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La gesta española de los dos Menéndez y la fortaleza negra de la Libertad

Grandes Gestas de la Historia

La gesta española de los dos Menéndez y la fortaleza negra de la Libertad

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La ciudad más antigua de los actuales Estados Unidos es de origen español y fue fundada en 1565 por el asturiano Pedro Menéndez de Avilés. Hoy, aunque casi sigue manteniendo su nombre original: Saint Agustine -que es San Agustín- sería difícil adivinarlo pronunciado por sus habitantes. Pocos imaginarían que una de sus fortificaciones del siglo XVI, el Fuerte de Santa Teresa de Mosé, situada apenas unos pocos kilómetros hacia el norte, se ha convertido en un hito afroamericano: the black fortress of freedom, la fortaleza negra de la libertad.

Vista aérea de San Agustín

Vista aérea de San Agustín

De la Pascua Florida a la invasión francesa

En 1513, cerca de la Pascua de Resurrección, Juan Ponce de León tomaba posesión en nombre de la corona hispana de una zona frondosa de exuberante vegetación. Era primavera y todo estaba inundado de flores y la denominó: la Pascua Florida. Según la leyenda allí buscaba la fuente de la eterna juventud. Una tierra que también la exploraron Pánfilo de Narváez, Cabeza de Vaca o Hernando de Soto, aunque no establecieron asentamientos de relieve.

Desde mediados del siglo XVI, las rutas que conectaban el Caribe con Europa aprovechaban la corriente del Golfo, atisbada casi mágicamente desde el primer viaje de Colón. Esta vía aceleraba las travesías, pero también exponía a los barcos a posibles ataques desde la costa continental atlántica.

La amenaza se hizo real. En 1564 llegaba a la desembocadura del río San Juan en La Florida una expedición francesa de tres barcos y 300 colonos, principalmente hugonotes, y construían un fuerte: Fort Caroline. En breve llegaron 800 colonos más, marinos y soldados y nuevos barcos que atacaron enclaves y naves españolas. Ante la situación, Felipe II ordenaba una expedición de castigo para expulsarlos y proteger la zona y al frente, enviaba a uno de sus mejores hombres: Menéndez de Avilés, Capitán General de la flota de Indias.

Estatua de Menéndez de Avilés en Avilés

Estatua de Menéndez de Avilés en Avilés

Felipe II, Menéndez y el primer Día de Acción de Gracias.

El capitán asturiano zarpó desde Cádiz y se le unieron embarcaciones del Cantábrico. En total, 34 barcos y casi 3000 tripulantes. El 8 de septiembre de 1565, desembarcaba en una pequeña cala de la costa al son de trompetas y salvas de artillería. El padre López de Mendoza tomaba tierra alzando una cruz y se celebraba una de las primeras Eucaristías de Norteamérica, la que sería la primera misa de Acción de Gracias, antecedente del que sienten tan identitario y cacareado Thanksgiving Day ( Día de acción de Gracias) y los españoles establecían allí una misión: Nombre de Dios, la primera en los Estados Unidos.

Menéndez Avilés, destruía Fort Caroline y otros asentamientos de hugonotes franceses con ayuda de los indios timucúas. Se ha escrito que comenzaba los asaltos al grito de «Santiago», y algunos fueron demoledores y por ello una zona se llama la Bahía de Matanzas. El asturiano reconquistó la Florida, terminó con la presencia francesa -de la que aún hoy se conservan vestigios- y fundaba San Agustín, en memoria del santo en cuya festividad avistaron tierra. Se adelantaba en casi medio siglo a Jamestown y más de cincuenta años a los célebres Padres Peregrinos.

Menéndez de Avilés en 'Imperio', libro de Augusto Ferrer-Dalmau y María Fidalgo Casares

Menéndez de Avilés en 'Imperio', libro de Augusto Ferrer-Dalmau y María Fidalgo Casares

La Lady of La Leche y las primeras 200 misiones

El lugar primigenio en el que desembarcaron hoy está presidido por una cruz monumental y puede verse una pequeña ermita católica, la primera de los Estados Unidos, que alberga una advocación singular Our Lady of la leche, la Virgen lactante, devoción que llegó con los conquistadores y misioneros. Su culto hunde sus raíces en la noche de los tiempos egipcios y griegos y ya estaba presente en los primeros cristianos en las catacumbas. En la Edad Media arraigó en España y en el Renacimiento se extendió por toda Europa. La Virgen de la Leche o de la Buena Leche, también conocida como Virgen nutricia o nodriza, Virgen del Reposo o del Buen Reposo, o la Virgen de Belén, a través del sincretismo iría fusionando la iconografía cristiana con elementos indígenas americanos.

La imagen que allí conservan tiene un valor añadido. Era idéntica a la más venerada en Madrid que fue destruida por la brutal furia iconoclasta que se desató en 1936 durante los primeros días de la Guerra Civil. Así, esta réplica conservada en Florida se ha convertido en la representación más cercana de aquella original.

La fundación de San Agustín vista por Stanley Meltzoff

La fundación de San Agustín vista por Stanley Meltzoff

Esta ermita será la semilla del cristianismo en la América del Norte, desde la que partieron misioneros hacia el norte hasta la Bahía de Chesapeake, hacia el sur hasta Miami y hacia el oeste hasta Pensacola para evangelizar. Y con el tiempo establecieron casi 200 misiones que albergaron escuelas y hospitales.

Ataques a San Agustín

Pero pronto, San Agustín fue víctima de ataques. En 1586, Francis Drake, que los españoles llamaban entonces «El Draque» la arrasó. Luego vinieron John Davis y los británicos en 1702 y 1740. Pero la ciudad siempre resistió y con algunos intervalos siguió siendo española hasta 1821, cuando fue entregada a Estados Unidos.

Estatua de Menéndez de Avilés en St. Augustine

Estatua de Menéndez de Avilés en San Agustín

El santuario para fugitivos

Con respecto a la esclavitud negra, existían abismales diferencias morales y legales entre la monarquía española y la británica. Por ello, muchos esclavos intentaban escapar y llegar a los dominios de la España de Ultramar. La cercanía de San Agustín a las colonias inglesas de Carolina del Sur propició un fenómeno singular: el establecimiento de un refugio para esclavos fugitivos. Huían hacia el sur a pie, atravesando pantanos y densas selvas tropicales y en el camino, buscaron ayuda de los pueblos nativos. No todos sobrevivían, muchos eran capturados, algunos ejecutados para que sirviera de escarmiento.

Desde 1687, comenzaron a llegar a cuentagotas a San Agustín grupos de hombres, mujeres y niños que huían del régimen británico y en 1693 el rey Carlos II de España, el Hechizado, les daba un corpus jurídico: ordenaba por una Real Cédula, que todos los esclavos que alcanzasen la Florida fuesen liberados. Solo puso dos condiciones: que abrazasen la fe católica y que contribuyesen a la defensa del territorio. Se formaron milicias negras y estos hombres -ya libres- formaron en San Agustín un asentamiento multicultural que también acogió a indios americanos durante la Guerra entre Inglaterra y Francia que fomentó el mestizaje, uno de los hitos de la Hispanidad.

Fuerte de San Marcos en San Agustín

Fuerte de San Marcos en San Agustín

Fort Mose

Para dificultar cualquier asalto sobre San Agustín y vigilar la frontera con la colonia británica de Georgia, se había erigido el Fuerte de Gracia Real de Santa Teresa de Mose, conocido como Fort Mose.

Que existieran hombres de color libres era algo habitual en todos los dominios españoles, algunos en la península alcanzaron gran relevancia como Juan Latino, el primer catedrático de raza negra. En América desde los primeros viajes, hubo marineros y soldados pioneros, exploradores y combatientes de esta raza: Juan de las Canarias con Colón, Juan Garrido con Cortés, Estebanico con Narváez, Juan Valiente en Chile.

La Florida española terminó por convertirse en un santuario, una tierra prometida para los esclavos africanos que encontraron allí refugio y libertad. Esto ocurría más de un siglo antes de la «Proclamación de Emancipación» de Abraham Lincoln.

Pintura de la artista Nancy Christensen sobre el aspecto que podría haber tenido Fort Mose en 1738.

Pintura de la artista Nancy Christensen sobre el aspecto que podría haber tenido Fort Mose en 1738.

Llega el mandingo

En 1724 había llegado a San Agustín un esclavo de ascendencia mandinga, nacido en Gambia, había sido capturado y vendido por traficantes de esclavos, y enviado a Carolina entre 1709 y 1711. Tras catorce años de esclavitud llegó a sus oídos que los españoles ofrecían la libertad a los esclavos que conseguían huir de las colonias británicas. Y el mandingo se aventuró a escapar del infierno con la esperanza de llegar a San Agustín. Le costó, pero lo logró y tras bautizarse, le fue concedida la libertad como súbdito del rey. Se desconoce el porqué se le puso el nombre de Francisco Ménendez, es posible que porque llegara el día de San Francisco y Menéndez como homenaje al fundador de la ciudad y entraba a formar parte de una de las milicias defensivas.

Detalle de un cuadro de Ferrer-Dalmau con dos hombres negros libres

Detalle de un cuadro de Ferrer-Dalmau con dos hombres negros libres

Soldado y líder

Agradecido por la acogida que se le brindó- y movido también por los deseos de vengarse de los británicos- se ha escrito que llegó a jurar que derramaría hasta la última gota de sangre por la Corona española. Y en 1728 destacó por su fiereza y valentía al repeler varias incursiones de los británicos sobre Florida. Tanto es así que Montiano, gobernador de la Plaza, le nombraba capitán de las milicias negras del Ejército español en La Florida. A la vez, se iba convirtiendo en un referente para el resto de los africanos que conseguían llegar. Por esta doble condición de gran soldado y líder se le nombró comandante del Fuerte Mosé, dos siglos y medio antes de que algún negro consiguiera algo similar en ejércitos anglosajones.

Boceto de Ferrer-Dalmau

Boceto de Ferrer-Dalmau

La Guerra del Asiento y el Bloody Mosé

En 1740 la Guerra del Asiento (1739-1748), en la que destacó el hoy mítico Blas de Lezo, tuvo como epicentro los territorios españoles del Caribe y el ejército británico invadía la Florida y tomaba el Fuerte Mosé de forma tan cruenta que ha sido recordado en EEUU como «Bloody Mose» (Mosé sangriento). Tras mes de asedio las tropas regulares españolas comandadas por el capitán Antonio Salgado y las eficaces milicias negras lideradas por Francisco Menéndez, masacraron al enemigo en un ataque por sorpresa. Ganaron la batalla, pero el fuerte quedó destrozado. Menéndez decidió embarcarse en un navío con patente de corso para asaltar barcos ingleses, pero fue capturado por el buque británico ‘Revenge’.

Se ha escrito que los ingleses, al conocer la identidad de Menéndez, fueron especialmente crueles sometiéndole a torturas, incluso echándole sal en las heridas producidas por los latigazos para evitar que curasen. Al ser negro, y por tanto considerado una mercancía para los no españoles fue de nuevo vendido como esclavo de nuevo en las islas Bahamas.

Las fuentes difieren: se ha escrito que Menéndez logró fugarse. Otros, que pudo pagar un rescate. El hecho es que dada su condición lo intentaría todo para recobrar la libertad de la que había disfrutado. Cuando lo consiguió, quiso volver a la ciudad española que le otorgó la dignidad como persona: San Agustín. Y ayudó a reconstruir el Fuerte Mosé en 1752 con coquina, una roca mezcla de moluscos y arena, y recuperaba orgulloso el rango de ser su comandante.

Nunca más bajo bandera británica

Pero la geopolítica llevó a España a ceder en 1763 Florida a Inglaterra, y Menéndez y los negros de Mosé se negaron a vivir bajo bandera británica. Decidieron emigrar a la isla española de Cuba, y llevaron sus topónimos. Se instalaron en Matanzas, y crearon una comunidad con el nombre de la ciudad que les libró de la esclavitud: San Agustín de la Nueva Florida. Se sabe que tiempo después se trasladó a La Habana.

Recreadores de Fort Mosé

Recreadores de Fort Mosé

Con el paso del tiempo, el sitio de Fuerte Mosé fue literalmente tragado por los pantanos, y cayó en el olvido. Pero a finales del siglo XX, un equipo de arqueólogos, historiadores, líderes gubernamentales y ciudadanos, conscientes de la singularidad del fuerte, decidieron restaurarlo y darle su merecido lugar de honor para que siguiera vivo en la memoria colectiva con actividades culturales, educativas y de recreación. Hoy es un hito simbólico para la historia afroamericana y ha sido nombrado Monumento Histórico Nacional por ser el primer territorio de los actuales Estados Unidos donde la población negra fue libre.

Proyecto de la reconstrucción del Fuerte Mosé

Proyecto de la reconstrucción del Fuerte MoséFlorida State Parks Foundation

Hoy, San Agustín sigue pareciendo una ciudad española. Calles llamadas Valencia, Granada, Córdoba, sus casas con blasones, y su gran catedral con escudos hispanoamericanos… pero quizás lo más emocionante es cómo sobre sus fortalezas en lugar de la bandera estadounidense ondea airosa la Cruz de Borgoña, símbolo de respeto a su legado hispano y al mandingo que estuvo dispuesto a derramar hasta la última gota de sangre contra los ingleses como capitán del Ejército español.

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