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Roosevelt in 1912

Roosevelt in 1912

Las 10 frases de Franklin D. Roosevelt que explican su liderazgo en la Gran Depresión y la guerra

Un viaje desde la Gran Depresión hasta Pearl Harbor a través de 10 frases históricas de Roosevelt que marcaron el destino de Estados Unidos

Franklin D. Roosevelt fue el arquitecto de Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX. Fue el presidente de la Gran Depresión, el New Deal y la Segunda Guerra Mundial e impulsor de la Organización de las Naciones Unidas. Destacó por su manejo de la comunicación política en momentos de crisis, que recopilamos en 10 frases que muestran el carácter del demócrata que ganó cuatro elecciones presidenciales consecutivas.

Su talante diplomático

«Yo minimizaría el problema soviético general tanto como fuera posible, porque estos problemas, de una forma u otra, parecen surgir todos los días y la mayoría de ellos terminan resolviéndose».

Durante la Segunda Guerra Mundial, Roosevelt y Churchill intercambiaron infinidad de mensajes. Este cable se envió el 11 de abril de 1945, pocas horas antes de que Roosevelt falleciera debido a una hemorragia cerebral. La frase resume a la perfección el talante diplomático de un político que había ganado cuatro elecciones presidenciales, en un contexto de crisis económica, guerra total y crisis social en Estados Unidos.

Discurso del Día de Jefferson

«El único límite para nuestra realización del mañana serán nuestras dudas de hoy. Sigamos adelante con una fe fuerte y activa».

Fragmento rescatado del discurso del Día de Jefferson que Roosevelt nunca pronunció, porque murió un día antes de la fecha prevista (13 de abril de 1945). Destaca por su visión de resistencia hacia el futuro, con un tono positivo que marcó parte de la narrativa de su vida política.

Discurso del 20 de enero de 1941

«La democracia es la única, de todas las formas de gobierno, que moviliza la fuerza plena de la voluntad ilustrada de los hombres. [...] Es la más humana, la más avanzada y, al final, la más invencible de todas las formas de sociedad humana».

Al romper la tradición de dos mandatos, Roosevelt defendió ese modelo de democracia occidental como baluarte de un modelo de vida que, según el presidente, debía prevalecer incluso en momentos de conflicto o guerra, como los que se avecinaban. Estas palabras forman parte del tercer discurso inaugural realizado el 20 de enero de 1941.

Roosevelt junto al copropietario de Macy's, Nathan Straus, en la Convención Nacional Demócrata de 1924.

Roosevelt junto al copropietario de Macy's, Nathan Straus, en la Convención Nacional Demócrata de 1924.

'Charla junto a la chimenea'

«El único baluarte seguro de la libertad continua es un gobierno lo suficientemente fuerte como para proteger los intereses del pueblo, y un pueblo lo suficientemente fuerte y bien informado como para mantener su control soberano sobre el gobierno».

Con el título Charla junto a la chimenea, el presidente Roosevelt revolucionó la comunicación política de su época. Utilizó la radio para crear un espacio íntimo en el que poder hablar directamente al ciudadano. Era la época del New Deal y su popularidad había caído. A través de estas intervenciones, el presidente norteamericano emitió una serie de 30 mensajes entre 1933 y 1944.

Discurso del Día de Jefferson

«Si la civilización quiere sobrevivir, debemos cultivar la ciencia de las relaciones humanas: la capacidad de todos los pueblos, de todo tipo, de vivir juntos, en el mismo mundo, en paz».

Este otro fragmento del discurso del Día de Jefferson refleja muy bien los ideales que defendió un presidente que había tenido que lidiar con la Gran Depresión, la modernización de una nación y la intervención en la Segunda Guerra Mundial. Muestra su disposición a la unión, al diálogo real entre las naciones, que se materializó en acciones como su impulso a la creación de la Organización de las Naciones Unidas.

Discurso del 6 de enero de 1941

«En los días futuros, que buscamos asegurar, anhelamos un mundo fundado en cuatro libertades humanas esenciales... libertad de expresión... libertad de culto... libertad de vivir sin penuria... libertad de vivir sin miedo».

Este mensaje marcó el fin definitivo del aislamiento estadounidense. Definió cuatro pilares que pueden parecer evidentes, pero que, para Roosevelt, suponían un propósito moral que se materializó en la ayuda a los países aliados. Estas palabras las pronunció en el Congreso sobre el Estado de la Unión del 6 de enero de 1941, once meses antes de la entrada oficial de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Roosevelt promulgó la Ley de Seguridad Social el 14 de agosto de 1935

Roosevelt promulgó la Ley de Seguridad Social el 14 de agosto de 1935Library of Congress

Agosto de 1936

«He visto la guerra. He visto la guerra en tierra y mar. He visto la sangre correr de los heridos... He visto a los muertos en el barro... He visto a niños morir de hambre. He visto la agonía de madres y esposas. Odio la guerra».

Durante la Gran Guerra, Roosevelt ocupó el cargo de subsecretario de Marina de los Estados Unidos. Aunque no luchó en las trincheras, tuvo que gestionar una cruenta contienda en la que Estados Unidos apoyó a Francia y Gran Bretaña desplegando más de dos millones de efectivos. Esta frase la utilizó durante su campaña a la reelección en agosto de 1936.

Marzo de 1933

«En el campo de la política mundial, dedicaría esta nación a la política del buen vecino: el vecino que se respeta resueltamente a sí mismo y, porque lo hace, respeta los derechos de los demás».

Puede sonar extraño en 2026, pero durante los mandatos de Roosevelt la relación entre Estados Unidos y los países aliados occidentales era positiva. Durante su primer discurso inaugural en marzo de 1933, el presidente norteamericano anunció un giro radical en sus relaciones con Hispanoamérica. En plena Gran Depresión, planteó forjar una relación de respeto mutuo para garantizar la cooperación comercial y la estabilidad regional.

Primera carrera presidencial

«Les pido que me juzguen por los enemigos que me he ganado».

En su primera carrera presidencial en 1932, Roosevelt se presentó como un candidato defensor de las clases medias y bajas frente a las élites financiadas por los magnates de Wall Street.

Tras Pearl Harbor

«No importa cuánto tiempo nos lleve superar esta invasión premeditada, el pueblo estadounidense, con su justa fuerza, triunfará hasta la victoria absoluta. Creo que interpreto la voluntad del Congreso y del pueblo cuando afirmo que no solo nos defenderemos al máximo, sino que nos aseguraremos de que esta forma de traición nunca más nos ponga en peligro. […] Pido que el Congreso declare que, desde el ataque malvado y sin provocación de Japón el domingo 7 de diciembre de 1941, ha existido un estado de guerra entre los Estados Unidos y el Imperio japonés».

Tal vez sea su intervención más conocida. Tras el ataque japonés a Pearl Harbor y otros enclaves estadounidenses en el Pacífico, Roosevelt se vio obligado a declarar la guerra a Japón, aunque había evitado intervenir en la contienda.

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