Cayetana de Alba y Alfonso Díez en La Concha
Alfonso Díez, sobre los celos de la duquesa de Alba: «Si podía me sentaba con la más fea que podía»
Cayetana de Alba, la duquesa de todos, ha protagonizado un sinfín de homenajes este 2026 coincidiendo con el centenario de su nacimiento. Este lunes se celebró un coloquio en el Teatro Cajasol de Sevilla que reunió a sus hijos Cayetano y Fernando Martínez de Irujo, su viudo Alfonso Díez, o íntimos amigos como Carmen Tello o el doctor Trujillo. Entre el público se encontraban además Curro Romero y Bárbara Mirjan.
Uno de los testimonios que más ha llamado la atención ha sido el de Alfonso Díez, quien ha aflojado su habitual discreción, para recordar algunas anécdotas que vivió durante su relación. Ha rememorado lo que sintió cuando la vio por primera vez. «Bueno, no lo puedes imaginar, yo me quedé así como viendo visiones. Y lo que sí que noté es que me miró como... ¿tú sabes cómo es cuando un águila, se supone, mira a un conejo? así me miró. Fue hace muchísimos años, iba con unos amigos y con mi madre, todo rarísimo. Y al verla me quedé de piedra porque yo la había visto en el NODO» ha rememorado arrancando las risas de los presentes.
También ha revelado que Cayetana era «muy celosa». «Si la cena era muy protocolar sí podía me sentaba a la más fea que podía. Si estaba en su mano, la más fea» ha confesado emocionado, ya que estaba tan enamorado de la duquesa que no hubiese tenido ojos para nadie más. Genio y figura, los médicos recomendaron a la duquesa que no bebiese alcohol porque era incompatible con su medicación, pero como ha recordado entre risas su viudo, cuando llegó un barril de sin alcohol al palacio de las Dueñas y la noble lo probó exclamó «¡Oigan! Esta cerveza se la dan a mi marido a mí tráiganme la mía!».
Alfonso Díez durante la presentación del libro sobre la Duquesa de Alba en el Palacio de Liria
También ha echado la vista atrás para hablar cómo fue su último viaje, a Tailandia, a principios de 2013 como una especie de luna de miel tardía 16 meses después de darse el «sí quiero»: «Íbamos a cenar o a almorzar con la reina Siriquí, una muy guapa, y su marido, que era el rey Volpón. Habíamos quedado desde aquí de Madrid con un protocolo enorme, pero el rey se puso malo, le tuvieron que internar y suspendieron la cena. Ese viaje era larguísimo y complicado, pero Cayetana se lo pasaba muy bien, muy bien en todos los sitios».
«Si yo decía que me iba a montar en globo, ella dice pues yo también. Yo no me montaba en globo, pero lo sugería, nunca me hubiera montado porque tengo mucho vértigo. Yo no me montaba en globo, pero lo sugería. En Turquía, en Cappadocia, yo les dije en Roma que me iba a subir en globo, y me dijo pues si tú subes, yo también. Y ya lo único que nos faltaba era Cayetana y su marido estrellados por una montaña. Por una de esas montañas, que encima de esas flechas, unos españoles se cayó en globo, no sé qué pasó. Y nada, pero se lo pasaba uno muy bien con ella. En el aeropuerto hacía risas. Cuando estaba, cuando le pasaba algo y le escaneaba, y gritaba, todo el tiempo gritaba. Yo le digo, pero ¿qué llevas? Son pesadísimas, decía. Le digo, pero llevarás algo oculto. Y se ponía así y dice, pero no me toquen. Para decir adiós. Pero no me toquen. No le gustaba que me toquen. Era muy divertida. Era enormemente amena, divertida» ha asegurado emocionado.
Los planes de boda
Se ha pronunciado además sobre el día en que le planteó casarse. «Me dijo 'Alfonso, yo no sigo para estar como estamos'. Y yo, 'Dios mío de mi vida, la que me va a caer'. Porque yo estaba a gusto como estábamos. Yo no tenía ninguna pretensión, porque la conocía muy bien. La quería muchísimo. Bueno, la quería, la quise, sobre todo luego, después. Pero en ese momento siempre me gustó mucho. Y murió Jesús. Teníamos una relación absolutamente divertida. Yo le dije 'Cayetana, ¿qué necesidad tenemos de casarnos?'» ha relatado, reconociendo que no es que no se quisiese casar, es que estaba «asustado».
«Yo no tenía ninguna pretensión. El primer viaje que hicimos a Sicilia a mí me estaban poniendo verde por todos los sitios. Faltaba que me tiraran un ladrillo cuando pasaba por la calle. Y ahí cuando le dije a Cayetana, te tienes que operar. Porque esto no se puede seguir así, yo no tengo ninguna pretensión económica ni de ningún tipo, yo te quiero. Yo tenía todo pagadito, yo tenía mis ingresos, todo muy normal y estaba en otra guerra distinta de ir a algo por interés económico» ha asegurado.