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Barbanegra enfrenta a Robert Maynard en el auge de la Edad dorada

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Tres piratas famosos de la historia de España que quizá no conocías

Si bien en España los grandes nombres marítimos suelen ser corsarios al servicio de la Corona y con función defensiva, nuestro país contó con algunos nombres famosos en la piratería. A continuación, recogemos las historias de estos tres famosos piratas españoles

Aunque las palabras pirata y corsario se utilizan como equivalentes, en realidad son similares, pero no sinónimas. La piratería ha existido desde los inicios de la navegación e incluso sigue existiendo en la actualidad. El corsario, en cambio —y a diferencia del primero, que actuaba completamente fuera de la ley—, tenía lo que se conoce como «patente de corso», es decir, un permiso del Rey para atacar otras naves.

España produjo muchos más corsarios que piratas famosos, a diferencia de países como Inglaterra, que tiene figuras universalmente conocidas como Barbanegra o Henry Morgan.

Si bien en España los grandes nombres marítimos suelen ser corsarios al servicio de la Corona y con función defensiva, nuestro país contó con algunos nombres famosos en la piratería. A continuación, recogemos las historias de estos tres famosos piratas españoles.

Benito Soto

Conocido como el «último pirata del Atlántico», Benito Soto fue uno de los nombres más temidos de este océano. Nació en Pontevedra en 1805 en el seno de una familia de marineros que sufrió el declive del comercio y la crisis económica a consecuencia de la derrota de Trafalgar.

Soto abandonó Galicia: desde el siglo XVIII había entrado en vigor la llamada Matrícula del Mar, que obligaba a los hijos de los marineros, estibadores y pescadores a servir en la Armada durante seis años antes de comenzar un oficio. Soto, queriendo huir de ello, logró arribar a la isla de la Tortuga, el mayor enclave pirata del mar Caribe.

Retrato de Benito Soto

Retrato de Benito Soto

Fue en aquel lugar donde Benito Soto aprendió los entresijos de la piratería mientras se dedicaba al contrabando en Cuba. En 1827 se enroló en el barco negrero Defensor de Pedro, un navío que cubría la ruta entre el golfo de Guinea y Río de Janeiro con las bodegas repletas de esclavos procedentes de Ghana, Togo y Benín.

Su ambición iba mucho más allá: fue convenciendo a tripulantes poco escrupulosos para formar su propia banda de piratas. Y, apoderándose del barco y bautizándolo como La Burla Negra, atacó barcos mercantes como el británico Morning Star o la fragata estadounidense Topaz, cuyos tripulantes fueron arrojados por la borda.

«La Burla Negra» acosando por popa al The Morning Star, primera víctima de Soto, según un grabado de Frederick Whymper (1838-1901)

«La Burla Negra» acosando por popa al The Morning Star, primera víctima de Soto, según un grabado de Frederick Whymper (1838-1901)

Así, Soto continuó por el mar abordando barcos hasta conseguir un botín lo suficientemente valioso para vivir holgadamente el resto de sus días. Sin embargo, tras varios años de actividad en la costa atlántica europea y africana, fue apresado en Gibraltar por los británicos y ejecutado en la horca.

Pedro Gilbert

Nacido en 1800 en Altafulla (Tarragona), Pedro Gilbert, también escrito como Gibert, fue un pirata y traficante de esclavos que estuvo activo a principios del siglo XIX a lo largo de la costa atlántica de los Estados Unidos y África occidental.

En un primer momento fue corsario al servicio del virreinato de Nueva Granada; sin embargo, decidió lucrarse un poco más y comenzó a atacar buques mercantes que no estaba autorizado a atacar. Esto le llevó a la piratería, siendo su primera víctima un buque mercante estadounidense frente a la costa este de Florida con su goleta, el Panda, a principios de 1832.

Semblanza del pirata español Pedro Gibert realizada durante su juicio

Semblanza del pirata español Pedro Gibert realizada durante su juicio

Entonces, al mando de la goleta Panda, una embarcación rápida y de poco calado, se dedicó a la piratería y al comercio ilícito de esclavos, operando desde bases en La Habana (Cuba) y calas a lo largo de la costa este de los Estados Unidos.

Otra de sus víctimas fue el bergantín estadounidense Mexican, que persiguió y abordó frente a la costa de la actual Stuart, en Florida. Tras agredir al capitán del Mexican y a su tripulación, saqueó la carga y robó 20.000 dólares en monedas de plata que estaban destinadas al comercio en Río de Janeiro.

Aunque prendió fuego al bergantín estadounidense con la tripulación encerrada en el castillo de proa, esta consiguió liberarse y ponerse a salvo. Con ello, el Gobierno norteamericano decretó la busca y captura de Gibert y sus hombres. Finalmente, fue el bergantín británico Curlew quien encontró al pirata catalán en África occidental y, tras una larga persecución, logró arrestarlo.

El 11 de junio de 1835, un tribunal en Boston condenó a Pedro Gibert y a otros tripulantes del Panda a morir en la horca.

Diego Grillo

Apodado como el «lucifer de los mares», se cree que Diego Grillo nació en San Cristóbal de La Habana, entonces parte de la Monarquía hispánica, alrededor de 1556. De padre peninsular y madre negra esclava, fue bautizado en La Habana, siendo su padrino el capitán español Domingo Galván Romero.

Aunque la historia no recoge cómo llegó a formar parte del servicio del gobernador de Campeche, territorio mexicano, este lo azotaba y sometía con frecuencia a otros maltratos, lo que despertó en él un ánimo rebelde que lo llevó a abandonar aquel lugar y, con tan solo trece años, enrolarse como grumete en alguna fragata española.

Diego Grillo

Diego Grillo

Se formó como pirata en la zona del golfo de México y el mar Caribe; sin embargo, con quince años, su galeón fue apresado por el famoso pirata inglés Francis Drake, quien venía de saquear los territorios de Nombre de Dios, Campeche y Veracruz. Aunque su vida está a caballo entre la realidad y la ficción, se dice que Drake decidió poner bajo su tutela al joven habanero, convirtiéndose así en su primer maestro en piratería.

Con el tiempo, Grillo se convirtió en un experimentado aventurero del mar, continuando las correrías en la nave del pirata inglés. Con el ascenso de Drake a almirante, su pupilo decidió mandar su propio barco con una tripulación formada por franceses, holandeses e ingleses. Así, se convirtió en el azote de las naves españolas que navegaban en los mares cubanos.

Bajo las órdenes del pirata inglés, se cree que el cubano tuvo participación en ataques a Mogadores, Río de Oro, Cabo Verde, La Plata y el Callao, entre otros. También estuvo en una de las 23 embarcaciones con las que Francis Drake se dispuso a saquear Cartagena de Indias y Puerto Cabello.

Con todo ello, se ganó la enemistad del capitán general de Cuba, Juan de Maldonado y Barnuevo, quien ordenó capturar al que ya llamaban «el mulato lucifer». Años después, pasó a formar parte de la tripulación del pirata neerlandés «Pata de Palo», con el que lideró un ataque que se hizo con seis fragatillas españolas.

Tras casi cinco décadas de actividad, un día se dejó de tener noticias del que ya había sido encumbrado en la élite de los piratas. Unos indican que finalmente fue capturado y ahorcado por los españoles, mientras que otros afirman que se retiró a Inglaterra.

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