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Samantha Vallejo Nágera

Samantha Vallejo NágeraInstagram.

La buena vida de Samantha Vallejo-Nágera después de Masterchef

Ha dejado el popular espacio de cocina, pero no ha parado. La nueva vida de la chef combina familia, trabajo y libertad

Después de trece años como uno de los rostros imprescindibles de la televisión, Samantha Vallejo-Nágera ha decidido dar un paso al lado. Una salida que sorprendió, pero que, en realidad, llevaba tiempo gestándose. Porque detrás de esa decisión no hay un adiós, sino un cambio de vida. O, mejor dicho, un reajuste: ha dejado en cierto modo los platós, pero no ha dejado de trabajar ni un solo momento.

De hecho, desde que se conoció su marcha, su teléfono no ha dejado de sonar. Según ha explicado, ha recibido propuestas constantes de programas, productoras e incluso viajes y colaboraciones de todo tipo. Sin embargo, pese a ese aluvión de ofertas, tiene claro su foco: en este inicio de 2026 quiere centrarse en su empresa de catering, el proyecto que siempre ha considerado el verdadero motor de su vida.

Durante más de una década, su imagen ha estado ligada a las cocinas del popular talent culinario de TVE, a las valoraciones firmes y a un ritmo de grabaciones que apenas dejaba espacio para lo personal. «Mi hijo pequeño solo me ha visto en televisión. Nunca he estado con él, no he ido a sus reuniones de clase», confesó con total sinceridad. Una frase que, por sí sola, explica el punto de inflexión. Porque durante años ha vivido a un ritmo difícil de sostener. «He tenido cuatro hijos, un catering, un restaurante y el programa… eran casi cinco trabajos», reconocía. Una carga que, con el tiempo, empezó a pasar factura.

Pero hay algo más. La chef también ha hablado sin rodeos del precio de la exposición mediática. Siempre ha sentido que la televisión, aunque le gusta, puede restar credibilidad en el ámbito profesional. Ese sentimiento, sumado al desgaste personal, terminó por empujarle a tomar la decisión. Hoy, su vida es otra. Muy distinta.

Más tranquila

Lejos de los focos, se la ve más implicada que nunca en su empresa, supervisando montajes, viajando en busca de nuevas tendencias y recuperando ese contacto directo con su trabajo que antes había tenido que delegar. Su catering vuelve a ocupar el centro… y ella lo disfruta. Además, tal y como muestra en sus redes sociales, está aprovechando esta nueva etapa para redescubrir pequeños placeres: probar restaurantes, disfrutar del campo o improvisar planes. Sin ir más lejos, este fin de semana se dejó ver en el Corral de la Morería bailando flamenco, en una celebración muy especial por el cumpleaños de su madre, mientras continúa al frente de sus eventos.

Pero si hay un cambio que marca esta nueva etapa es el personal. Madre de cuatro hijos -Cloe, Pedro, Diego y Patrick-, ha recuperado el tiempo que sentía que había perdido. Ahora hay más planes improvisados, más comidas en familia y más momentos cotidianos que antes no podía permitirse. Su refugio está en Pedraza, en Segovia. Allí ha encontrado el equilibrio que necesitaba: naturaleza, deporte, tranquilidad y una vida sin horarios marcados. «Soy hiperactiva… y estaba encorsetada», llegó a contar en el pódcast A solas con Vicky Martín Berrocal, donde explicó cómo vivía aquella etapa. Ese cambio también se ha reflejado en su relación con su marido, Pedro Aznar. Antes, los fines de semana eran para recuperarse del agotamiento. Ahora, son para vivirlos.

Y, aun así, no ha desaparecido. Ni mucho menos. Samantha sigue muy presente, pero desde otro lugar. Participa en nuevos formatos como DecoMasters junto a su hermano, concede entrevistas y mantiene una actividad constante en redes sociales, donde muestra una versión mucho más relajada, cercana y auténtica de su día a día. Mientras tanto, los rumores crecen. Se habla de un posible nuevo proyecto para una plataforma de streaming, algo que ella no confirma, pero tampoco desmiente.

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