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Cuadro que ilustra el matrimonio de Simón Bolívar Palacios y María Teresa del Toro. Obra de Tito Salas

Cuadro que ilustra el matrimonio de Simón Bolívar Palacios y María Teresa del Toro. Obra de Tito Salas

Dinastías y poder

La desconocida etapa española de Simón Bolívar: aristócrata, cortesano y alumno en Madrid

Cuando ya se había decidido a luchar en armas contra España y la Corona que lo recibió, prometió liberar a los esclavos que se uniesen a su ejército. No lo hizo: poseía una decena de haciendas y alguien tendría que trabajarlas

La historia mitificada sobre Bolívar parece que nunca termina. En América lo presentan como el libertador de la patria y de los humildes. Pero no es exactamente así: Simón Bolívar no dejaba de ser una especie de aristócrata educado en los gustos galantes y las costumbres europeas de la Ilustración.

Viajó a España por primera vez cuando tenía quince años. En Madrid, el joven Bolívar se movía en los círculos cortesanos de Carlos IV, en un Imperio todavía amenazado por el poderío inglés y el empuje del general Bonaparte, dispuesto a poner sus garras sobre la península.

Bolívar llegó a España en la primavera de 1799. Sus padres habían muerto en Caracas, pero él no dejaba de ser un rico hacendado con fortuna procedente de los árboles de cacao, las plantaciones de añil, café y caña de azúcar.

El barco que lo trajo a la costa cantábrica, el navío real San Ildefonso, era parte de la Armada española con la que había partido desde Cádiz hasta América el ilustre almirante y cartógrafo Alcalá Galiano, muerto años después en Trafalgar. Porque España siempre fue tierra de extraordinarios navegantes.

La escuadra inglesa bloqueaba los puertos españoles e impedía la salida normal de buques con destino a América. Disponer de barcos para trasladarse hasta Europa no era, en ese contexto, sencillo.

Aunque no todos los estudiosos parecen ponerse de acuerdo sobre el puerto de llegada, la mayoría se inclina por Santoña (Cantabria), tras hacer escala en Veracruz y La Habana, en una travesía de varias semanas en la que lograron burlar el bloqueo inglés y la piratería. Quizá continuó en carruaje hacia Vizcaya, la tierra vasca que había visto partir a América a sus antepasados en el siglo XVI.

Otros sostienen que se dirigió directamente a Madrid. Se ha escrito de todo y nada está del todo claro. También aquí hay discrepancias. Tampoco viajó solo: lo hizo acompañado de su amigo Esteban Escobar y, probablemente, de servidumbre, lo propio de su condición.

Años después, en 1816, cuando ya se había decidido a luchar en armas contra España y la Corona que lo recibió, prometió liberar a los esclavos que se uniesen a su ejército. No lo hizo. Él no acabó con la esclavitud. Poseía una decena de haciendas y alguien tendría que trabajarlas. Mucho de esto ha sido estudiado por el historiador alemán Michael Zeuske, uno de los mayores especialistas en estas cuestiones.

¿Qué hacía Bolívar en Madrid? Estudiaba, se formaba y acudía puntualmente a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la calle Alcalá. Vivía muy cerca, en la casa de sus tíos maternos, Pedro y Esteban Palacios, ambos masones, en la calle Jardines, cerca del Palacio Real.

Retrato póstumo de Bolívar, obra de José Toro Moreno en 1922

Retrato póstumo de Bolívar, obra de José Toro Moreno en 1922

Esteban ocupaba un alto cargo en el Real Ministerio del Tesoro. Era la España de Carlos IV, que se empezaba a tambalear en el tablero internacional y que veía con estupor unos y con satisfacción otros el meteórico poder ganado por Manuel Godoy. El príncipe Fernando, de edad similar a la de Bolívar, vivía ensombrecido por el favorito.

Es posible que se conociesen, pues no era extraño que en una villa que rozaba los 170.000 habitantes pudieran coincidir en los círculos palaciegos. Lo dice Salvador de Madariaga en su biografía Bolívar, publicada por primera vez en México en 1952, aunque tampoco está del todo claro.

Lo que sí sabemos es que fue en España donde Bolívar conoció y se casó con María Teresa del Toro, en la hoy desaparecida parroquia de San José, en la calle Gravina con Libertad, en 1802. Después partieron hacia Galicia y desde el muelle de La Coruña zarparon de vuelta hacia Venezuela. Salía de España año y medio después de su llegada. Su futuro parecía sellado.

Bolívar volvió a Europa en otras dos ocasiones. Ya viudo, en 1803, viajó de nuevo por España, Francia e Italia. Pudo estar en París cuando se produjo la coronación de Napoleón. Los tiempos eran confusos en aquellos años europeos. Y volvió a hacerlo en 1810, en este caso a Londres, para recabar ayuda militar y diplomática en su proceso de independencia: estaba dispuesto a convertirse en el caudillo venezolano más famoso de la historia.

«No descansaré hasta romper las cadenas del dominio español en América», dijo. Había olvidado los vínculos que un día le unieron a la madre patria. En España reinaba ya Fernando VII.

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