Se cumplen los cien años del nacimiento de Margaret Thatcher
Margaret Thatcher: cien años de la Dama de Hierro que combatió al comunismo
La primera ministra británica, líder del Partido Conservador, fue una de las figuras políticas más importantes de Occidente
El año 2025 ha estado repleto de efemérides de gran trascendencia histórica. En enero se cumplió el centenario del nacimiento del filósofo francés Gilles Deleuze y del célebre escritor Yukio Mishima; en abril el 40 aniversario del fallecimiento de Carl Schmitt; en julio, 150 años del nacimiento de Antonio Machado; en noviembre el 50 aniversario del fallecimiento del general Francisco Franco y en diciembre el centenario de la muerte del político conservador Antonio Maura.
También el siglo del natalicio de una de las figuras políticas más importantes de Occidente de la segunda mitad del siglo XX: Margaret Thatcher. Sobre su figura, la Fundación Disenso ha publicado un especial bajo el título «Margaret Thatcher: La Dama de Hierro y la fuerza de las ideas».
En esta compilación de artículos, diversos escritores hacen un recorrido por la trayectoria biográfica y el semblante de Thatcher. Desde sus orígenes humildes hasta su ascenso, fruto del esfuerzo, dentro del Partido Conservador, donde fue ministra de Educación y Ciencia antes de erigirse como líder de su formación y ser elegida primera ministra del Reino Unido.
Para el analista económico Diego Sánchez de la Cruz, la vida de Thatcher demuestra que «la política con mayúsculas no consiste en adaptarse pasivamente a las inercias dominantes, sino en plantar cara a la decadencia con un proyecto asentado en ideas claras, principios firmes y valores innegociables».
De la Cruz incide en que la líder británica buscó consejo en referentes de su época para intentar sacar al Reino Unido de la grave crisis económica que atravesaba. Ejemplo de ello fue su constante correspondencia con Friedrich Hayek y Milton Friedman, a quien Thatcher consultaba «sobre el control de la inflación, sobre el papel del banco central, sobre la importancia de garantizar la estabilidad monetaria como condición para el progreso económico».
Pero, antes de ser la sólida estadista que dejó una huella imborrable en Europa, Thatcher tuvo que consolidar su posición dentro del Partido Conservador. Primero lo hizo como ministra de Educación bajo el liderazgo de Edward Health (1970-1974).
Tras la derrota electoral de este último en las elecciones de 1974, Thatcher se convirtió en la líder del partido y de la oposición parlamentaria, en una etapa en la que no dudó en cargar contra el sistema de Estado keynesiano que estaba debilitando a Gran Bretaña.
La politóloga Edmaly Maucó narra su llegada al número 10 de Downing Street en 1979 y cómo, bajo la consigna «No existe dinero público, solo el dinero de los contribuyentes», implementó una serie de reformas estructurales «destinadas a reducir el gasto público, controlar la inflación y liberar la iniciativa privada», enfrentando con firmeza a los sindicatos, apostando por una economía de propietarios y ejerciendo «un liderazgo femenino sin victimismo».
Otra de las facetas por las que también es recordada Thatcher es por ese triunvirato que formó junto a Juan Pablo II y Ronald Reagan para combatir el comunismo y a la Unión Soviética.
Tal y como narra Rubén Herrero, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, fue «en ese periodo de la Guerra Fría cuando recibió su conocido apodo de la Dama de Hierro, al hilo de un discurso que pronunció en 1976 en el Ayuntamiento de Kensington». Así fue tildada por el propio Ministerio de Defensa Soviético.
De hecho, narra Herrero, ese apodo no fue nada más próximo a la realidad, pues Thatcher fue «una dama con una voluntad y determinación de hierro para mirar a la cara de la izquierda británica y del comunismo internacional, señalarlos como la siniestra farsa que eran (y son) y derrotarlos».
Continúa el especial la profesora y experta en educación Alicia Delibes. En su texto, aborda la etapa menos conocida de Margaret Thatcher al frente del Ministerio de Educación. Delibes señala cómo la entonces ministra dio cuenta del ambiente «socialista con pretensiones de superioridad moral» que se respiraba en el Ministerio, lo que le hizo comprender la dificultad a la que se enfrentaría.
Durante su ejercicio en el cargo, Thatcher amplió la edad de obligatoriedad de la educación hasta los 16 años y suprimió la orden que dictaminaba que todas las escuelas nuevas que se creasen en el Reino Unido debían ser comprehensive schools, modelo educativo implementado por los laboristas y que no tenía en cuenta los resultados educativos que los niños tenían que pasar al finalizar la enseñanza primaria con 11 años.
Sin embargo, tal y como indica Delibes, la educación británica estaba tomada por el modelo laborista, en el que la excelencia académica quedaba en un segundo plano y «tuvo que ver cómo cada vez se abrían más escuelas comprensivas al tiempo que términos como selección, mérito, disciplina o exigencia quedaban totalmente suprimidos en el lenguaje educativo».
De la mano del periodista y crítico cultural, Víctor Lenore, queda plasmado como la ministra conservadora impactó de forma profunda en el pop, la literatura y el cine. Lenore señala cómo «el odio que vertieron los intelectuales a paletadas» en programas de televisión, canciones o en la prensa, contrastó con el apoyo popular de una Thatcher que «se hizo querer, entre otros factores, por no caes en las retóricas vendehumos del progresismo respecto al futuro».
De esta forma, Thatcher, al igual que Reagan, fue una figura vanguardista en ese periodo de confrontación entre dos modelos: el occidental y el soviético. Pero, con su victoria sobre el comunismo y la llegada de ese Fin de la historia anunciado por Francis Fukuyama queda muy lejana del actual panorama político de la derecha.
Dicha cuestión es abordada por el periodista Carlos Esteban, quien señala que «aquellos años de vino capitalista y rosas liberales fueron un espejismo», incidiendo en que la derecha hoy vuelve a ser el bando emergente en la política nacional, «pero esta vez se trata de una derecha que no debe nada a la que abanderaba Thatcher, que se opone incluso visceralmente a su modelo con un olvido que tiene mucho de generacional».
A modo de epílogo, Jorge Martín Frías, director de la Fundación Disenso y diputado al Parlamento Europeo, resalta la «personalidad e indudable liderazgo» de la Dama de Hierro, «un liderazgo que destacó entre las grandes figuras contemporáneas de nuestra historia reciente y que no albergaba más estrategia que la convicción».
Martín Frías ahonda en cuestiones como la lectura que hacía Thatcher en la Comunidad Europea, muy distante de la que muchos dirigentes hacen en la actualidad. En su célebre Discurso de Brujas, la Dama de Hierro señaló que «la idea de Europa no es propiedad de ningún grupo ni institución», remarcando que Europa «pertenece a todos sus miembros. Debe reflejar las tradiciones y aspiraciones de quienes forman parte de ella».