Nacho Cano, este verano en Marbella
Nacho Cano se querella contra la jueza del caso Malinche por una instrucción «desquiciada»
El caso del artista está archivado desde hace meses
La magistrada se jubiló poco después de forma anticipada
Nacho Cano sigue indignado. Está convencido de que los investigadores de su caso y la jueza de instrucción fueron a por él en una maniobra política. Piensa que le quisieron destruir para perjudicar a su amiga la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Podría haber dado un paso atrás después de que su caso fuese archivado, pero se ha negado. Siente que le ocurrió fue un atropello y que solo los cobardes cierran los ojos.
«No se trata de un ataque a la judicatura», aclara el artista, «sino de un ejercicio en defensa de mis derechos fundamentales: la presunción de inocencia, mi derecho a legítima defensa y a un proceso judicial justo». Nacho Cano siente que nada de eso tuvo con la magistrada Inmaculada Iglesias, quien curiosamente se jubiló de al poco del archivo de la causa de forma anticipada.
«Se trató de una instrucción descabellada y desquiciada», asegura el productor del musical Malinche. Sus abogados explican que la magistrada prolongó injustificadamente un procedimiento que debió ser archivado desde un inicio. Hubo los informes de la Inspección de Trabajo que confirmaban la inexistencia de irregularidades. Sin embargo, Inmaculada Iglesias cerró los ojos y desoyó esas pruebas: de hecho, solicitó informes adicionales sin fundamento jurídico, dice la defensa de Nacho Cano, y mantuvo vivas unas diligencias que carecían de base legal.
Con el archivo de la causa contra el músico por parte de la Audiencia Provincial de Madrid, hace ya meses quedó en evidencia que todo el caso se sustentaba en una denuncia falsa de una ex becaria, cuentan sus abogados, que previamente había intentado someter a chantaje al artista y por la que existe hoy un procedimiento abierto contra ella.
No es la única causa abierta. Nacho Cano dispone de recursos económicos y tiempo para tratar de reparar la injusticia que se ha cometido contra él. «Lo que me ha ocurrido a mí –señala Nacho Cano– podría sucederle a cualquier ciudadano: verse sometido a la arbitrariedad de un juez designado de manera opaca, con un procedimiento injusto que causa un daño económico, personal y reputacional irreparable. Yo he tenido la suerte de contar con una defensa legal sólida; muchos otros no la tendrían». Por eso, además de contra la jueza, se ha querellado contra los agentes que llevaron su investigación.