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Primer ministro inglés Winston Churchill en 1953

Primer ministro inglés Winston Churchill en 1953gtr

Churchill, el primer ministro británico que ganó una guerra mundial pero​ sudó en las urnas

En las elecciones 1951, a pesar de que los laboristas obtuvieron más votos que los conservadores, estos consiguieron un mayor número de escaños, por lo que se conformó un gobierno encabezado por Churchill

Winston Churchill lo tuvo difícil en las elecciones, pero aquello no fue óbice para ejercer como el premier de su británica majestad durante ocho años y ocho meses, el tercero más longevo en el siglo XX, después de Margaret Thatcher (once años y medio), y de Tony Blair (diez años y dos meses).

El político ganó su primera acta en la Cámara de los Comunes en 1901, con tan solo 25 años de edad. Lo hizo como miembro del Partido Liberal. En febrero de 1910, a los no menos tempranos 35, es ministro de Interior en el gabinete del liberal Herbert Henry Asquith quien, en octubre de 1911, lo hace Lord del Almirantazgo hasta noviembre de 1915, cuatro años.

Churchill, en 1900

Churchill, en 1900

El sustituto de Asquith, David Lloyd George, del Partido Liberal también, y por cierto, el último liberal en ocupar el cargo de premier británico, lo nombró ministro de Municiones, y tras ganar de nuevo en 1918 las elecciones, secretario de Estado para la Guerra y luego para las Colonias.

Tras abandonar en 1924 el Partido Liberal y pasarse, –de manera muy oportuna, pues ganará las elecciones–, al Partido Conservador, el nuevo premier, Stanley Baldwin, lo hace canciller de Hacienda, cargo en el que permaneció cinco años.

Tras la victoria del laborista Ramsey Mac Donald en 1929, el 7 de junio de 1935 se produce un nuevo triunfo conservador, otra vez Baldwin, quien, dos años después, en mayo de 1937, coincidiendo con la coronación de Jorge VI, dimite y es sucedido por el también conservador Neville Chamberlain, quien en los tiempos efervescentes que asuelan a Europa, ejecutó una política de apaciguamiento con los regímenes fascistas de Italia y Alemania, a la que, desde el partido y desde la cámara, no desde el Gobierno, se opuso enérgicamente Churchill.

El 30 de septiembre de 1938, Chamberlain firmó el Pacto de Múnich, que permitió a la Alemania nacional socialista invadir Checoslovaquia con la anuencia británica. Cuando un año después los alemanes invadieron también Polonia, y el Reino Unido ya no tuvo más remedio que declarar la guerra a Alemania, Chamberlain intentó salvar el pellejo nombrando a Churchill Lord del Almirantazgo, cargo que ejerció por segunda vez.

Churchill y Neville Chamberlain, el principal partidario del apaciguamiento

Churchill y Neville Chamberlain, el principal partidario del apaciguamiento

Poco duró la dicha en casa del pobre, pues cuando el 10 de mayo de 1940, Hitler invadió Holanda, a Chamberlain no le quedó más opción que dimitir, y Jorge VI, entonces, encomendó a Churchill la formación de un nuevo gobierno. Todo lo cual se hizo sin convocar las preceptivas elecciones que ya tocaban, y ello, gracias a un pacto de conservadores, liberales y laboristas a cambio de un reparto de carteras en el gobierno de coalición que presidió Churchill.

Por lo que se puede decir que Churchill gobernó en Reino Unido en virtud de unos resultados electorales que, en realidad, había obtenido su compañero de partido Stanley Baldwin nada menos que cinco años antes, y sin convocar las elecciones que tocaba convocar.

Solo el final del conflicto mundial abrió paso a la celebración de nuevos comicios en el Reino Unido, cosa que ocurrió el 5 de julio de 1945, tras diez años sin convocarse y cinco de ir tirando con un gobierno de coalición «en funciones», presidido en todo momento por Winston Churchill.

Gobierno de coalición de Churchill (por la izquierda, sentado, el quinto) durante la guerra

Gobierno de coalición de Churchill (por la izquierda, sentado, el quinto) durante la guerra

Las elecciones de 1945 fueron la primera ocasión en que el orondo premier británico presente su candidatura, no como miembro de la cámara de los Comunes, sino a primer ministro del país. La gran victoria en la guerra le permitía presagiar un rotundo triunfo electoral, pero para sorpresa de todos, fue el Partido Laborista el que lo obtuvo, con un contundente 48 % de los sufragios que le brindaban 393 escaños, frente al 36 % de votos conservadores y sus escasísimos 197 escaños: doce puntos y medio de diferencia, nada menos.

La gran victoria en la guerra le permitía presagiar un rotundo triunfo electoral, pero para sorpresa de todos, fue el Partido Laborista el que lo obtuvo

Al finalizar su mandato en 1950, Clement Attlee convocó nuevas elecciones, y una vez más, hizo morder el polvo a Churchill, obteniendo un 46 % de los votos que le proporcionan 315 escaños, frente al 43,4 % de votos conservadores que brindaban a Churchill 298.

En un movimiento extraño y absolutamente confiado en poder ampliar su cómoda mayoría, y con ella su mandato, Attlee convocó nuevas elecciones solo un año más tarde, el 26 de octubre de 1951. De acuerdo con lo previsto, Attlee ganó los comicios, y no solo eso, sino que lo hizo con un extraordinario resultado, un 48,8 % de votos, 2,8 puntos más que en 1950.

Pero se produjo no solo la sorpresa, sino, diríamos, el esperpento: sin ni siquiera ganar los comicios, pues con un 48 % de votos –casi un punto de diferencia–, el caprichoso sistema electoral británico proporcionó a Churchill una holgada victoria en escaños, 321, frente a los 295 laboristas. De esta manera, y gracias esta vez a una maniobra absurda de su rival, Churchill volvió a erigirse como primer ministro del Reino Unido. Y una vez más, sin haber ganado unas elecciones.

Churchill, haciendo la señal de Victoria, delante del 10 de Downing Street, Londres, en junio de 1943

Churchill, haciendo la señal de Victoria, delante del 10 de Downing Street, Londres, en junio de 1943

La suerte, que nunca le había abandonado, seguiría jugando a su favor. El rey Jorge VI, partidario de que Churchill dimitiera a favor de su compañero de partido, Anthony Eden, fallece unos días antes de llegar a solicitárselo. Más tarde, cuando Isabel II asciende al trono, todo parecía indicar que sería ella quien se lo solicitase; sin embargo, en esta ocasión quien enfermó fue el propio Eden, lo que permitió a Churchill incluso aumentar su poder, al asumir también la cartera de Exteriores que ejercía el enfermo.

El gran estadista del siglo XX continuó en el gobierno, con sus capacidades severamente mermadas tras el derrame cerebral que sufrió en 1953 y que procuró mantener en secreto. No sería hasta el 6 de abril de 1955 cuando presentó su dimisión, siendo reemplazado, ahora sí, por Eden.

Winston Churchill fallecía el 24 de enero de 1965. Tenía 90 años. Durante casi nueve, fue primer ministro del Gobierno de Su Real Majestad… Ganó una guerra mundial, pero sudó en las urnas. Tal fue la hazaña del que pasa por ser, y seguramente sea, uno de los grandes personajes europeos y mundiales del siglo XX.

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