01 de diciembre de 2022

Piłsudski y sus oficiales, 1915

Piłsudski y sus oficiales, 1915

Józef Piłsudski, el hombre que hizo posible la independencia de Polonia

Polonia había dejado de existir hacía 123 años, quedando repartida entre sus vecinos. La derrota militar de los imperios centrales en la Primera Guerra Mundial facilitó la restauración del estado polaco

El 11 de noviembre de 1918 se conmemora la independencia de Polonia como Estado soberano por el mariscal Józef Piłsudski. Polonia había dejado de existir hacía 123 años, quedando repartida entre sus vecinos. La derrota militar de los imperios centrales en la Primera Guerra Mundial facilitó la restauración del estado polaco. El hombre que lo hizo posible fue Józef Piłsudski.

El hombre del 11 de noviembre

El futuro Jefe del Estado polaco había nacido en el seno de una familia noble, en la aldea de Zułów, cercana de Vilna, un 5 de diciembre de 1867, en el entorno de una familia de 12 hermanos. En el seno de su familia aprendió a amar a su patria polaca, con los recuerdos de su padre, quien participó en la revuelta de 1863 y la poesía de Adam Mickiewicz en el regazo de su madre. En 1875 la familia se estableció en Vilna donde estudió en el instituto ruso, después fue a Charków a estudiar medicina, pero fue expulsado de la universidad por sus actividades políticas clandestinas. Entre 1882 y 1897 estuvo deportado en Siberia al ser detenido por la ojrana (policía secreta rusa) junto a su hermano Bronisław, quien estaba ligado a una conspiración revolucionaria para matar al zar. Józef Piłsudski consiguió ser trasladado a un hospital haciéndose pasar por enfermo mental, fugándose al extranjero.
En clandestinidad colaboró con el diario Robotnik (Trabajador), vinculado con el partido socialista. En aquel momento el joven revolucionario creía que la libertad de Polonia solo podía venir a través de las armas. En 1904 cuando estalló la guerra ruso-japonesa fue a Japón para pedir ayuda para iniciar una rebelión armada. La derrota militar rusa favoreció la revolución de 1905. Piłsudski lideró al Partido Socialista Polaco (PPS) a favor de iniciar revueltas contra las autoridades rusas de Varsovia, causando una fuerte represión, pero a su vez un mayor apoyo para su causa. Desde entonces permaneció en clandestinidad en la zona austriaca llevando acciones de tipo terrorista contra los ocupantes rusos en la Polonia bajo su mandato.
Józef Piłsudski con el Comando Supremo de la Organización Militar Polaca en 1917

Józef Piłsudski con el Comando Supremo de la Organización Militar Polaca en 1917

El estallido de la Primera Guerra Mundial dio a Piłsudski la oportunidad de organizar legiones armadas polacas para luchar contra el Imperio ruso, encuadrados en el ejército de Austria-Hungría. Las autoridades alemanas organizaron una Polonia autónoma en los territorios ocupados de Rusia. Sin embargo, cuando los alemanes decidieron absorber a las unidades polacas, provocó la oposición de su fundador, y aquellos que se negaron a jurar lealtad al kaiser alemán fueron internados, entre ellos el mismo Piłsudski. Puesto en libertad el 10 de noviembre de 1918. Al día siguiente, Alemania firmó el armisticio con los aliados, y ante la inminente llegada a Varsovia del líder de las legiones polacas, el Consejo de Regencia, le entregó los plenos poderes que había disfrutado. El Consejo compuesto por el conde Józef Ostrowski, el cardenal-arzobispo Alexander Kakowski y el príncipe Zdzislaw Lubomirski, alcalde de Varsovia, habían regido durante dos años los territorios polacos bajo control ruso, que estuvieron bajo ocupación militar germana. Después de décadas de sometimiento extranjero, Polonia surgía de nuevo, y el antiguo revolucionario era nombrado jefe de Estado de la II República.
Al poco tiempo, recibió el reconocimiento como nuevo jefe de Estado de los comités surgidos bajo el liderazgo de otros políticos polacos, como el establecido en Lublin por el socialista Ignacy Daszyński, y la Comisión Polaca de Liquidación de Cracovia, que había sido organizada por las agrupaciones campesinas del PSL. En enero de 1919 obtendrá el reconocimiento del Comité Nacional Polaco de París, que estaba bajo el control de los nacionaldemócratas de Roman Dmowski, quien a su vez recibió por parte del nuevo jefe de Estado su nombramiento oficial como interlocutor oficial del gobierno de Varsovia ante los aliados, para obtener su reconocimiento oficial.
Piłsudski en Poznań en 1919

Piłsudski en Poznań en 1919

Sencillo, pero rígidamente militar

Sin embargo, la principal responsabilidad del máximo mandatario polaco será definir las fronteras del nuevo estado, vecino a tres imperios en plena descomposición. En Silesia frente a los cuerpos francos germanos, y en el este, frente a rusos blancos y rojos, con los nacionalistas ucranianos en medio. La periodista Sofía Casanova de Lutosławski, en una entrevista que le hizo en aquel tiempo, para el periódico ABC, del 23 junio de 1920, describirá al hombre del momento de la siguiente manera: «Cuanto ha hecho ya, lo revelan como gobernante, y como general capaz de las grandes conquistas; pero lo que calla, lo que medita, lo que sueña es más interesante aún que su labor y sus palabras. Este hombre, sencillo en sus costumbres, rígidamente militar, que no está poseído por ambiciones personales: este hombre, de mediana estatura, bigotes hirsutos y adustos ojos acerados es un enigma, es un patriota que guarda en su corazón el secreto de iniciativas y planes sorprendentes, de cuyo alcance ya se irán enterando los viejos árbitros del mundo desquiciado».
Sin embargo, el peligro más importante iba a provenir del Este. Los bolcheviques se habían alzado con el poder en Rusia en octubre de 1917, derribando a la república burguesa que había derrocado a su vez al zar Nicolás II. Los ejércitos polacos habían llegado hasta Kiev, aliándose a los nacionalistas ucranianos, pero los bolcheviques contratacarán y en su intento de extender la revolución a Alemania llegarán a Varsovia. En el mes de agosto, el día de la Virgen, el jefe del Estado, que había soñado con restaurar la vieja confederación Intermarium del pasado, como cordón sanitario frente a la Rusia bolchevique, debió hacerles frente en los aledaños de la capital. Su victoria final en 1920 será denominada «El Milagro del Vístula» y salvo a Europa de quedar anegada por la revolución.
El 17 de marzo de 1921 el estado se vertebró como una República parlamentaria y el viejo león abandonó la máxima magistratura en 1922. No obstante, las divisiones políticas le dieron la excusa en mayo de 1926 para dar un golpe de Estado, aunque ya no ocupo la jefatura del Estado, mantuvo su relevancia política hasta su fallecimiento el 12 de mayo de 1935.
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