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Primer desembarco de Cristóbal Colón en América

Primer desembarco de Cristóbal Colón en AméricaPuebla y Tolín, Dióscoro Teófilo - ©Museo Nacional del Prado

Vea en un gráfico qué imperio dominaba el mundo en cada momento

Desde Portugal y España hasta Gran Bretaña, Francia, Bélgica y los Países Bajos, las potencias europeas modelaron la política, la economía y las fronteras globales, dejando un legado todavía vigente

Durante más de cinco siglos, varias potencias europeas proyectaron su presencia fuera del continente, dando lugar a un proceso de expansión que marcó la historia moderna. España y Portugal fueron pioneras a finales del siglo XV. Portugal orientó su actividad hacia las rutas marítimas africanas y asiáticas, mientras España desarrolló una amplia presencia en América, articulada en torno a virreinatos y estructuras administrativas propias.

A partir del siglo XVII, otras potencias como Inglaterra, Francia y los Países Bajos consolidaron sus propios espacios de influencia en América del Norte, el Caribe y Asia. La competencia entre estos reinos configuró buena parte de la política internacional durante los siglos siguientes. Más tarde, Bélgica estableció su presencia en África central.

Tras la Segunda Guerra Mundial se inició un proceso generalizado de emancipación política en distintos territorios. El caso de la India en 1947 marcó un hito relevante. En las décadas posteriores, numerosos territorios de Asia, África y Oriente Medio accedieron a la independencia.

España: una presencia histórica de alcance global

España desempeñó un papel central en la primera expansión europea. Desde finales del siglo XV, tras la llegada a América en 1492, se configuró una amplia red de territorios que abarcaba desde el continente americano hasta Asia, con presencia destacada en Filipinas, además de enclaves en el norte de África como Ceuta.

El Tratado de Tordesillas de 1494, acordado con Portugal, ordenó la expansión en los nuevos territorios y permitió articular un sistema de intercambios que conectó Europa, América y Asia durante siglos. En ese contexto se desarrollaron estructuras políticas, sociales y culturales que dejaron una huella duradera.

El Tratado de Tordesillas que ha sido restaurado por el Instituto del Patrimonio Cultural de España

El Tratado de Tordesillas que ha sido restaurado por el Instituto del Patrimonio Cultural de EspañaEFE

Durante el siglo XIX, los territorios de ultramar iniciaron procesos de autonomía política que culminaron en la independencia de la mayor parte de Hispanoamérica. España mantuvo su presencia en Cuba, Puerto Rico y Filipinas hasta finales de ese siglo.

Ya en el siglo XX, la presencia española en el exterior se concentró en algunos territorios africanos. Con el paso del tiempo, estos espacios también evolucionaron hacia nuevas formas de organización política.

En la actualidad, el legado de aquella expansión sigue presente en múltiples ámbitos, desde la lengua y la cultura hasta las instituciones y las relaciones internacionales.

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