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Marta Álvarez

Marta Álvarez

La vida personal de Marta Álvarez, presidenta de El Corte Inglés e hija de Isidoro Álvarez

La directiva ha sido noticia por reforzar su control interno en la compañía tras apartar al consejero delegado Gastón Bottazzini y colocar en su lugar a Santiago Bau

En realidad, para entender a Marta Álvarez no hay que empezar por los despachos, sino por su infancia. Nació en Madrid en 1967 y hoy tiene 58 años, y desde muy pequeña fue Isidoro Álvarez quien asumió su educación y su cuidado tras la muerte de su padre biológico. Su madre, María José Guil, enviudó cuando Marta y su hermana Cristina eran todavía niñas –ninguna había cumplido los cinco años– y, tiempo después, rehizo su vida junto a Isidoro. Él no solo se convirtió en su figura paterna, sino también en quien marcó su manera de mirar la empresa y el trabajo. Tanto fue así que, ya adultas, en diciembre de 2003 ambas hermanas adoptaron el apellido Álvarez.

Esa crianza explica su preparación posterior. Isidoro no la formó para recibir un patrimonio, sino para saber gestionarlo. Le hizo entender desde muy joven que el verdadero aprendizaje no empieza en una oficina, sino conociendo el oficio desde abajo. Y esa misma convicción guio también su etapa educativa: la animó a salir fuera, a vivir en otros países y a entender la empresa desde una perspectiva amplia y moderna, no solo doméstica.

Por eso completó su formación en el extranjero. Estudió Derecho, pero al mismo tiempo se adentró en el mundo cultural y patrimonial especializándose en Historia del Arte en el Reino Unido. Más tarde trabajó en Sotheby’s, primero en Londres y después en Madrid, donde aprendió el valor simbólico y económico de los activos, la importancia del detalle y cómo se construye prestigio internacional alrededor de una marca. Hoy habla inglés y francés con soltura y se mueve con naturalidad en entornos económicos y culturales fuera de España.

Jose Luis Martínez Almeida  con  Marta Álvarez

Jose Luis Martínez Almeida con Marta ÁlvarezGTRES

Desde abajo

Pero el aprendizaje decisivo no llegó en las aulas, sino en los viajes familiares. Cada vez que salían al extranjero, había una parada obligatoria: los grandes almacenes de la ciudad. En Londres, Harrods; en París, Lafayette; en cualquier capital europea, el equivalente local. Nada era casualidad: su padre las llevaba a observar escaparates, pasillos, ritmos de circulación, iluminación y puesta en escena. Era, en realidad, una masterclass permanente sobre el negocio.

Por eso, cuando regresó definitivamente a España, no entró directa y cómodamente en los órganos de gobierno, sino por la puerta del mostrador. Empezó como vendedora en Castellana, pasó por Viajes El Corte Inglés, rotó por distintos departamentos y se empapó del funcionamiento real de la empresa desde dentro. Solo después de esa etapa, y una vez superado ese aprendizaje práctico, subió a los órganos de decisión.

Su llegada a la presidencia, sin embargo, no se produjo hasta años más tarde, tras la muerte de Isidoro y en plena batalla accionarial familiar. En 2019 asumió el mando, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir El Corte Inglés, y desde entonces ha impulsado la modernización del grupo, reforzado su modelo de negocio y blindado la arquitectura accionarial junto a su hermana Cristina, con quien controla la principal participación privada.

Felipe VI fue a su boda

En lo personal, mantiene la misma discreción. Está casada con Juan Claudio Abelló, y su boda fue una de las pocas ocasiones en las que se dejó ver en un acto social público, con la presencia del entonces Príncipe Felipe y las Infantas Elena y Cristina. Hoy es madre de dos hijos y su vida privada sigue siendo hermética.

Seis años después de llegar a la presidencia, el grupo es más ágil y más rentable, y su última maniobra confirma que no solo mantiene el timón: lo afianza. En esta línea, ha reforzado su control sobre El Corte Inglés tras decidir la salida del consejero delegado Gastón Bottazzini y situar en su lugar a Santiago Bau.

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