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Los atentados contra Franco

Los atentados contra Franco

Franco esquivó una veintena de atentados: de emboscadas anarquistas a bombas desde Francia

El estreno de 'La cena', la nueva película de Manuel Gómez Pereira, rescata un episodio ficticio para abordar una cuestión real: los numerosos intentos de acabar con la vida de Franco a lo largo de su mandato

Se acaba de estrenar La cena, la nueva película de Manuel Gómez Pereira, inspirada en la obra teatral La cena de los generales, de José Luis Alonso de Santos. Ambientada en el Madrid de abril de 1939, narra una ficticia cena de celebración en el Hotel Palace en honor a Franco y sus generales, servida por prisioneros republicanos. La escena nunca ocurrió, pero la película sirve como excusa perfecta para detenernos en una cuestión histórica fascinante: ¿cuántas veces estuvo realmente en peligro la vida del general Franco?

Hubo un tiempo en que la vida de Francisco Franco pendió más veces de un hilo de lo que suele recordarse. A lo largo de su gobierno, se calcula que existieron cerca de una veintena de intentos, proyectos o conspiraciones para acabar con él. Algunos fueron chapuzas improvisadas; otros, operaciones meticulosamente planeadas que estuvieron a punto de cambiar la historia. A continuación, repasamos algunos de los episodios más llamativos.

El primer atentado conocido tuvo lugar en las Islas Canarias, la noche del 14 de julio de 1936. Tres anarquistas se infiltraron en el edificio donde Franco se alojaba, decididos a matarlo antes de que se diera el golpe de Estado. La versión más repetida cuenta que alcanzaron su puerta, pero no pudieron forzarla: las cerraduras y las ventanas estaban atrancadas. Lograron escapar sin dejar rastro.

Pocos días después, el general volaba desde Gando hacia Marruecos en el famoso Dragon Rapide. Fue el primero de una larga serie de intentos frustrados. Durante las semanas que siguieron, hubo nuevos planes improvisados: emboscadas en carreteras, túneles minados, sabotajes fallidos… Ninguno prosperó. Los cambios de itinerario de Franco o simples golpes de azar bastaron para frustrarlos.

Con la posguerra llegó un tiempo en el que los intentos de asesinato se multiplicaron. En 1948, una avioneta despegó desde Francia con la idea de atacar a Franco durante las regatas de La Concha, en San Sebastián. El plan, organizado por el anarquista Laureano Cerrada, pretendía lanzar bombas incendiarias sobre el barco donde el jefe del Estado observaba la competición.

Sin embargo, el ataque fracasó: cazas españoles interceptaron la avioneta y la obligaron a regresar a Francia. Un año más tarde, en 1949, los conocidos como «Los Maños», un grupo de anarquistas aragoneses, intentaron reactivar la guerrilla y reunir fondos para un atentado. El plan se vino abajo entre detenciones y una cadena de errores que terminó por desarticularlos.

Portada del diario España Libre en la que se hace alusión al atentado a Franco del 28 de julio del 49

Portada del diario 'España Libre' en la que se hace alusión al atentado a Franco del 28 de julio del 49

A partir de los años sesenta, la oposición en el exilio retomó la idea del atentado como herramienta política. De esa época surge Defensa Interior, un grupo anarquista franco-español que convirtió la eliminación de Franco en objetivo prioritario. Reunían fondos, estudiaban itinerarios, revisaban los palacios donde dormía y llegaban incluso a calcular trayectorias de convoyes. En 1962, prepararon un atentado en el palacio de Aiete, en Donostia: una carga explosiva fue colocada en las inmediaciones, pero la visita del dictador se retrasó y el atentado nunca llegó a producirse.

Dos años más tarde, un joven escocés de apenas dieciocho años acaparó titulares en toda Europa: Stuart Christie. Llegó a España desde Glasgow con varios kilos de explosivos escondidos en su coche y la idea de atentar contra Franco. Fue detenido en Madrid junto a su colaborador Fernando Carballo Blanco antes de poder actuar. Condenado a veinte años de prisión, aunque solo cumplió tres, su caso se convirtió en símbolo de la lucha internacional contra la dictadura.

Pero no todos los intentos nacieron en la clandestinidad antifranquista. En distintos momentos circularon rumores de conspiraciones internas. Un ejemplo se ve en 1941, cuando un grupo de dirigentes falangistas planificó eliminar a Franco durante una visita al Teatro Español. Sin embargo, optaron por no llevarlo a cabo, convencidos de que su muerte podría provocar graves consecuencias para España y la propia organización.

Francisco Franco, en el palco del Camp Nou en un partido entre el Barcelona y el Zaragoza (1963)

Francisco Franco, en el palco del Camp Nou en un partido entre el Barcelona y el Zaragoza (1963)EFE

Hubo incluso atentados que rozaron la realidad. En 1949, durante una visita a Ponferrada, unos disparos alcanzaron la comitiva e hirieron a miembros de la escolta; el coche blindado de Franco salvó la situación. El último intento destacado ocurrió en 1970, cuando Joseba Elósegui, superviviente del bombardeo de Gernika, preparó un atentado personal durante un partido de pelota vasca en Donostia. Su acción fue frustrada, y fue condenado a siete años de prisión.

Franco murió en su cama en 1975, tras casi cuarenta años al frente de España y después de haber sorteado numerosos intentos de atentado. Las historias de quienes trataron de alterar el rumbo del país con pistolas, bombas o planes audaces forman hoy parte inseparable de esa misma historia. Cada uno de estos episodios revela la tensión de un tiempo en el que la política y la valentía se entrelazaban, dejando relatos que todavía fascinan por su mezcla de peligro, ingenio y determinación.

Incluso los planes más audaces no lograron cambiar el curso de la historia, pero nos permiten asomarnos a un pasado lleno de intriga y de momentos que bien podrían haber transformado la España que hoy conocemos.

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