Una imagen facilitada por el Servicio de Prensa Presidencial muestra al presidente estadounidense Donald Trump y al presidente ucraniano Zelenski
Mar-a-Lago por dentro, las imágenes más curiosas que deja la visita de Zelensky a Trump
Salones de aire palaciego, techos dorados, lámparas de cristal y jardines frente al mar. Así es, por dentro, el exclusivo complejo de Palm Beach
De la sobriedad de Kiev a la opulencia de Mar-a-Lago. El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se ha reunido con Donald Trump, en su complejo de Palm Beach, a una hora y media del aeropuerto de Miami. El encuentro volvió a poner en primer plano un enclave que va mucho más allá de una residencia privada para convertirse en club exclusivo, escenario diplomático ocasional y uno de los grandes símbolos del lujo en Florida. Trump la adquirió en 1985 por 10 millones de euros, aunque hoy en día su precio rondaría los 180 millones de euros, según la revista Forbes.
Las imágenes del recibimiento permiten apreciar uno de los accesos más imponentes del recinto. Tras las puertas de hierro forjado, decoradas con motivos geométricos y detalles dorados, se abre una escalinata de piedra enmarcada por barandillas negras con aplicaciones en oro. El mármol claro de las paredes, las molduras ornamentales y la iluminación cálida crean una primera impresión solemne que anticipa el carácter del conjunto arquitectónico.
Reunión dentro de Mar-a-Lago
Mar-a-Lago, la mansión propiedad de Donald Trump en Florida
Una de las piscinas de Mar-a-Lago, la mansión propiedad de Donald Trump en Florida
Ya en el interior, la atención se dirige a uno de los grandes salones destinados a recepciones oficiales. Se trata de un espacio de amplias proporciones, definido por columnas de mármol veteado, frescos de inspiración clásica y techos profusamente trabajados. Las lámparas de cristal, suspendidas sobre una larga mesa central, iluminan alfombras oscuras que contrastan con el brillo del dorado presente en cornisas y capiteles, aportando una sensación de escenografía cuidada al detalle.
Al observar el resto de imágenes difundidas por el propio complejo, se percibe cómo este mismo lenguaje decorativo se repite en todas las estancias. Salones de baile de inspiración europea, galerías porticadas, suelos de mármol pulido y espacios inundados de luz natural conviven con patios interiores, jardines geométricos y vistas abiertas tanto al mar como al lago. La piscina, rodeada de palmeras y zonas de descanso, junto a las terrazas exteriores, refuerza la sensación de estar ante un resort privado donde el lujo se extiende más allá de los muros de la mansión.
Salón de Mar a Lago
La historia de Mar-a-Lago se remonta a 1927, cuando Marjorie Merriweather Post, heredera de una poderosa dinastía empresarial, encargó la construcción de una residencia de invierno entre el océano y el lago Worth. El resultado fue una mansión de estilo hispano-morisco con más de 120 estancias y 58 dormitorios, concebida como un refugio invernal para la alta sociedad estadounidense.
Mar-a-Lago, la residencia de Donald Trump en Florida
Tras el fallecimiento de su propietaria, la finca pasó a manos del Estado con la intención de convertirse en una especie de Casa Blanca de invierno, un proyecto que no llegó a consolidarse debido a los elevados costes de mantenimiento. Fue en los años ochenta cuando Donald Trump adquirió la propiedad e inició una transformación progresiva. Primero la utilizó como residencia privada y, a partir de 1995, la reconvirtió en el exclusivo club que es hoy. De esa etapa datan algunos de sus espacios más espectaculares, como los grandes salones de baile (uno de ellos de casi dos mil metros cuadrados), habituales escenarios de bodas, galas y celebraciones sociales.
En la actualidad, el complejo se extiende sobre unas ocho hectáreas de jardines cuidadosamente diseñados e incluye piscina frente al mar, club de playa, spa, pistas de tenis y croquet, gimnasio y pequeños campos de golf, configurando una oferta pensada para un público muy selecto.
Acceder a este estilo de vida, sin embargo, tiene un precio elevado. En 2024, la cuota de inscripción se situó entre los 700.000 dólares y el millón, a lo que se suma una cuota anual de 20.000 dólares. La identidad de sus miembros se mantiene en la más estricta discreción, un ingrediente más de su atractivo como uno de los clubes privados más exclusivos del país.