Pedro Sánchez, durante su comparecencia ante la comisión de investigación en el Senado
Un psicólogo analiza por qué Sánchez usó gafas en el Senado: «Un mecanismo para poder soportar la tensión y la vergüenza»
Jose Capote explica que el presidente recurrió a las gafas como una herramienta de defensa en una situación muy complicada
Sánchez estrena gafas de Christian Dior de más de 250 euros para distraer la atención de su comparecencia
No es una elección casual, sino una herramienta política elegida con toda la intencionalidad. Y sí, lo ha conseguido. Los medios y la opinión pública continúan hablando de las gafas que llevó Pedro Sánchez en la comisión de investigación del Senado este jueves. A sus 53 años, por primera vez, veíamos al presidente comparecer en público con ellas, y no eran precisamente discretas. Las empleó en varios momentos para consultar la documentación asociada al caso.
El tema de las gafas alcanzó tal dimensión que Sánchez incluso salió a dar explicaciones el jueves por la noche bajo el título «Lo de las gafas». Se trata de unas Christian Dior Monsieur vintage que compró hace cinco años en la tienda Gafa Vintage, en la calle de Santiago de Madrid. El precio de la montura ronda los 250 euros. «A juzgar por las imágenes, las gafas se mantienen como nuevas. Por eso todos los medios de comunicación se han creído que las estrena hoy», comentaban desde la cuenta de Instagram de la tienda.
Aunque no sean nuevas, sí es la primera vez que las usa en público, en uno de los momentos más delicados de la legislatura. Nos encontramos ante una elección que obedece a una «estudiada y medida estrategia política», según explica el psicólogo Jose Capote en conversación con El Debate.
«Se trata de un mecanismo de defensa para soportar la vergüenza y la tensión», añade. Son como un escudo. «Se pone las gafas cuando tiene que dar la cara. Es muy complicado mentir y mantener la mirada. Las gafas le sirven además para jugar con ellas; quitárselas y ponérselas. Responde a una autorregulación no verbal», declara el psicólogo.
Pedro Sánchez, durante la comisión de investigación del Senado
«Es muy difícil estar nervioso y quieto. Cuando una persona recibe una llamada importante es habitual verla moverse. En este caso, Sánchez no podría estar caminando por una sala de un lado para otro. Tampoco podría estar frotándose las manos, tocándose la nariz o la boca. Y mira que se le da bien mantener el tipo normalmente. Pero lo de este jueves era demasiado. Muchas horas y muchas preguntas. Encontró en las gafas ese objeto con el que jugar, igual que otras personas cogen un boli cuando hablan en público», explica.
El psicólogo Jose Capote
También transmiten una imagen de vulnerabilidad, «quiere ir de víctima». «Los abogados en los juicios les dicen a los clientes que si tienen gafas se las pongan». Y sobre todo le ha servido como cortina de humo. «Es una manera de desviar la atención y lograr que no se hable de la corrupción del Gobierno, sino de las gafas», añade
Posible presbicia
¿Padece presbicia el presidente? Podría, pero no es casualidad que haya elegido esta sesión para dejarse ver en público con sus gafas. Nada es fruto de la improvisación para una jornada tan relevante y está claro que sus asesores tenían claro el efecto positivo. Y llama la atención que en ciertos momentos pudiese leer perfectamente sin ellas.
La presbicia es un problema que responde a la pérdida natural de la capacidad del ojo para enfocar objetos cercanos, causada por la rigidez del cristalino debido a la edad. Pero no hay duda de que ante todo ha sido una maniobra perfecta de distracción.