Fundado en 1910
Ilustración de Mao Zedong con una gran multitud de personas

Ilustración de Mao Zedong con una gran multitud de personas

Qué fue la Campaña de las Cien Flores, la trampa de Mao para eliminar opositores en China

Entre 1956 y 1957 hubo un breve periodo de florecimiento cultural en la China maoísta, que desembocó en grandes campañas de persecución intelectual. ¿Fue esto un auténtico intento de renovación, o una trampa para posibles escépticos al régimen?

El 1 de octubre de 1949, el destino de China cambiaba para siempre. Tras la derrota del bando nacionalista, el comunismo se hacía con el control de uno de los países más poblados del mundo. Su nuevo líder, Mao Zedong, proclamaba en la icónica Puerta de Tiananmén la instauración de la República Popular China.

En un panorama internacional dominado por la tensión de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, surgía un gigante asiático que entraba en la órbita de influencia de Moscú. Tras un primer lustro marcado por diferentes intentos de estabilización, como las «Campañas Antis» y los primeros síntomas de la futura ruptura sino-soviética, el primer ministro Zhou Enlai propuso una renovadora idea: las campañas intelectuales.

El objetivo de este movimiento era volver a poner el foco de la atención pública e internacional en el pueblo chino. Siguiendo la doctrina marxista más pura, que recalcaba la necesidad de eliminar la dominación de una única clase y prestar atención a las demandas de toda la sociedad, lo que se pretendía era favorecer la libertad de expresión por parte de la intelectualidad, para extenderla posteriormente al grueso de la población. En este nuevo y peligroso contexto, ¿cuál era la labor de la intelligentsia china? Esencialmente, someter a crítica al nuevo gobierno y comunicar a Mao y a su gabinete diferentes fallos o formas de mejora que hubieran identificado en el sistema.

La primera vez que se comenta esta propuesta es en una reunión del Politburó maoísta, donde Enlai defiende arduamente esta necesidad de crítica externa. Previamente, él mismo había intentado una pequeña campaña interna entre miembros del gobierno y la administración, que apenas produjo resultados. Es por ello que la discusión se elevó a las altas esferas, demandando la necesidad de una gran campaña nacional que garantizara la mejora progresiva del gobierno gracias a las críticas presentadas por su propia intelectualidad.

Inicialmente, Mao no muestra un interés particular por la propuesta de su primer ministro, si bien cambia de opinión en la primavera de 1956. La mentalidad del líder chino consideraba que la discusión cultural y artística contribuiría a fortalecer el régimen y permitiría la expansión de las ideas marxistas de forma definitiva. Así, en verano del mismo año, se lanza la Campaña de las Cien Flores, cuyo eslogan principal pronunció el propio Zedong en uno de sus discursos:

«Permitir que cien flores florezcan y que cien escuelas de pensamiento compitan es la política de promover el progreso en las artes y de las ciencias y de una cultura socialista floreciente en nuestra tierra».

Aunque las críticas al principio fueron más que minoritarias, Mao comenzó a presionar incansablemente tanto a su gobierno como a los grupos de intelectuales para que expresaran claramente sus opiniones respecto al sistema que él estaba construyendo. Para principios de 1957, indicaba públicamente que la crítica era «preferida» y exigía la aparición de críticas.

Esta insistencia genera un gran movimiento, en el que los periódicos y diversos canales de comunicación recogen las observaciones del mundo de la cultura ante su nueva realidad en la República. La mayoría de ellas incidían en que el Partido había dejado de ser revolucionario, dando paso a un «monstruo» burocrático que obstaculizaba la llegada auténtica de la sociedad socialista.

Encontramos críticas procedentes de todos los ámbitos sociales, aunque las más reivindicativas se dieron en el entorno universitario, con la aparición de pancartas y carteles que rozaban la rebelión.

Mao Zedong en la Conferencia Suprema del Estado del 2 de mayo de 1956

Mao Zedong en la Conferencia Suprema del Estado del 2 de mayo de 1956

Debido a todo ello, y fruto del exceso de crítica mostrado, en junio del 57 se decretó el final de la Campaña de las Cien Flores y se dio inicio a otra serie de campañas «antiderechistas», que buscaban acabar precisamente con todos aquellos que habían participado de este brevísimo intercambio de percepciones.

Así, empieza una fuerte represión cultural e intelectual, persiguiendo a individuos etiquetados como «derechistas», a quienes Mao consideraba amenazas potenciales para el ya denominado maoísmo.

A día de hoy, la discusión sobre este confuso episodio se sigue manteniendo. ¿Había realmente interés en escuchar la percepción popular? ¿O fue todo una maniobra de Zedong para «destapar» posibles opositores al recién implantado marxismo chino? La ambigüedad de las circunstancias nos invita a observar y extraer nuestras propias conclusiones, sin llegar a saber nunca si son las adecuadas.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas