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Claudia Sheinbaum contra Hernán Cortés

Claudia Sheinbaum contra Hernán CortésJavier Rubio

La verdad de la matanza de Cholula, la leyenda negra de Claudia Sheinbaum contra Hernán Cortés

El conquistador extremeño fue alertado por doña Marina y los tlaxcaltecas de la trampa de Moctezuma contra los españoles, en el episodio más polémico de la Conquista

A la hora de abordar la conquista de México, hay un episodio que siempre sale a colación para aludir a la supuesta «crueldad» del conquistador Hernán Cortés. Este suceso fue la matanza de Cholula, en 1519, un acontecimiento utilizado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para acusar al conquistador extremeño de ser un «cruel invasor» capaz de «perpetrar matanzas» contra los pueblos originarios.

Sin embargo, las crónicas de la época muestran cómo esta polémica decisión fue una respuesta a la conspiración urdida por los cholultecas con Moctezuma para asesinar a los españoles, quienes fueron alertados por doña Marina y los tlaxcaltecas.

Hernán Cortés había consolidado su alianza con Tlaxcala, desde donde quiso continuar su marcha hacia Tenochtitlán. El propio cronista del emperador Carlos V, fray Prudencio de Sandoval, relata que «salieron con él –Cortés– de Tlaxcala hasta cien mil hombres de guerra; pero él no quiso llevar más de cinco o seis mil, temiendo no destruyesen a Cholula», la siguiente ciudad en su camino. En su crónica, Bernal Díaz del Castillo dice que pidieron ir «diez mil» y que, finalmente, el conquistador acudió con «dos mil» para procurar amistades.

Los aliados de Cempoala ya avisaron a Cortés antes de emprender este trayecto: «Señor, no vayáis por Cholula, que son muy traidores y tiene allí siempre Moctezuma sus guarniciones de guerra». Este testimonio atestigua que el conquistador extremeño contó con el apoyo de los pueblos sojuzgados por el Imperio mexica.

Matanza de Cholula por conquistadores españoles Lienzo de Tlaxcala

Matanza de Cholula por conquistadores españoles Lienzo de Tlaxcala

Cholula era conocida como la «Valladolid española», término que constata que los españoles también se sorprendieron ante las construcciones amerindias. Aquel lugar contaba con 20.000 casas con más de cien templos dedicados a sus dioses, por eso el cronista Bernardino de Sahagún la calificó como la «otra Roma». Según cuenta Bernal, «había en esta ciudad unos trescientos sesenta templos y una antigua pirámide sobre la que se alzaba el gran templo dedicado a Quetzalcoatl», fundador de la ciudad.

A pesar de la advertencia de las tribus aliadas, Cortés decidió marchar hacia Cholula, donde se le quería tender una trampa maquinada por las autoridades locales, aliadas de Moctezuma. Doña Marina, la incansable intérprete de Hernán, lo descubrió en una conversación con una anciana local y filtró a la comitiva española los deseos de emboscada de los cholultecas, junto a 20.000 mexicas, para frenar su avance hacia México.

Según recoge Bernal, ocho indios tlaxcaltecas también informaron antes a Cortés, al cual llamaban Malinche, a pesar de que en la actualidad se asocia este sobrenombre de forma errónea con doña Marina: «Mira, Malinche, que esta ciudad está de mala manera, porque sabemos que esta noche han sacrificado a su ídolo, que es el de la guerra, siete personas, y los cinco dellos son niños, porque les de victoria contra vosotros; e también habemos visto que sacan todo el fardaje e mujeres e niños».

Ya avisado, Cortés se dirigió junto a sus hombres ante la nobleza local para anunciar que estaban al tanto de la trama. Así lo relata en sus Cartas de Relación a Carlos V: «Acordé de prevenir antes de ser prevenido, é hice llamar á algunos de los señores de la ciudad, diciendo que los quería hablar, y metilos en una sala».

Después de la reunión –en la cual los cholultecas acusaron a Moctezuma de haberles metido en esto–, el conquistador argumentó que, con la ley en la mano, aquellas acciones merecían castigo y que por tal delito debían morir. Tras el estruendo de una escopeta, se desató un caos total en el patio del palacio de los gobernantes, que acabó con el asesinato de varios caciques y unos tres mil hombres, según relata Cortés.

Los tlaxcaltecas fueron quienes más se ensañaron con los habitantes de la ciudad. En aquella época, no existía un indio neutro, sino que entre las diferentes comunidades tenían unas rivalidades históricas profundas, y las sojuzgadas por el Imperio mexica querían vengarse de quienes hacían el trabajo sucio de Moctezuma.

Cortés ordenó detener aquella carnicería evitando una catástrofe aún mayor y obligó a los tlaxcaltecas a devolver los esclavos cautivos. Según cuenta Bernal, Hernán reconcilió al pueblo de Tlaxcala «con los de Cholula, que a lo que después vi y entendí, jamás quebraron las amistades», alianza que ya existía antes de la llegada del Imperio mexica desde el norte, en el siglo XIV.

Episodios de la Conquista: La matanza de Cholula, obra de Félix Parra

Episodios de la Conquista: La matanza de Cholula, obra de Félix Parra

Por otro lado, Bernal describe cómo una ciudad tan bellamente diseñada contrastaba con prácticas inconcebibles para cualquier peninsular: «Y no puedo dejar de traer aquí a la memoria las redes de maderos gruesos que en ella hallamos; las cuales tenían llenas de indios y muchachos, para sacrificar y comer sus carnes; las cuales redes quebramos, y los indios que en ellas estaban presos les mandó Cortés que se fuesen adonde eran naturales, y con amenazas mandó (…) que no tuviesen más indios de aquella manera ni comiesen carne humana».

En definitiva, la matanza de Cholula es un episodio utilizado por Sheinbaum para acusar a Cortés de «cruel invasor». Esta simplificación histórica ignora la traición preparada por los cholultecas, olvida el papel de doña Marina y de las tribus aliadas en la filtración de aquel complot, y evita mencionar que la mayor matanza fue ejecutada por los tlaxcaltecas. Una tergiversación histórica que todavía tiene su impacto en la sociedad mexicana.

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