10 de agosto de 2022

Tanque ruso destruido Donbás Ucrania

Un tanque ruso destruido en la cuneta de una carretera del DonbásAFP

99 días de guerra en Ucrania

Europa se agrieta por la guerra de Ucrania con un eje franco-alemán reacio a mandar más armas

Francia y Alemania dudan de las posibilidades de victoria de Ucrania y abogan por una solución negociada con Rusia

Las armas siguen llegando a Ucrania. Sin ir más lejos, este miércoles Estados Unidos ha anunciado el envío de los poderosos sistemas de misiles múltiples M142 HIMARS, Alemania enviará sistemas antiaéreos IRIS T y Noruega obuses autopropulsados M109.
A ello hay que añadir nuevas partidas de tanques, vehículos blindados, cohetes antitanques, etcétera.
Sin embargo, al igual que sucede con las sanciones, los envíos de armas de países occidentales a Ucrania siguen siendo motivo de agrio debate entre los aliados.
A las acusaciones de enviar material inservible, fuera de su vida útil, obsoleto o de imposible manejo para las tropas ucranianas, se le suma ahora la resistencia de algunos países europeos a seguir mandando armas a Ucrania, como si de un pozo sin fondo se tratara y como si los raquíticos ejércitos europeos dispusieran de una armería sin límite de recursos.
Los países europeos, cada vez más reticentes para seguir armando sin límites a Ucrania, con Francia y Alemania a la cabeza, esgrimen otros argumentos.
El enquistamiento de la guerra entre Rusia y Ucrania hace temer unas consecuencias económicas devastadoras para los Estados europeos y la solución «Kissinger» de «paz por territorios» empieza a valorarse como una opción para poner fin a la carnicería en Ucrania.
El exsecretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, sugirió en el Foro de Davos que Ucrania pudiera hacer cesiones territoriales a Rusia para lograr una paz de la que ambos países pudieran salir airosos.
La propuesta fue de inmediato rechazada por los países del bloque occidental y condenada por el gobierno de Zelenski, pero su eco se mantiene y podría convertirse en un estruendo.
Según un informe de The Wall Street Journal, existe una brecha en Europa entre Alemania y Francia, y Polonia y los países bálticos.
Francia y Alemania no creen que el conflicto desborde las fronteras ucranianas y derive en una guerra entre la OTAN y Rusia.
No opinan igual Estados Unidos, Reino Unido, Polonia y los países bálticos. Los polacos, que con más de tres millones de refugiados ucranianos que cruzaron su frontera es el país que más de cerca ha visto la guerra en Ucrania, viven con el temor de que si caen los ucranianos los próximos sean ellos.
En el informe de The Wall Street Journal se señala que Alemania y Francia han expresado a sus socios sus dudas de que Ucrania pueda expulsar a los rusos de su territorio y que lo más sensato es tratar de alcanzar una solución negociada que ofrezca una salida a Rusia.
Creen que la guerra se encuentra en una fase de desgaste, en un punto muerto en el que Ucrania cada vez necesitará un mayor apoyo militar de Occidente para aguantar la presión rusa, lo que terminará por agotar los recursos europeos y agravar la crisis económica.
Polonia y los países bálticos, alineados con Estados Unidos y Reino Unido, defienden que la derrota total de Rusia en Ucrania es indispensable para evitar que el Kremlin se lance a nuevas aventuras expansionistas en el espacio postsoviético.
El ministro de Defensa de Letonia, Artis Pabriks, señaló que «no podemos confiar en la misericordia rusa y vemos el ataque a Ucrania como el preludio de un mayor expansionismo imperial ruso».
The Wall Street Journal subraya en su artículo que Alemania, con 83 millones de habitantes, ha mandado ayuda militar por valor de 200 millones de euros, menos de lo aportado por Estonia, país de un millón de habitantes.
El embajador ucraniano en Alemania, Andrij Melnyk, criticó la tibieza del apoyo alemán a Ucrania: «Es muy decepcionante que ni el gobierno federal ni el canciller tengan la valentía de hablar de una victoria de Ucrania y de apoyar a Ucrania con armas pesadas y modernas».
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