Fundado en 1910
Misioneros católicos predicando en Japón

Misioneros católicos predicando en Japón

Ni ingleses ni holandeses: el primer europeo en llegar a Corea fue un cura de Toledo

En 1593, un jesuita desembarcó en la península coreana. Su objetivo no fue militar ni comercial, sino prestar asistencia espiritual a las tropas y frenar la barbarie mediante el rescate de prisioneros civiles en un territorio devastado

La historia de España y de las misiones católicas guarda episodios que han quedado relegados a los márgenes de las crónicas oficiales. Uno de estos hitos sitúa a un español como el primer europeo en poner un pie en la península de Corea.

Se trata de Gregorio de Céspedes, un sacerdote jesuita de origen toledano que, a finales del siglo XVI, llegó al llamado «Reino Ermitaño» no como conquistador, sino como capellán castrense en medio de una devastadora contienda internacional. Los registros históricos y los archivos de la Compañía de Jesús confirman que Céspedes se adelantó en décadas a cualquier otro occidental en la región.

De la meseta castellana al archipiélago nipón

Nacido en 1551 en la localidad toledana de Villanueva de Alcardete, Céspedes ingresó en la Compañía de Jesús con apenas dieciocho años. Renunció a las comodidades que la España de Felipe II podía ofrecer a un joven de su estrato social para abrazar el mandato evangelizador de la orden de san Ignacio de Loyola. Tras ser destinado a las Indias Orientales y completar su formación teológica en Goa, llegó a Nagasaki en 1577.

El Japón del periodo Sengoku era un territorio fracturado por las guerras civiles y dominado por clanes de samuráis. En este escenario, el jesuita toledano desplegó una intensa labor misionera durante quince años. Destacó por su rápida asimilación del idioma y de las estrictas costumbres locales, lo que le permitió integrarse en la estructura social nipona y lograr significativas conversiones entre la nobleza, ganándose el respeto de las élites militares.

El estallido del conflicto: la guerra Imjin

El salto de Céspedes a la historia de Corea vino dictado por la geopolítica militar de la época. En 1592, el líder político y militar japonés Toyotomi Hideyoshi, tras lograr la unificación del archipiélago, trazó un plan expansionista para conquistar la China de la dinastía Ming.

El camino hacia Pekín pasaba inexorablemente por Corea. Ante la firme negativa del reino coreano a permitir el tránsito de las tropas invasoras, Hideyoshi ordenó una invasión a gran escala, desencadenando la guerra Imjin, un conflicto armado de una brutalidad sin precedentes en la región.

Sitio de Busan (1592)

Sitio de Busan (1592)

La vanguardia del ejército japonés estaba comandada por Konishi Yukinaga, un daimio (señor feudal) que se había convertido al catolicismo. En sus filas marchaban miles de soldados y samuráis cristianos. Consciente de la crudeza del combate y del aislamiento de sus hombres, Yukinaga solicitó a los superiores de la Compañía de Jesús la presencia de un capellán para mantener la moral y la disciplina espiritual de las tropas. El elegido para esta misión en primera línea del frente fue Gregorio de Céspedes.

Un capellán en el infierno de hielo

Acompañado por un catequista japonés, Céspedes cruzó el estrecho en el crudo invierno de 1593 y desembarcó en el puerto fortificado de Komangae, en las proximidades de la actual Busan, en la costa sur de Corea. En ese instante, la suela del zapato de un toledano marcaba el primer contacto físico documentado entre Europa y la península coreana. La situación sobre el terreno era catastrófica.

Las fuerzas japonesas se encontraban estancadas, sufriendo el asedio combinado de los ejércitos de Corea y China bajo temperaturas gélidas. Los partes militares de la época describen un escenario dominado por el hambre, las epidemias y las bajas continuas.

Su impacto, sin embargo, trascendió a la propia milicia. Según documentan las misivas enviadas a sus superiores, Céspedes quedó consternado por los daños colaterales de la guerra, especialmente por el trato hacia la población civil coreana. Las tropas invasoras habían instaurado la práctica de tomar prisioneros de guerra para venderlos como esclavos.

Ante esta flagrante vulneración de la dignidad humana, el jesuita denunció los hechos ante los mandos y movilizó los recursos de la Iglesia. Gracias a su intervención y a los fondos aportados por las comunidades católicas en Japón, se logró comprar la libertad de centenares de coreanos, prestando especial atención a los niños huérfanos, que fueron acogidos, alimentados y educados en suelo nipón.

El coste de la fidelidad

La estancia de Gregorio de Céspedes en Corea se prolongó durante un año. Su innegable influencia moral en el campamento despertó los recelos políticos de Toyotomi Hideyoshi, profundamente desconfiado ante cualquier contrapoder que escapara a su control absoluto. Acusado de interferir en los asuntos de Estado, el toledano fue llamado urgentemente a Japón en 1594 para ser interrogado.

Pudo esquivar las represalias inmediatas y limpiar su nombre, pero el clima político en Japón se deterioró con rapidez para el cristianismo. En 1597, el régimen desató una feroz persecución que culminó con la crucifixión de los veintiséis mártires de Nagasaki.

Ante el peligro inminente de ejecución, Céspedes optó por no abandonar a sus fieles. Renunció a la seguridad y pasó a la clandestinidad, operando de noche y bajo diferentes identidades para mantener vivas las comunidades católicas sometidas a la represión estatal. Falleció por causas naturales en la ciudad de Kokura en el año 1611, tras más de tres décadas de servicio ininterrumpido en el continente asiático.

La figura de Gregorio de Céspedes rompe con la leyenda negra y evidencia el perfil humanista de los misioneros españoles durante el Siglo de Oro. No fundó ciudades ni conquistó nuevos territorios para la Corona en Corea, pero su presencia ayudó a la defensa de los más débiles en un territorio asolado por la muerte. Recordar hoy al primer europeo que pisó tierras coreanas es hacer justicia a una de las páginas más fascinantes y honrosas de la historia misionera de España y de la Iglesia católica.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas