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Recreación de la batalla en el fuerte MoséFlorida National Historic Society

La ayuda militar de España en la Independencia de Estados Unidos: el engranaje secreto de Carlos III

España financió y apoyó militarmente la independencia de EE.UU. con fondos, logística y tropas

«La guerra se gana con tres cosas: dinero, dinero, dinero», afirmó el coronel retirado e historiador José Manuel Guerrero Acosta en el marco del Congreso Internacional La monarquía española y la independencia de los Estados Unidos, organizado por el Instituto CEU de Estudios Históricos, la Cátedra Internacional CEU Elcano y el Instituto de Estudios Americanos CEU-CEFAS.

En este evento académico, que inauguró S.M. la Reina Sofía, se trataron temas como las Operaciones y estructura de los ejércitos y la Real Armada, asunto que abordaron el capitán de navío retirado José María Blanco y los coroneles retirados Benito Tauler y José Manuel Guerrero.

El puerto de partida de estos hechos históricos está en los navíos de la Real Armada. José María Blanco recordó que en el siglo XVIII la distinción entre tierra y mar era porosa, casi inexistente, y trazó un mapa de la presencia naval española en la contienda. «El 15 % de los guardiamarinas del momento se fueron a tierra», apuntó.

Ofreció una mirada detallada del papel que jugó la Armada y desmitificó la idea de superioridad naval británica al recordar que «los españoles éramos insuperables al abordaje». Se remontó a Lepanto para explicar el origen de esa habilidad de luchar en el mar como si estuvieran en tierra, mientras desde las cofas de las naves las tropas de infantería barrían las cubiertas enemigas con una efectividad letal.

Cubierta la parte naval, el coronel Benito Tauler abordó la configuración de los Reales Ejércitos, dejando claro que «el Ejército español de América nunca fue un ejército de ocupación», mientras que Gran Bretaña dependía de milicias de nueva leva o mercenarios de origen alemán sin arraigo. «Carlos III será el creador del Ejército de América», afirmó el ponente, detallando cómo se reformó la fuerza de maniobra para que los habitantes de los territorios se sintieran identificados con su propia protección.

En los virreinatos, España sustentó gran parte de la defensa en criollos, pardos y negros, «todos ellos americanos, todos ellos españoles», e integrados en los sistemas de defensa. Pasaron a la ofensiva y participaron en la guerra de Independencia americana en batallas como la de Pensacola. Cien años antes de que cualquier otra nación lo intentara, España ya contaba con las unidades de «morenos y pardos», integradas por hombres de color con oficialidad propia que gozaban de derechos como el uso de bandera o la propiedad de armas.

Un modelo basado en la «tríada defensiva» de Cartagena de Indias, La Habana y San Juan de Puerto Rico, que Tauler describió como «tres brazos actuando sobre un único objetivo».

Los hispanos de la guerra de Independencia de EE. UU.

En el centro de esta logística de acero y plata aparecieron nombres propios que el coronel Guerrero Acosta quiso rescatar del olvido durante su intervención. Desde Diego de Gardoqui, que envió desde Bilbao 300 fusiles y 600 pistolas cuando los rebeldes americanos no tenían nada, hasta Juan de Miralles, el enlace en La Habana que proporcionó fondos económicos y fue recibido dos veces por el propio George Washington.

«La primera ayuda extranjera que llega a Estados Unidos es ayuda procedente de España», recalcó Guerrero. Estos nombres, tal vez más conocidos, coinciden con otros, como la ganadera Ana María Curbelo, que envió ganado desde su rancho en Texas para alimentar a las tropas que combatían más al noreste.

Su linaje se ha recuperado, en parte, gracias a la labor de las Hijas de la Revolución Americana. Esta ayuda, que parece algo local, es un ejemplo de un entramado mucho mayor, basado en un apoyo constante y directo a los colonos frente a los británicos.

El Ejército Continental de Washington «se financió con la colecta personal que Francisco de Saavedra organizó en Cuba, incluyendo la joya de la marquesa de Cárdenas», destacó el coronel. Mientras, hombres como Fernando de Leyba defendían San Luis con heroísmo o Jorge Farragut combatía en la batalla de Cowpens.

Todos estos personajes y hechos explican que el éxito de 1783 no fue un accidente, sino el resultado de «esa unidad y voluntad de la monarquía española, situada en las dos orillas del Atlántico», comentó Tauler. La independencia de EE. UU. empezó con una guerra global en la que España jugó un papel decisivo; por eso, «Estados Unidos debe dar gracias a los hispanos cuyos antepasados estuvieron combatiendo y dando dinero para esta guerra», afirmó Guerrero.