27 de noviembre de 2021

Miembro de la Policía Militar controla el paso a Kuźnica, a 3 kilómetros de Bielorrusia

Crisis humanitaria en la frontera de la UE

División en Polonia al grito de: «¡Viva la Guardia Fronteriza!» y «¡ningún ser humano es ilegal!»

Partidos políticos, plataformas ciudadanas y asociaciones polacas muestran en los últimos días la disparidad de criterios y posiciones respecto a la crisis migratoria. Viajamos a Białystok para comprobarlo
El constante goteo de migrantes que llegan a Polonia y que están cruzando ilegalmente, hostigados por el ejército y la policía militar de Bielorrusia, genera dos relatos confrontados. Tras las imágenes de las últimas semanas, donde miles de personas se agolpaban contra la alambrada de espino en el puesto fronterizo de Kuźnica, en el paso de Grodno, ahora la estrategia del régimen bielorruso parece estar orientada en dividir a los migrantes, utilizados como primera línea en el frente de esta crisis migratoria, en pequeños grupos con el fin de hacer incursiones por los puestos con menos control de las fuerzas polacas. 
En medio de esta situación, Polonia tiene dos proclamas que van desde el facilitamiento de corredores humanitarios para atender a mujeres, niños y personas cuya salud, debido a las bajas temperaturas y la humedad, corran peligro, y los que, por otro lado, creen que hay que redoblar los esfuerzos y llevar una política migratoria todavía más férrea. 
Estos últimos se concentraron el pasado domingo por la noche en la ciudad de Białystok. Bajo la lluvia y a  60 kilómetros de la frontera oriental del país, movimientos nacionalistas loaron al Ejército y alertaron de los peligros de la inmigración para el trabajo local y la seguridad sanitaria del país. Llama la atención que a diferencia de la manifestación del pasado sábado de Madres en la Frontera en la localidad de Hajnówka, que contó con un amplio dispositivo policial -más de 30 efectivos y antidisturbios para un centenar de personas-, esta manifestación apenas tuvo el respaldo de una patrulla que en ningún momento se bajó del coche para fijar un perímetro de seguridad.  
División en Polonia al grito de: «¡Viva la Guardia Fronteriza!» y «¡Ningún ser humano es ilegal!»
Fueron cerca de doscientas personas con brazaletes, chalecos, playeras militares, banderas de Polonia y pancartas de agradecimiento al trabajo de la Guardia Fronteriza y a los cerca de 15.000 dispositivos policiales y militares desplazados a las zonas rojas que lindan con Bielorrusia, avanzaron desde la céntrica calle Lipowa hasta la plaza central del Mercado. Entre los manifestantes, se pudieron ver banderas de Movimiento Nacional y Confederación, partido político situado en el espectro más radical del Parlamento polaco.
Manifestantes a favor de la actuación de la policía y militares en la frontera

Manifestantes a favor de la actuación de la policía y militares en la fronteraRicardo Morales

Uno de los organizadores de la manifestación, Karol Czostków, aseguraba para Efe que la motivación principal de esta marcha es apoyar «la seguridad de la frontera, la integridad de la patria polaca y pedir que cada uno permanezca en su país», así como elevar la protestar por la «llegada a Polonia de inmigrantes ilegales». 
Representantes del movimiento regional de Podlasia, la región donde se han producido la mayoría de las infiltraciones ilegales durante la crisis que se vive en la frontera polaco-bielorrusa, demandaron, por su parte, un cierre total de la frontera  del país con Bielorrusia.
Uno de los participantes en la manifestación

Uno de los participantes en la manifestaciónR.M.

Instigados por la joven influyente Kinga Dobralska, la manifestante cargó contra «los medios de comunicación liberales, las celebridades e intelectuales que hacen propaganda» anti-militar. Antes, desde la organización, habían repetido que «los niños son usados -en referencia a las imágenes que llegan desde la frontera-como armas de  Lukashenko», el presidente del régimen bielorruso, para luego hacerse eco de las polémicas palabras de Jaroslaw Kaczynski, presidente del partido gubernamental PiS, quien llegó a afirmar que «los migrantes han traído enfermedades como el cólera y la disentería a Europa, así como todo tipo de parásitos».
En las jornadas previas a esta concentración, el Gobierno municipal de Bialystok organizó varias acciones con el objetivo de hacer público su apoyo a las Fuerzas Armadas. Desde concursos escolares y murales con mensajes de aliento al ejército y policía desplazada hasta la recolecta de enseres y donativos por parte de la Asociación Nacional de Jóvenes polacos para comprar regalos y productos de uso cotidiano para las fuerzas destacadas en la frontera.
Portada la pancarta de agradecimiento a los soldados desplazados a la frontera

Portada la pancarta de agradecimiento a los soldados desplazados a la fronteraR.M.

«No es una crisis migratoria»

Desde que hace unos meses se intensificó la llegada de migrantes a Polonia, Letonia y Lituania desde Bielorrusia, los gobiernos de estos países han acusado en reiteradas ocasiones a Minsk de conducir hacia la Unión Europea a miles de personas con el propósito de desestabilizar la región. 
El primer ministro Mateusz Morawiecki, que viajó en los últimos días a las repúblicas bálticas para agradecer el apoyo de este frente común al régimen de Lukashenko, señaló entonces que la situación en la frontera «no es una crisis migratoria, sino política», calificando como `guerra híbrida´ a la situación que se vive con Bielorrusia.
A su vez, el gobierno liderado por Morawiecki, ha agilizado  el procedimiento necesario para enrolarse en el Ejército o en la Fuerza de Defensa Territorial polaca, un cuerpo de seguridad al que se unen voluntarios de todo el país, especialmente estudiantes, para recibir entrenamiento un mes al año y poder participar en situaciones como la que se vive en la frontera con Bielorrusia.
Retén a 3 kilómetros de la frontera con Bielorrusia

Retén a 3 kilómetros de la frontera con BielorrusiaRicardo Morales

Relevos en la frontera

En la carretera que une la localidad polaca de Sokólka y la de Kuznica, en la frontera con Bielorrusia, a pesar del anuncio de las autoridades de Varsovia del cierre de esa vía de comunicación y de las conexiones ferroviarias por la crisis migratoria entre ambos países, El Debate pudo ver el tráfico constante de vehículos de transporte y mensajería. La normalidad, aparentemente, parecía absoluta en el tráfico de mercancías entre los dos países, después de que el primer ministro, Mateusz Morawiecki, anunciara el fin de semana el cierre inmediato de ese paso.
Por otro lado, tanto en las carreteras secundarias como en la autovía que conecta Varsovia con el noreste del país, el movimiento de furgones policiales y militares era constante. Siempre en formación, en espacio de dos horas, pudimos divisar más de una treintena de vehículos con las sirenas encendidas dirigiéndose hacia la frontera. 
Policía revisando la documentación para acceder a Kuźnica

Policía revisando la documentación para acceder a KuźnicaR.M.

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