Guerra de los 38 minutos
La guerra más breve de la historia duró 38 minutos y causó 500 muertes
Hace casi 130 años, el 27 de agosto de 1896, tuvo lugar una guerra cuyos protagonistas fueron el Reino Unido y el gobierno de la isla africana de Zanzíbar. Su peculiaridad: duró menos de una hora
«No tenemos intención de bajar nuestra bandera y no creemos que vayáis a abrir fuego sobre nosotros», dijo el nuevo sultán de la isla africana de Zanzíbar en respuesta al ultimátum de Reino Unido. En menos de una hora, tras un intenso bombardeo, el nuevo sultán no tuvo más remedio que levantar la bandera blanca y concluir la que sería la batalla más corta de la historia.
Hace casi 130 años, el 27 de agosto de 1896, tuvo lugar una guerra cuyos protagonistas fueron el Reino Unido y el gobierno de la isla africana de Zanzíbar. Su peculiaridad: duró menos de una hora. Algunas fuentes dicen que fueron 25 y otras 45 minutos, pero la versión más consensuada afirma que duró escasos 38 minutos y se resolvió con la muerte de 500 personas de un bando y tan solo un herido del otro.
La guerra de los 38 minutos
El conflicto se originó tras la muerte repentina del sultán Hamad bin Thuwaini, quien cooperaba con la administración colonial británica en la gestión de su país. Pocas horas después, su primo Khalid bin Barghash tomó el poder, provocando un choque de intereses: el autoproclamado sultán no tenía intención alguna de seguir colaborando con los británicos de la misma manera que había hecho su predecesor.
Sin embargo, desde que la isla africana pasó a ser colonia británica en 1890, esta tenía derecho de veto sobre el nombramiento de sultanes. Por esta razón, el cónsul Basil Cave propuso como nuevo gobernador a Hamad bin Muhammed, mucho más afín a los intereses del país europeo.
El punto de inflexión entre estas dos posturas fue la esclavitud. Mientras que para la isla era fundamental, Reino Unido tenía como objetivo erradicar esta práctica, provocando cada vez más tensiones entre las autoridades de ambos bandos. Lo cierto es que en 1807 se promulgó en Reino Unido un Acta para la abolición del comercio de esclavos y aunque puso fin al comercio de esclavos en el país, la esclavitud seguía siendo legal hasta su erradicación completa en 1833.
Así las cosas, las autoridades británicas ordenaron abdicar a Bin Barghash alegando un acto de rebelión. Por su parte, el nuevo sultán, quien ya intentó hacerse con el trono tres años atrás, inició su resistencia ante la presión británica: formó un ejército de casi 2.800 hombres armados, en su mayoría civiles, con el apoyo de 700 soldados.
Marineros británicos posan con un cañón capturado
En su poder también tenía varias ametralladoras, un cañón y piezas de artillería que ordenó que todas apuntasen a los buques británicos que estaban atracados en el puerto. Por su parte, los británicos reunieron a 900 soldados, 150 marineros y fusileros navales a la espera de recibir permiso del gobierno británico para abrir fuego.
El día 26 de agosto de 1896, el cónsul británico recibió un telegrama en el cual se le decía que estaban «autorizados a adoptar cualquier medida que consideren necesarias y serán apoyados en sus acciones por el Gobierno de Su Majestad. Sin embargo, no intenten realizar acciones que no estén seguros de culminar con éxito». Acto seguido, enviaron un ultimátum al autoproclamado sultán Barghash, quien tendría que abandonar el palacio real, descolgar la bandera ahí izada antes de las 9:00 horas de la mañana del 27 de agosto.
Hacia las 8:30 horas del 27 de agosto, Barghash replicó al ultimátum británico: «No tenemos intención de bajar nuestra bandera y no creemos que vayáis a abrir fuego sobre nosotros». A esta contestación, Cave intentó una última negociación: «No queremos abrir fuego, pero a menos que hagáis lo que os hemos ordenado, lo haremos». Cuando el reloj marcó la hora en la que expiraba el ultimátum, la flota británica, apostada en las costas zanzibarianas, comenzó a bombardear el palacio real.
La contienda se resolvió con la muerte 500 zanzíbares y tan solo un herido en el bando británico. El fuego del sultán no duró ni dos minutos y decidió refugiarse en el consulado. Y a los 38 minutos de empezar la batalla, tras 500 bombas, 4.100 cartuchos de ametralladoras y 1.000 rifles, Barghash tuvo que cesar su resistencia y levantar bandera blanca. En menos de una hora, los británicos derrocaron al sultán rebelde y pusieron en el poder a su candidato, facilitando un gobierno títere. Terminaba así la guerra más rápida de la historia que significó el fin de Zanzíbar como Estado soberano y el inicio de un mayor control británico en el país.