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Tumba de los Desconocidos en el Cementerio Nacional de Arlington

Tumba de los Desconocidos en el Cementerio Nacional de ArlingtonLibrary of Congress

Así recuerdan a sus caídos Francia, Rusia o EE. UU. 80 años después de la Segunda Guerra Mundial

Una tumba sin nombre y una llama eterna son símbolos compartidos por Francia, EE. UU., Rusia e Inglaterra, entre otros, como homenaje a todos los caídos sin identificar y «conocido solo por Dios» que murieron en las guerras mundiales del siglo XX

La historia también tiene memoria, y no en el sentido más ideológico que se puede encontrar en la Ley de Memoria Histórica en España, sino entendida como esa «primera historia que se escribió con la esperanza de evitar que se pierda el recuerdo de lo que los hombres han sido», como dijo Heródoto en el siglo V a.C. Casi siempre, han sido los militares los que se han responsabilizado de preservar ese recuerdo con monumentos y memoriales dedicados a soldados anónimos caídos por la patria, que se alzan en París, Londres, Moscú, Washington, entre otros países. Recorremos la historia de esas «tumbas al soldado desconocido» en plena conmemoración del 80 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial.

El memorial francés bajo el Arco del Triunfo

Este tipo de memoriales no empezaron tras la Segunda Guerra Mundial, en el caso francés como en el inglés, viene de antes, de la nefasta Gran Guerra que asoló Europa a principios del siglo XX. Aunque no fueron los primeros, en 1921, una comitiva que portaba el cuerpo de un soldado francés, que había caído en Verdún, llegó a los pies del Arco del Triunfo, donde se iban a depositar sus restos.

El Carro del Soldado Desconocido bajo el arco del triunfo. Foto de 1920

El Carro del Soldado Desconocido bajo el arco del triunfo. Foto de 1920

El objetivo era honrar a los franceses que habían caídos en las trincheras y otros lugares y que no se habían podido identificar sus restos. Casi dos años más tarde, junto al «soldado desconocido» se encendió la primera llama eterna como elemento simbólico en recuerdo de todos los fallecidos, una tradición que ni siquiera se apagó durante la ocupación alemana de Francia. Aunque el memorial hace referencia en su inscripción a los caídos entre 1914 y 1918, su simbolismo abarca también la Segunda Guerra Mundial.

Un «guerrero desconocido» en Westminster

Tras la Gran Guerra, Londres fue la primera capital que enterró de forma simbólica a un combatiente anónimo. El 11 de noviembre de 1920, el rey Jorge V y sus hijos, los futuros soberanos, inauguraron la ceremonia dedicada al «Guerrero Desconocido».

Un féretro cubierto por la Union Jack que contenía los restos de un militar británico fue el escogido para representación a 500.000 desaparecidos sin enterrar y todos los muertos del Imperio británico durante la contienda. En la lápida de la tumba situada en Westminster se grabó la frase «conocido solo por Dios». El memorial también recordaría después a los caídos en la Segunda Guerra Mundial, y más adelante, a todos los caídos por la patria.

El guerrero desconocido en la abadía de Westminster en noviembre de 1920

El guerrero desconocido en la abadía de Westminster en noviembre de 1920

Arlington y el memorial norteamericano

Inspirado en sus aliados europeos, Estados Unidos inauguró su «tumba del soldado desconocido» en el Cementerio Nacional de Arlington en 1921. Un sarcófago de mármol blanco con la inscripción: «Aquí descansa en gloriosa honra un soldado estadounidense conocido solo por Dios». En 1931, el sarcófago se completó con el mármol que se puede ver hoy. El memorial fue ampliado en 1958 para albergar las tumbas de soldados desconocidos de la Segunda Guerra Mundial y posteriormente de Corea.

En 1984 se añadió un cuerpo de la guerra de Vietnam, aunque más de una década después se consiguió identificar gracias al ADN y la familia pidió su exhumación. Vigilado día y noche, todos los días de la semana por una Guardia de Honor perteneciente al Tercer Regimiento de Infantería de los Estados Unidos, cada año acoge las ceremonias del Memorial Day y del Día de los Veteranos.

Una tumba al soldado desconocido en el Kremlin

Rusia celebra cada año desde el final de la contienda el Día de la Victoria el 9 de mayo con un desfile inmenso en la plaza roja. Los rusos también recuerdan a sus caídos desde 1967, cuando se inauguró una tumba al soldado desconocido en el jardín Alexander, junto al Kremlin.

El espacio acoge los restos de un combatiente de la Batalla de Moscú de 1941, como símbolo del sacrifico de las tropas soviéticas durante la Gran Guerra Patria, y sobre la lápida se lee: «tu nombre es desconocido, tu hazaña es inmortal». El conjunto incluye urnas que contienen tierra de las ‘ciudades heroicas’ de la Unión Soviética, en honor a su resistencia durante la guerra. Al igual que sucede en el memorial de EEUU, desde 1997 soldados del Regimiento del Kremlin montan guardia frente a la tumba. Cada 9 de mayo, el presidente –en este caso Putin– deposita flores en el lugar.

Encendido de la llama eterna en la Tumba al soldado desconocido en Moscú

Encendido de la llama eterna en la Tumba al soldado desconocido en MoscúKremlin / Wikimedia Commons

Este viaje se podría extender por otros países como Bélgica e Italia. También a España, porque, aunque no participó directamente en las dos guerras mundiales, también se recuerda en diferentes memoriales a los que dieron su vida por España a lo largo de los tiempos y bajo diferentes uniformes, pero eso es ya otra historia.

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