Afición España
Por qué el himno de España sigue sin tener letra oficial pese a más de un siglo de intentos
La Marcha Real, uno de los himnos nacionales más antiguos del mundo, ha acompañado a España a lo largo de su historia. Su carácter instrumental, vigente desde hace más de dos siglos, ha permitido que perdure como símbolo de unidad y neutralidad, trascendiendo regímenes y momentos de cambio
La Marcha Real, también conocida como Marcha de los Granaderos, es uno de los himnos nacionales más antiguos del mundo. En cuanto a su composición, solo el Wilhelmus de los Países Bajos (1570) y el God Save the King del Reino Unido (1745) le anteceden en antigüedad.
El origen documentado de la Marcha Real se remonta a 1761, cuando apareció en el Libro de Ordenanza de los toques militares de la Infantería Española. Atribuida a Manuel de Espinosa de los Monteros, ya entonces carecía de letra, lo que refleja su naturaleza militar.
A diferencia de otros himnos vinculados a revoluciones o momentos políticos concretos, como La Marsellesa, la Marcha Real ha perdurado a través de los siglos, trascendiendo monarquías, repúblicas y dictaduras sin verse ligada exclusivamente a ninguna de ellas.
Banda de Música del Juan Sebastián de Elcano interpreta en Grecia el Himno Nacional
Algunos estudiosos han aventurado la posibilidad de que su origen se remonte aún más atrás en el tiempo, sugiriendo una conexión con una composición del siglo XIII atribuida a Alfonso X el Sabio. La teoría se basa en la similitud melódica con la Cantiga XLII de las Cantigas de Santa María, pero hasta la fecha no se han hallado pruebas concluyentes que confirmen esta hipótesis, lo que la mantiene en el terreno de la especulación musicológica.
Consolidación como Himno Nacional
El carácter oficial de la Marcha Real comenzó a forjarse en 1770, cuando Carlos III la adoptó como Marcha de Honor para las ceremonias reales, consolidando su papel dentro del protocolo de la monarquía. Con el tiempo, su uso se extendió a eventos oficiales y militares, hasta que, durante el reinado de Alfonso XIII, se consagró como Himno Nacional de España mediante Real Decreto el 27 de agosto de 1908.
Posteriormente, la Constitución española de 1978 regula el uso de los símbolos nacionales, sin mención alguna al himno, que debió esperar hasta 1997 para alcanzar su actual oficialidad legal y definición de uso.
Desde su adopción en el siglo XVIII, la Marcha Real ha sido el principal emblema musical de la nación, siendo interrumpido su uso únicamente en dos momentos históricos puntuales: el Trienio Liberal (1820-1823) y la Segunda República Española (1931-1939). En ambos casos, el himno nacional fue el Himno de Riego, de marcado carácter republicano y, por tanto, divisorio entre partidarios y detractores del nuevo régimen.
La Marcha Real no tiene letra
Uno de los aspectos más singulares de la Marcha Real es la ausencia de una letra oficial. De hecho, solo España, junto a San Marino, Bosnia-Herzegovina y Kosovo, posee himnos nacionales carentes de letra. Mientras que la práctica totalidad de los países ha adoptado himnos con letras cargadas de significado patriótico o político, España ha mantenido una melodía instrumental que, por su neutralidad, ha servido como símbolo de unidad sin necesidad de palabras que puedan ser interpretadas de manera partidista.
No han faltado, sin embargo, intentos de dotarla de una letra que reforzara su carácter representativo. Tras la Revolución de 1868, el general Prim convocó un concurso con el propósito de encontrar una nueva composición con letra que reivindicara mejor los valores nacionales.
El evento, a pesar de recibir 447 propuestas alternativas a la Marcha Real, fue un fracaso y el certamen quedó desierto al no considerarse ninguna adecuada. A lo largo del siglo XX, diversos proyectos han procurado dotar al himno nacional de letra, siendo la versión más célebre la de José María Pemán, escrita en 1928 por encargo de Miguel Primo de Rivera.
Más recientemente, en 2007, el Comité Olímpico Español trató de impulsar una nueva letra, aunque sin éxito, y en años recientes han surgido adaptaciones individuales como las de Joaquín Sabina o Marta Sánchez. Sin embargo, ninguna ha logrado el consenso necesario para convertirse en oficial, lo que ha permitido que el himno continúe siendo, como lo ha sido siempre, un símbolo compartido por todos, sin más mensaje que el que su música es capaz de transmitir por sí misma.
Polémicas
A lo largo de los siglos, la Marcha Real ha resistido el embate de las vicisitudes políticas y sociales de España, consolidándose como un símbolo de identidad y continuidad incluso en tiempos de profunda división. Sin embargo, como ocurre con cualquier emblema nacional, no ha estado exenta de controversia, viéndose arrastrada, en ocasiones, al torbellino de disputas internas que han marcado la historia del país.
Uno de los debates más recurrentes ha sido la acusación de que su uso está ligado al franquismo, una afirmación que carece de sustento histórico. La Marcha Real ha acompañado a España mucho antes y mucho después de aquella etapa, siendo testigo de algunos de los momentos más trascendentales de la nación: desde la lucha contra la invasión napoleónica y la Guerra de la Independencia, sin olvidar su papel como referente común durante la Transición. En cada una de estas coyunturas, su melodía ha sonado por encima de ideologías y conflictos, recordando que, más allá de las diferencias, hay símbolos que pertenecen a todos.