30 de noviembre de 2022

El abrumador rechazo al texto de una nueva Constitución "progresista" es un duro golpe para el presidente Gabriel Boric

El abrumador rechazo al texto de una nueva Constitución «progresista» es un duro golpe para el presidente, Gabriel BoricAFP

Chile

Claves y objetivos fracasados del plebiscito de Chile

El resultado supone una bocanada de oxígeno para Chile que vuelve a demostrar en la región que, en efecto, es diferente

Los chilenos, esta vez sí, se expresaron de forma mayoritaria en las urnas en contra del bodrio de Constitución que les ofrecían.
Más del 61 % rechazó un texto que, en algunos artículos, rozaba lo ridículo y en otros el disparate, por no hablar de atentado contra el Estado y la propiedad privada.
Únicamente el 38,1 % apostó por esa nueva Carta Magna de la que sus principales referentes, admitían que debería ser corregida. El resultado supone una bocanada de oxígeno para Chile que vuelve a demostrar en la región que, en efecto, es diferente.
A continuación, cinco claves de lo que fue, es y supone este plebiscito naufragado.

1-La importancia del voto obligatorio

En las convocatorias anteriores el índice de participación fue escaso. En ésta, alcanzó el 85,81 % del padrón que equivale a más de 12 millones de electores, cifra inédita en Chile.
Se demostró que no existe la presunta mayoría aplastante que quería enterrar la Constitución que, como dijo el ex presidente Ricardo Lagos, «lleva mi firma», para rebatir a aquellos que insistieron en descalificar el texto por haber nacido durante «la dictadura de Pinochet».
Al ser obligatorio el voto, el verdadero sentir de la población chilena se expresó con claridad abrumadora en las urnas. Los recursos del Estado empleados para torcer la voluntad de la mayoría cayeron en el saco roto de la derrota.
La insólita actividad de la ex presidenta y hasta hace unos días Alta Comisionada de Naciones Unidos para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, para impulsar el Apruebo, no surgió el efecto deseado por ella y por Gabriel Boric. El resto de los presidentes vivos de la democracia chilena respiraron hondo al conocer el escrutinio.
Quizás Chile, como el resto de sus vecinos sudamericanos, deba replantearse la necesitad de imponer un derecho que a su vez es una obligación ciudadana: votar.

2- Chile es uniforme

El resultado no deja espacio para interpretaciones torticeras de sus impulsores. El rechazo se produjo en la totalidad del territorio incluidas las zonas de la Araucanía y la Patagonia, donde los mapuches, favorecidos de forma extraordinaria en el borrador constitucional, expresaron también su disconformidad.

Resulta irónico que el grupo étnico originario más numeroso y con mayor representación en la Convención, también le haya dado carpetazo al plebiscito

Resulta irónico que el grupo étnico originario más numeroso y con mayor representación en la Convención, también le haya dado carpetazo al plebiscito.
La idea de un chile plurinacional no parece encajar con la realidad de un país que le suena a chino cosas como género «diverso», «disidentes sexual» o igualdad entre animales racionales, irracionales y vegetales.
Ninguna encuesta anticipó la holgura del resultado. Tampoco los medios nacionales anticiparon o se aproximaron a un escrutinio demoledor. Los periodistas actuaron a caballo entre la expresión de deseo (los más) y la prudencia.

3-El «estallido social»

Sebastián Piñera propuso una nueva Constitución como salida del «estallido social» de octubre de 2019 y los meses siguientes. «El acuerdo por la paz social y la Constitución, no se logró», observa Juan Carlos Aguilera. Catedrático de Filosofía de la Universidad San Sebastián de Chile, recuerda que aquel «acuerdo implicaba que si ganaba el rechazo, seguiríamos con la actual Constitución». Dicho esto, añade, «estamos gobernados por unos iluminados que creen que la gente de a pie sabe lo que quiere, pero ellos lo que les conviene y seguimos con el asunto de hacer una nueva Constitución».
En efecto, el presidente Boric se comprometió, sin grandes resistencia de la oposición, a avanzar en otra modalidad de Convención para cumplir el objetivo no logrado en este plebiscito. En rigor se trata de una traición a la voluntad popular aunque está lejos de lo que hizo Juan Manuel Santos con el referéndum del Proceso de Paz con las FARC que, directamente, lo convirtió en cenizas al no respetar el triunfo del 'No'.

4-Escenarios posibles

Si Gabriel Boric cumple su palabra podría convocar una nueva asamblea constituyente además de renovar su Gabinete de maltrecho Consejo de Ministros. La cuestión para Aguilera es que «no tiene autoridad política para llevar adelante un nuevo proceso. Será el Parlamento el que lo lidere».
Un grupo de chilenos celebrando el triunfo del rechazo al texto de nueva Constitución propuesta por la izquierda chilena

Un grupo de chilenos celebrando el triunfo del rechazo al texto de nueva Constitución propuesta por la izquierda chilenaMartin Bernetti / AFP

La futura Constituyente no necesariamente tendría que ser paritaria y con privilegios para los supuestos 17 grupos indígenas a los que, como en Bolivia, les permitía tener jurisdicciones propias frente al Poder Judicial de la Nación.
El presidente de Chile lleva apenas seis meses en el Palacio de la Moneda y el golpe que ha tenido que encajar en las urnas ha sido muy duro. Su imagen, pese al poco tiempo que lleva en el poder, ha sufrido un desgaste formidable. Los 4 millones de chilenos que le entregaron su confianza en las urnas parecen fiarse cada día menos de él.
Para Cristian Pizarro y Valentina González, «el plebiscito implica un nuevo rebaraje del poder. Dicho mas simple: cargo y poder no van siempre juntos», afirman en un análisis publicado en El Mercurio.
«El Congreso y los partidos asumirán un rol fundamental y en ellos residirían también cuotas de poder importante». Esto significa que «La Moneda, de manera inevitable, tendrá que asumir ese escenario y ajustar a él su diseño, programa y estrategia, actuar como si nada sería una falta de realismo».
En este contexto parecería que se abre la veda para la búsqueda de nuevos liderazgos políticos. Los partidos, previsiblemente, se abocarán a esta misión una vez comprobado que el joven presidente sigue perdido en el laberinto inexistente de La Moneda.

5- El Senado se salva y la juventud revolucionaria naufraga

La Cámara Alta era y ahora seguirá siendo, el cortafuegos de las propuestas incendiarias de los constituyentes y de un Boric demasiado arrimado al Partido Comunista, un socio que le crea más problemas que soluciones.
La coalición de Gobierno debería dar paso a una fórmula más robusta y funcional para mantener la gobernabilidad. Si la voz del pueblo es la voz de Dios, Boric debería santiguarse y asumirse como que el padre de una derrota que simula ser huérfana.

Aquellos que pusieron en jaque la democracia deberían enfocar sus conquistas en las urnas y no en batallas campales que únicamente han producido sangre, dolor, lágrimas y pérdidas

La «juventud maravillosa» que incendió las calles de Chile y puso en jaque la estabilidad del único país de Sudamérica que parecía ser capaz de sortear los vientos bolivarianos del nuevo progresismo, debería entender que no son los dueños del país.
Aquellos que pusieron en jaque la democracia deberían replegarse a los cuarteles de invierno para enfocar sus conquistas en las urnas y no en batallas campales que únicamente han producido sangre, dolor, lágrimas y pérdidas económicas y de reputación para Chile.
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