Fundado en 1910
Carlos García-Delgado

Carlos García-Delgado durante la entrevistaJuan González

Entrevista a Carlos García-Delgado, autor de 'El origen de Colón más allá del ADN'

«Durante siglos hemos aceptado la tesis genovesa sobre Colón pese a sus incoherencias»

La tesis genovesa sobre el origen de Cristóbal Colón es, para Carlos García-Delgado, «una leyenda consolidada en el siglo XIX». El autor defiende que ni la documentación ni la cronología sostienen esa identificación y apunta hacia el ámbito mallorquín como hipótesis más coherente

Tras cinco años de investigación, Carlos García-Delgado —arquitecto e ingeniero industrial de formación; arquitecto y urbanista de profesión; pero historiador y escritor de vocación— ha sacado a la luz su ensayo sobre uno de los grandes enigmas de la historia: el origen del navegante Cristóbal Colón.

Y es que el descubridor del Nuevo Mundo se empeñó, durante toda su vida, en ocultar sus orígenes. «Cuán apta fue su persona y dotada de todo aquello que para tan grande cosa convenía, tanto más quiso que su patria y origen fuesen menos ciertos y conocidos», llegó a escribir su hijo Hernando en La Historia del Almirante.

Aunque la respuesta oficial sigue siendo Génova, no dejan de surgir nuevas teorías que cuestionan la tesis tradicional y sugieren que el origen del Almirante era gallego, castellano (Guadalajara), catalán, portugués, extremeño (Plasencia), vasco o mallorquín. García-Delgado opta por esta última tesis y, para ello, se ha servido del «análisis razonado de hechos históricos probados», pues, a su juicio, los hechos probados son «más convincentes y fiables que los análisis de ADN», según advierte el investigador en su ensayo El origen de Colón más allá del ADN. Análisis crítico de la tesis genovesa a la luz de quince hechos históricos.

Carlos García-Delgado

Carlos García-DelgadoJuan González

—Usted sostiene que no debemos hablar de italiano o español en términos modernos. ¿Cómo debe entenderse la identidad política y territorial del siglo XV? ¿Cómo debemos entender el concepto de nacionalidad en ese momento?

—Es un tema clave dentro de la tesis que trato de demostrar, porque en Castilla, en ese momento, gobernaban los Reyes Católicos, Isabel y Fernando. Sin embargo, la reina de Castilla era Isabel, y Fernando ejercía sus funciones en virtud del acuerdo firmado en Segovia en 1475. En ese acuerdo se estableció que Fernando tendría atribuciones de rey en Castilla, aunque todavía no era rey de la Corona de Aragón.

¿Qué ocurre entonces? Que los naturales de la Corona de Aragón eran considerados extranjeros en Castilla. Eran extranjeros. El propio Colón se definía en ocasiones como «yo, pobre extranjero». Podía ser natural de la Corona de Aragón y, aun así, ser extranjero en Castilla. Es decir, el concepto de extranjero en aquel momento tenía cierta ambigüedad.

De hecho, había una ley aprobada en las Cortes de Toledo de 1480, y otras disposiciones anteriores, que prohibían a los extranjeros ejercer cargos públicos en Castilla. Sin embargo, a Colón se le otorgaron los honores de virrey, almirante y gobernador general. Es una contradicción aparente.

Solo en el caso de que Colón fuera natural del ámbito de la Corona de Aragón en 1492 cabría entender ese trato como el de un extranjero especial que sí podía recibir cargos. De hecho, el secretario de los Reyes Católicos, Juan de Coloma, era aragonés y ocupaba cargos relevantes. Luis de Santángel, rico comerciante y escribano de los Reyes, también pertenecía a la Corona de Aragón.

Por tanto, la aparente incoherencia de que a un extranjero se le concedan los cargos de almirante y gobernador general solo se explica si no se trataba de un extranjero cualquiera. Si hubiera sido genovés, habría sido imposible, salvo que los Reyes hubieran hecho una excepción extraordinaria, porque además en ese momento todavía no había descubierto nada ni siquiera había zarpado.

En las Capitulaciones de Santa Fe, firmadas el 27 de abril de 1492, es cuando se le conceden estos cargos. Resulta difícil de entender que se otorgaran tales honores a alguien de familia humilde, supuesto hijo de un lanero genovés, y además extranjero, cuando la ley lo prohibía.

La única respuesta a esa paradoja aparente es que fuera natural del ámbito de la Corona de Aragón, que en ese momento comprendía el Reino de Aragón, el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia, el Reino de Mallorca, el Reino de Cerdeña y el Reino de Sicilia. A partir de ahí, cabe analizar cada uno de esos territorios.

—Usted afirma que Colón no podía ser genovés. ¿Cuáles son los principales argumentos documentales que desmontan esa identificación?

—No me gusta hacer afirmaciones categóricas, pero creo que en este caso podemos afirmar que es prácticamente imposible que Colón fuera genovés.

Para empezar, fue una persona que escribió muchísimo a lo largo de su vida. Escribía mucho y correctamente en castellano. Todo lo escribía en esta lengua. También sabemos que escribía en latín. Es decir, era una persona culta que había aprendido latín.

¿Cómo se explica que, si fuera genovés, no hubiera escrito ni una sola palabra en una lengua italiana, la que fuera? Además, en un momento dado intentó escribir en italiano en los márgenes de un libro —la Historia Natural de Plinio, traducida por Cristoforo Landino—, pero el resultado muestra interferencias constantes del castellano, tachaduras... Es decir, no sabía hablar italiano ni escribirlo. Y, en cambio, escribe infinidad de documentos en castellano.

Ese es un argumento importantísimo.

—¿Qué importancia tiene en su tesis la negación del apellido «Colombo»?

—Nadie le llamó Colombo en su vida. Nunca nadie. No existe un solo documento donde aparezca el nombre Colombo. Ni él firmó nunca como Colombo.

Los italianos sacaron un documento de un tal Doménico Colombo que dicen que era su padre, pero no han podido demostrar en ningún momento que hubiera una relación entre esa familia y Cristóbal Colón. Tenía dos hijos que se llamaban Bartolomé y Cristóbal, como tantas familias. Pero nadie ha podido demostrar la relación entre este Doménico Colombo y Cristóbal Colón. En absoluto.

Luego, otra cosa que dicen los defensores de esta tesis es que Colón es una castellanización de Colombo. No puede haber cosa más absurda que esto. Se castellaniza una palabra cuando hay un sonido o una sílaba que no existe en castellano.

Había muchos italianos viviendo en Castilla en ese mismo momento: Berardi, Nero, Rabata. No necesitaron castellanizar nada, porque todos sus nombres eran perfectamente pronunciables en castellano. Si se hubiera llamado Colombo, habría seguido llamándose Colombo. Ni le llamó nadie Colombo ni él firmó jamás como Colombo.

—¿Y de la fecha de nacimiento en 1451?

—La fecha de nacimiento es otro error de la tesis genovesa. Dicen que nació en 1451, pero los propios defensores de esa tesis se apoyan en un documento importantísimo: la relación del cuarto viaje, la llamada Carta de Jamaica. Colón afirma allí varias veces que entró al servicio de los Reyes a la edad de 28 años. Si hubiera nacido en 1451, al cumplir 28 años nos situaríamos en 1479, año en el que sabemos que estaba en Portugal, donde se casó con Felipa Moniz Perestrelo y tuvo al año siguiente a su hijo Diego.

Es decir, si entró al servicio de los Reyes a los 28 años, la fecha de 1451 es matemáticamente errónea. Basta hacer la resta. El momento en que comenzó a recibir una asignación de los Reyes Católicos fue en 1487 u 1488, después de haber estado dos años en casa del duque de Medinaceli y de trasladarse a Castilla. Si partimos de esa cronología y volvemos a Portugal, el matrimonio con Felipa Moniz encajaría cuando tenía alrededor de 19 años, una edad habitual para contraer matrimonio en aquel momento —los propios Reyes Católicos se casaron con 17 y 18 años—.

—También descarta que fuese castellano. ¿Qué peso concede al testimonio de Bartolomé de las Casas?

—Bartolomé de las Casas conoció a Colón. Era bastante más joven que él, pero lo trató personalmente. En su Historia de las Indias, publicada en el siglo XVI, afirma que la lengua materna de Colón no era el castellano, sin ninguna duda.

Señala que lo hablaba bien, pero que no dominaba plenamente el significado de algunas expresiones y que el acento lo delataba claramente. Por tanto, el origen castellano puede descartarse. Hablaba bien castellano, pero no era su lengua materna, y tampoco hablaba italiano. De modo que, si vamos descartando opciones, conviene analizar qué posibilidades quedan.

—Si era extranjero en Castilla, ¿cómo pudo acceder a cargos y privilegios en la Corte?

—Esa es precisamente la cuestión central. Resulta difícil explicar que un supuesto hijo de artesano genovés, sin méritos previos acreditados y antes incluso de iniciar la expedición, recibiera el tratamiento de don y los cargos de almirante, virrey y gobernador.

La concesión de esos títulos sugiere que los Reyes conocían algún origen noble o una condición especial que justificaría ese trato.

—En su libro señala como probable el Reino de Mallorca. ¿Cuál es el argumento más sólido?

—Existen varios indicios. Por ejemplo, el nombre de una isla como «Isla Margalida». Margalida es una forma estrictamente utilizada en Mallorca. En Cataluña es Margarida; en italiano, Margherita; en castellano, Margarita. La forma Margalida es propia del ámbito mallorquín.

También aparecen expresiones como «por todo arreo», que sería una traducción directa del catalán o mallorquín pertot arreu, que significa «por todas partes». Es decir, el elemento lingüístico apunta claramente hacia el ámbito mallorquín.

Además, está la cuestión del escudo. Colón tenía un escudo nobiliario, lo cual ya resulta llamativo si se sostiene que era hijo de un artesano genovés. Cuando los Reyes Católicos le conceden armas, reparten los cuarteles y añaden una banda cruzada que era característica del antiguo Reino de Mallorca, vinculada al rey Jaime III. Jaime III fue el monarca depuesto cuando la Corona de Aragón incorporó de nuevo Mallorca, aproximadamente un siglo antes de Colón. Sin embargo, ese grafismo heráldico aparece en su escudo.

Hay varios indicios de este tipo. En mi libro enumero ocho o diez argumentos en esa línea. Son numerosos.

Carlos García-Delgado

Carlos García-DelgadoJuan González

—¿Qué implicaciones tendría para la historiografía aceptar un origen en la Corona de Aragón y no en Génova?

—No tendría una repercusión política especial, pero sí permitiría aclarar un hecho histórico relevante. Lo que podríamos preguntarnos es por qué, habiendo tantas incoherencias entre los hechos probados y la tesis genovesa, los españoles hemos pasado tantos siglos —porque han sido siglos— dejando que los italianos defendieran que Cristóbal Colón era hijo de un lanero genovés llamado Doménico Colombo, sin que exista ninguna prueba que relacione a ese Doménico con Cristóbal Colón. ¿Por qué hemos aceptado la tesis genovesa sobre Colón durante siglos pese a sus incoherencias? No lo sé.

En Italia, hay que decir que esta tesis —yo la llamo leyenda, porque no creo que sea verdad— corrió como la pólvora en el siglo XIX. Fue el siglo de la unificación italiana, con el fervor nacionalista asociado a figuras como Garibaldi. Mientras en España estábamos divididos, en Italia se consolidaba una identidad nacional común.

El Ayuntamiento de Génova publicó en 1823 y en 1892 una serie de documentos que vinculaban a un Doménico Colombo con el descubridor. Sin embargo, la mayoría de esos documentos no están relacionados con Cristóbal Colón, sino con ese genovés llamado Doménico Colombo, y nadie ha demostrado que tenga nada que ver con el Colón que descubrió América.

En ese contexto del siglo XIX, además del fervor nacionalista, se popularizó la imagen romántica del ascenso social, el relato de la persona humilde que alcanza la gloria. A mí, cuando oigo hablar del Colón de la tesis genovesa, me viene a la memoria el cuento de la Cenicienta. Esa imagen del humilde que alcanza grandeza encaja bien con el clima cultural del momento.

En cualquier caso, más allá de la metáfora, yo no encuentro argumentos científicos sólidos que respalden la tesis genovesa. Los cuatro documentos en los que se apoya me parecen indefendibles desde un punto de vista científico estricto. Ninguno resulta plenamente fiable.

—Para terminar, ¿cree que el debate ha estado condicionado por intereses identitarios posteriores?

—Los italianos, claro, han asumido esa leyenda, como acabo de explicar. Y ahora en Estados Unidos el 12 de octubre es el día de Italia, cuando toda la expedición fue española, todo fue español y ellos dicen que el responsable es el propietario intelectual de la hazaña era italiano, cuando además no lo era por todo lo que yo explico en el libro.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas