, la transmisión patrimonial supone un gran desafío. No solo implica el traspaso de bienes y activos, sino también la continuidad de un legado que debe ser comprendido, valorado y gestionado con responsabilidad para evitar su dilución.

«Para garantizar que el legado familiar se mantenga y crezca a lo largo del tiempo, es fundamental establecer un plan integral que combine educación financiera, formación patrimonial, planificación estratégica y un acompañamiento cercano a las nuevas generaciones», asegura Alfonso.

La familia Eulen

La familia Eulen

Desde la empresa de asesoramiento financiero Norz Patrimonia establecen cinco pilares fundamentales para desarrollar un plan de acción efectivo:

Formación patrimonial y educación financiera temprana: se busca que los herederos comprendan el valor real del dinero, el esfuerzo detrás de la creación del patrimonio y cómo administrarlo con criterio y responsabilidad. Es imprescindible transmitir que no solo son dueños, sino también guardianes para futuras generaciones.

Planificación patrimonial estructurada: implica definir reglas claras sobre la gestión, transmisión y uso del patrimonio familiar. La elaboración de un protocolo familiar es clave para regular la relación entre familia, patrimonio y empresa. Además, se deben establecer estructuras legales, testamentos e instrucciones claras para asegurar una sucesión eficiente, protegida y transparente. La creación de un consejo familiar o comité estratégico puede fortalecer esta gestión.

• Desarrollo de mentalidad empresarial y responsabilidad: se fomenta la independencia, el esfuerzo personal y la capacidad para generar valor propio. Para asumir roles de gestión en el patrimonio familiar, es necesario que los herederos reciban formación externa y demuestren experiencia profesional fuera del entorno familiar.

Acompañamiento familiar y coaching generacional: más allá de la formación técnica, se ofrece acompañamiento emocional y profesional. La figura de un mentor, familiar o externo, es clave para guiar a las nuevas generaciones. Este proceso incluye evaluaciones periódicas para medir la preparación y madurez de los herederos.

• Transmisión de valores y cultura familiar: definir y compartir la misión, visión y valores de la familia es vital para mantener la cohesión y el sentido de propósito que sustentan el legado.

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