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Mártires de Nagasaki

Mártires de Nagasaki

Del Spider-Man japonés a los mártires de Nagasaki: la curiosa trayectoria del hombre que llevó Marvel a Japón

Ha creado cómics sobre la vida de san Francisco de Asís y san Juan Pablo II. Hoy, a sus 81 años, el neoyorquino Gene Pelc regresa para contar la historia de 26 santos crucificados que entregaron su vida por la fe en el país del sol naciente

El neoyorquino Gene Pelc, enviado hace casi medio siglo por el legendario Stan Lee, creador de personajes icónicos del mundo del cómic, fue el artífice de la adaptación japonesa de Spider-Man, un experimento que se convirtió en fenómeno cultural y aún hoy conserva legiones de seguidores.

Pero mientras introducía superhéroes de Marvel en un Japón mayoritariamente irreligioso, Pelc encontraba fuerza en otro lugar: la pequeña comunidad católica de Tokio, donde asistía a misa en el Centro de la Capilla Franciscana.

Allí, un sacerdote le animó a unir su fe y su talento creativo, relata el National Catholic Register. Así nació en 1980 Francisco: Hermano del Universo, un cómic sobre san Francisco de Asís, y poco después un volumen dedicado a san Juan Pablo II. Era la primera vez que Marvel abría sus páginas a los santos.

'Te Deum' de camino a la muerte

Décadas después, Pelc se atreve con un reto mayor: contar una de las historias más dramáticas del cristianismo en Japón. Su nueva obra, Condemned: The Twenty-Six Martyrs of Japan ('Condenados: Los veintiséis mártires de Japón'), autoeditada y escrita en formato de novela histórica, revive la ejecución de 26 cristianos crucificados en Nagasaki en 1597 bajo las órdenes del gobernante samurái Toyotomi Hideyoshi.

Portada del libro "

Portada del libro 'Condenados: Los veintiséis mártires de Japón', disponible en Amazon

La Iglesia en Japón, que había crecido velozmente tras la llegada de san Francisco Javier en 1549 y de los jesuitas que continuaron su labor, dio admirables frutos de conversión entre los nativos. Cuando Javier partió hacia la India, ya había en Japón unos 20.000 cristianos, cifra que aumentaría con los años.

Sin embargo, aquel florecimiento de fe pronto se vio amenazado. Las persecuciones ordenadas por Hideyoshi culminaron en 1597 con la crucifixión de los 26 cristianos en Nagasaki. En la colina que hoy se conoce como la Colina de los Mártires, aguardaban las cruces preparadas con doble travesaño. Los cuerpos de los condenados fueron sujetos con cinco aros de hierro, brazos y piernas extendidos, y atravesados por lanzas que, entrando por los costados, salían por los hombros.

Lejos de mostrar miedo, los presentes escucharon un himno insólito: el Te Deum de acción de gracias de los condenados, entonado en latín y entrelazado con cantos japoneses que elevaban idéntica alabanza. Tras aquel martirio, comenzó una época de clandestinidad que se prolongó más de dos siglos. Los cristianos escondidos, los llamados kakure kirishitan, mantuvieron viva la llama del Evangelio en secreto, transmitiendo oraciones de generación en generación.

Una historia que no se conoce

Pelc subraya que estos mártires —conocidos como san Pablo Miki y compañeros, cuya memoria celebra la Iglesia cada 6 de febrero— encarnan un testimonio que no puede quedar en el olvido. «Es una historia muy compleja. Esa es una de las razones por las que escribí este libro: muy poca gente, especialmente en Estados Unidos y Occidente, conoce esta historia», explica el autor al Register.

Los protagonistas de su relato no eran solo víctimas de una persecución. Lo que les hacía «increíbles» era su capacidad de «dar su vida por aquello en lo que creían». «Su fe era tan fuerte que podían sonreír y cantar mientras entregaban su vida por Dios. Esa historia, en sí misma, es una historia que creo que debería conmover a cualquiera», asegura.

Pelc, que tras su etapa en Marvel fundó una empresa de merchandising para artistas en gira por Japón, lleva años apartado profesionalmente del cómic. Sin embargo, su imaginación no se detiene. «Muy poca gente parece saber sobre la juventud del Papa León», dijo riendo al Register, «¿por qué no hacer un cómic sobre él?».

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